edición: 2861 , Jueves, 5 diciembre 2019
09/05/2011
Campaña “Ropa Limpia” de Setem

La industria textil suspende en la gestión de las políticas laborales en sus filiales

Beatriz Lorenzo

En una época en la que los grupos de interés exigen cada vez más transparencia, está claro que este intangible no debería darse solamente en la parte visible y pública de las compañías, sino que debería impregnar, con más fundamento el cordón umbilical de toda empresa: la cadena de suministro. Sin embargo, paradójicamente, en esta área la transparencia y la buena gestión ha brillado tradicionalmente por su ausencia; y a la cojera crónica en una de las patas más importantes del soporte empresarial pueden atribuirse multitud de errores posteriores.

Algunos de estos errores fueron  tan fatales que derivaron en la quiebra o cierre de la compañía en cuestión, partiendo ya de una gerencia lastrada desde sus inicios. Dirigir una cadena de suministro que admita y sortee las situaciones imprevistas en un mundo globalizado donde la incertidumbre empresarial va en aumento, es misión imposible a menos que los pilares que la soporten sean realmente firmes, robustos y revestidos de una pátina de transparencia y veracidad en lo que se refiera a la puesta en contacto con los grupos de interés.La falta de RSC en la cadena de suministro se hace todavía más patente en las filiales de multinacionales en países emergentes. Es ahí donde los atentados a los derechos humanos y los desmanes medioambientales se dan con mayor asiduidad. En el caso de la empresa textil, la cadena de valor es tremendamente compleja y abarca aspectos relacionados con la gestión social y ambiental, pero existe también otro aspecto muy importante que sobrepasa el ámbito de la cadena de valor para asentarse en la RSC interna de la compañía; la que ésta enfoca hacia sus principales stakeholders internos: los empleados. Se trata de las malas condiciones laborales presentes todavía en los trabajadores de las filiales de las grandes multinacionales del sector textil, una situación que ya fue denunciada en su día y que atentó gravemente contra la reputación de gigantes como Adidas o Nike.

MALA GESTIÓN

Pese al auge que la RSC ha cobrado en los últimos tiempos esta cojera todavía pervive. En este sentido, la campaña Ropa Limpia, que en España coordina la ONG Setem, ha recogido las políticas comerciales de 12 firmas de moda en la publicación 'Moda: industria y derechos laborales. Guía para un consumo crítico de ropa', donde alerta sobre la explotación laboral que llevan a cabo en países del Sur. La publicación señala que 20 años de responsabilidad social corporativa no han mejorado las condiciones de vida de las obreras de la confección, y reclama que la lucha contra la explotación no se deje en manos de las medidas voluntarias de las empresas transnacionales, que a su juicio están "más preocupadas por su imagen de marca que por el bienestar y la dignidad de los trabajadores". También incluye fichas con las políticas comerciales de compañías presentes en España -como Inditex, Adolfo Domínguez, Benetton y H&M-; analiza la evolución de los compromisos de cuatro de las principales empresas de ropa deportiva, y presenta las contradicciones entre los compromisos y las políticas reales de cadenas como Carrefour, Lidl y Aldi. Además, recoge cuatro relatos cortos basados en las experiencias reales de las obreras y ofrece criterios para un consumo crítico, junto con referencias a formas de producción y comercialización libres de explotación. Las conclusiones de la investigación son devastadoras, puesto que ninguna de las compañías de moda analizadas garantiza un salario vital mínimo sin horas extras.

El hecho de que estas prácticas abusivas sigan produciéndose contrasta con la aparición de herramientas, cada vez más numerosas, para implantar la sostenibilidad en la industria textil. Destaca entre ellas la herramienta Environmental Apparel Design Tool, lanzada por NIKE con el fin de acelerar la colaboración entre las compañías textiles , agilizar la innovación sostenible y disminuir el uso de recursos naturales, como el petróleo y el agua. Esta herramienta permite simplificar el trabajo de los diseñadores al tomar las decisiones más sostenibles al inicio del proceso de creación de productos. Durante los últimos años, ha demostrado ser una herramienta valiosa para Nike y ha ayudado a crear productos con un mayor nivel de sostenibilidad. A través de ella, Nike ha llevado a cabo logros como la duplicación del uso de poliéster reciclado al usar botellas de plástico de vertederos sanitarios. Además de esta herramienta, Nike también aboga por herramientas de diseño de calzado (Footwear Design Tool), y de evaluación de material (Material Assessment Tool) y de evaluación del agua (Water Assessment Tool).

Ciertamente, dirigir una cadena de suministro que admita y sortee las situaciones imprevistas en un mundo globalizado donde la incertidumbre empresarial va en aumento, es misión imposible a menos que los pilares que la soporten sean realmente firmes, robustos y revestidos de una pátina de transparencia y veracidad en lo que se refiera a la puesta en contacto con los grupos de interés. La experiencia demuestra que en los casos en que se ha prestado atención a la gestión ética de la cadena de suministros, los motivos han radicado en problemas de gran alcance, como la explotación infantil, la ausencia de derechos laborales, o las catástrofes ambientales acaecidas en filiales de multinacionales en el tercer mundo, siempre graves crisis que deterioraban muy rápidamente la imagen de la compañía y la propia marca, como en los sonados casos de Adidas o Nike. Más recientemente, en Uzbequistán, el tercer exportador de algodón en el mundo, se han descubierto trabajadores infantiles en los campos de algodón forzados por el propio Gobierno.

Con esta investigación, no es la primera vez que Setem le aprieta las tuercas al sector textil. También recientemente ha denunciado a marcas como Armani, Pepe Jeans y Diesel por elaborar vaqueros desgastados mediante la técnica del “sandblasting”, un método que tiene efectos nocivos en la salud de los trabajadores y está causando "miles de enfermos y decenas de muertos por silicosis en países como Turquía, Bangladesh, China e India. Según Setem, este método, prohibido en Europa pero aún lícito en otros países, resulta muy rentable a las grandes marcas que lo utilizan, aprovechando la deslocalización de su producción y sin importarles el elevado coste en la salud de las personas que trabajan aplicando esta técnica. Según la ONG, Turquía es uno de los países más afectados por el “sandblasting”. Precisamente los informes médicos procedentes de este país han sido los que han relacionado la producción de vaqueros con "sandblasting" con la silicosis, ya que, antes, a los trabajadores afectados se les diagnosticaba, erróneamente, tuberculosis. Actualmente, se estima que cerca de 5.000 empleados del "sandblasting" están afectados de silicosis, una enfermedad crónica que les impide trabajar y hacer vida normal. De ellos, al menos 46 han fallecido. Hasta la fecha, como Levi-Strauss, Inditex, H&M y C&A se han comprometido a eliminar la técnica de toda su cadena de confección.

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