edición: 2595 , Miércoles, 14 noviembre 2018
20/11/2009
La “cautividad” de Bruselas

La industria financiera asesora y “controla” la actividad regulatoria de la Comisión Europea

La Alianza por la Ética pide a la CE transparencia a la hora de divulgar los nombres y actas de sus grupos de asesores
Beatriz Lorenzo

Todos los precedentes juegan en su contra. La ristra de resbalones de las entidades bancarias, el caos financiero, la debacle económica han dejado meridianamente claro que la riqueza y la estabilidad, tanto de las instituciones como de los propios estados, se mide a través de criterios mucho más amplios, más sutiles y menos desangelados que los números puros y duros. Han comenzado a sucederse ya los primeros pasos, tímidos al principio, a este respecto. Las compañías incorporan cada vez más los criterios de sostenibilidad y responsabilidad social, ya no como maquillaje para congraciarse con la sociedad, sino plenamente insertados en el “core business”. La transparencia y la comunicación fluida se perfilan como los valores esenciales del siglo XXI, tanto del sector público como del privado, y los mismos gobiernos comienzan a bajar de su atalaya al que hasta hace poco era la estrella de los indicadores de medición de la estabilidad económica de un país; el Producto Interior Bruto cuestionado por economistas de la talla de Amartya Sen y Joseph Stiglitz y por el presidente galo Nicolás Sarkozy que puso en duda la validez del PIB mediante una comisión de investigación. Pero paradójicamente, y a pesar de todos estos avances en el otro sentido, a pesar del tremendo batacazo del sistema bancario mundial, la Comisión Europea sigue manteniendo su habitual “servidumbre” con la industria financiera a la hora de elaborar la totalidad de su reglamentación, asesorada y supervisada en gran medida por el sistema financiero europeo.

Ante la situación, ALTER-EU, Alianza Europea por la Ética y la Transparencia ha dado a conocer este mes un nuevo informe en el que reprocha a la Comisión Europea que se deje asesorar en materia de reglamentos y directivas por los mismos “expertos” que representan a los bancos y entidades responsables de la crisis económica mundial. Parece obvio, y así lo resalta la Alianza por la Ética, que uno de los primeros pasos de Bruselas, si realmente se toma en serio la reforma y reconstrucción del sistema financiero europeo, es librarse de estos asesores poco recomendables.

Es muy reseñable-y muy significativo-que la abrumadora mayoría de los asesores de la Comisión Europea en materia regulatoria pertenezcan a la industria financiera, mientras que los representantes del ámbito académico, grupos de consumidores o sindicatos brillen por su ausencia. El sector financiero, en cambio, ha ido dejando constantemente su huella, como puede verse si se analizan temas clave como la regulación de la banca, los fondos de cobertura, las agencias de calificación crediticia, las normas de contabilidad y el tratamiento del tema “paraísos fiscales”, ejemplos todos ellos que dejan bien claro el muy activo papel de la industria financiera en el diseño de las mismas políticas que contribuyeron a la inestabilidad financiera.

Pese a todo, la Comisión sólo parece estar interesada en escuchar la opinión de la industria financiera en lugar en actuar en interés y beneficio de la sociedad, tal como reprochan desde ALTER-EU. Y a pesar de que desde Bruselas aseguran que han estrechado el cerco regulatorio y dotado de mayor rigidez a cuanta nueva directiva sale de sus hornos, pero sus propuestas siguen adoleciendo de múltiples lagunas a juzgar por los expertos. Parece evidente que si la Comisión quiere restablecer la confianza entre los europeos y asegurar un sector financiero sólido, transparente y competitivo debe liberarse de este yugo parcial que ahora mismo la sujeta.

En suma, ALTER-EU pide a la Comisión transparencia en la divulgación de todos los nombres, informes y actas de los grupos que asesoran a la Comisión sobre la regulación, además de disolver aquellos grupos en los que la supeditación a los intereses de la industria sea evidente.

HUIR DE LA REGULACIÓN

El afán de la industria financiera por huir de la regulación y la supervisión se ha manifestado muy a las claras últimamente. Paradójicamente, la industria que tanto poder esgrime a la hora de supervisar la regulación europea quiere librarse ella del mismo yugo . Lo que parece como la forma más lógica de normalizar la situación e impedir la creación de nuevas burbujas financieras se le atraganta al sector bancario que el pasado martes advirtió que un exceso de regulación en respuesta a la crisis financiera global podría obstaculizar el crecimiento de la economía real, a pesar de que algunas autoridades internacionales insisten en que el endurecimiento de la normativa y el fin de las operaciones de rescate a costa del contribuyente son imprescindibles para la recuperación.

Frente a esto, la Comisión ha propuesto un nuevo modelo de supervisión financiera para los países de la UE. En el nuevo modelo de supervisión europeo propuesto se contempla la creación de un Consejo Europeo de Riesgos Sistémicos (CERS), el cual será el encargado de vigilar la estabilidad del sistema financiero en su conjunto y de emitir alertas y recomendaciones en caso de detectar riesgos. El CERS sólo advierte, pero la decisión de las medidas a implementar seguirá en manos de los supervisores nacionales quienes deberán comunicar las medidas adoptadas y, en caso de decidir no hacerlo, deberán dar explicaciones. Las expectativas de los expertos para el CERS radican en que al ser un organismo supranacional, no estará tan influenciado por presiones políticas como ocurre habitualmente.

Se ha empezado ya a barajar candidatos al frente del CERS. Según expone el Financial Times,el actual presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, será el presidente del organismo, que tendrá un mandato por cinco años renovables. Otro de los nombres que han subido a la palestra es el del gobernador del Banco de Inglaterra Mervin King quien sería la segunda autoridad del organismo después de Trichet.
Así pues, la propuesta de reforma del sistema financiero realizado por la CE apunta a adaptarse a la creciente internacionalización del sector y a mejorar la respuesta ante hipotéticas crisis.

Así pues, mientras la Comisión apunta sus pasos en la dirección de una mayor supervisión al sistema financiero europeo, éste mismo es el que sigue supervisándola a ella en la nada banal tarea de sacar del horno nuevas directivas. Una peculiar pescadilla que no deja de morderse la cola y que en nada favorece a la necesaria labor de reestructurar el sector financiero y el equilibro económico europeo.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...