edición: 2364 , Jueves, 14 diciembre 2017
11/03/2011
RSC

La industria textil dispondrá de un nuevo Índice Sostenible específico

Beatriz Lorenzo

Paso a paso, la Responsabilidad Social adquiere nuevos marcos de comparabilidad, se escuda tras nuevas “pautas” que pretenden aportar coherencia a la implantación de los principios de la RSC. En general, éstos han de adaptarse a la realidad y características de cada sector empresarial o industrial y es tanto más complicada su implantación cuanto más numerosa y compleja es la estructura personal y funcional involucrada. El sector textil, con su complicada cadena de suministro y- en muchas ocasiones- sus filiales en economía emergentes es un sector que necesita de una adecuada y estructurada implantación de la RSC.

En este sentido, un grupo de marcas textiles, organizaciones no gubernamentales, fabricantes y expertos, ha puesto en marcha este mismo mes la Sustainable Apparel Coalition, una iniciativa que tratará de reducir los impactos ambientales y sociales de la industria textil y del calzado a través de, un único índice de Sostenibilidad que lanzarán a prueba durante 2011. El índice, “Sustainable Apparel Index”, esgrimirá la transparencia como bandera y pretende extenderse a nivel mundial. Los miembros involucrados en esta iniciativa son Adidas, Mills Arvind, C & A, la Universidad de Duke, Environmental Defense Fund, Esprit, Esquel, Gap Inc., H & M, Hanesbrands, Intradeco, JC Penney, Lenzing, Levi Strauss & Co., Li & Fung, Marks & Spencer, Equipo de Montaña de la Cooperativa, New Balance, Nike Nordstrom, Otto Group, Asociación de la Industria al Aire Libre, Patagonia, marcas Pentland, REI, TAL Apparel, Target, Timberland, la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU., Verité, VF Corp, y Walmart. Rick Ridgeway, Vicepresidente de Programas del Medio Ambiente, de Patagonia será el Presidente de la Coalición.

INICIATIVAS RESPONSABLES

Esta iniciativa cuenta ya con precedentes, como es el caso del  Eco Index, una herramienta informática que mide el impacto de sus productos en la ecología y los derechos humanos -en cuanto a método de fabricación-, de todas las edades. Algunas de las marcas más conocidas que ya aplican el Eco Index son Levi Strauss, Adidas, Nike, Patagonia, Timberland y Columbia Sportswear. En este caso, Eco Index surgió abogando por aportar información al consumidor acerca del componente “eco” de las prendas y calzado.

Además, el nuevo índice bebe también de iniciativas como la herramienta Environmental Apparel Design Tool, lanzada por NIKE con el fin de acelerar la colaboración entre las compañías textiles , agilizar la innovación sostenible y disminuir el uso de recursos naturales, como el petróleo y el agua. Esta herramienta permite simplificar el trabajo de los diseñadores al tomar las decisiones más sostenibles al inicio del proceso de creación de productos. Durante los últimos años, ha demostrado ser una herramienta valiosa para Nike y ha ayudado a crear productos con un mayor nivel de sostenibilidad. A través de ella, Nike ha llevado a cabo logros como la duplicación del uso de poliéster reciclado al usar botellas de plástico de vertederos sanitarios. Además de esta herramienta, Nike también aboga por herramientas de diseño de calzado (Footwear Design Tool), y de evaluación de material (Material Assessment Tool) y de evaluación del agua (Water Assessment Tool), previstas para este año.

APRENDER LA LECCIÓN

Tras los escándalos derivados de la explotación de mano de obra infantil en sus filiales de comunidades emergentes, algunas compañías textiles parecen haber aprendido la lección. Adidas -denostada junto con Nike con la publicación en 2003 del informe “We are not machines” de un grupo de trabajo internacional de organizaciones pro derechos humanos, en que se reprochaba a ambas compañías las pésimas condiciones laborales de sus trabajadores en comunidades emergentes- ha dado una vuelta de tuerca a su política de proveedores anunciando que ha dejado de trabajar con nueve de sus proveedores que no cumplieron con los requerimientos sociales y ambientales .

Otras multinacionales están siguiendo la misma estela. Destaca el caso de Dell, que ha hecho público el nombre de casi la totalidad de sus proveedores como respuesta a la demanda de sus grupos de interés, fomentando de ese modo la transparencia hacia los stakeholders, uno de los requisitos básicos de una buena política de Responsabilidad Social Corporativa. Actualmente el fabricante de ordenadores está trabajando en la gestión responsable de su cadena de proveedores sobre el Código de Conducta de la Coalición Ciudadana de la Industria Electrónica A su vez, el mes pasado Apple fue requerida en el mismo sentido por sus grupos de interés para la publicación de una Memoria de Sostenibilidad donde se de información veraz de su cadena de valor. La propia Nike, culpable junto con Adidas de tantos desmanes en el pasado, ha publicado un informe de RSC perteneciente al periodo fiscal 2007, 2008 y 2009 donde da fe de una mayor supervisión de las condiciones laborales de sus empleados en países como China, Brasil o Bangladesh.

Sin embargo, es la industria textil uno de los sectores donde más se están extendiendo las prácticas de RSC, dentro o fuera de la cadena de suministro. Esta semana, varias firmas de moda han tenido que defenderse de acusaciones de la ONG Setem que afirma que marcas como Armani, Pepe Jeans y Diesel elaboran vaqueros desgastados mediante la técnica del “sandblasting”, un método que tiene efectos nocivos en la salud de los trabajadores y está causando "miles de enfermos y decenas de muertos por silicosis en países como Turquía, Bangladesh, China e India.

Según Setem, este método, prohibido en Europa pero aún lícito en otros países, resulta muy rentable a las grandes marcas que lo utilizan, aprovechando la deslocalización de su producción y sin importarles el elevado coste  en la salud de las personas que trabajan aplicando esta técnica. Según la ONG, Turquía es uno de los países más afectados por el “sandblasting”. Precisamente los informes médicos procedentes de este país han sido los que han relacionado la producción de vaqueros con "sandblasting" con la silicosis, ya que, antes, a los trabajadores afectados se les diagnosticaba, erróneamente, tuberculosis. Actualmente, se estima que cerca de 5.000 empleados del "sandblasting" están afectados de silicosis, una enfermedad crónica que les impide trabajar y hacer vida normal. De ellos, al menos 46 han fallecido.  Hasta la fecha, como Levi-Strauss, Inditex, H&M y C&A se han comprometido a eliminar la técnica de toda su cadena de confección.

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