edición: 2328 , Lunes, 23 octubre 2017
18/11/2013
IPC menor del 2%

La inflación controlada abre la puerta al empleo, pero no lo garantiza

El BCE, listo para tomar medidas de política monetaria que animen la creación de empleo
Juan José González

Mientras organismos internacionales como el FMI y la OCDE se esfuerzan en ofrecer soluciones al problema del desempleo, los Gobiernos buscan las coartadas necesarias para aplicar alguna de ellas. En ambos casos, organismos y Gobiernos, se piensa en lo mismo: bajada de salarios hasta el punto donde la rentabilidad empresarial ofrezca una cifra que compense el riesgo de la inversión, o donde el precio encaje en las cuentas como para empezar a demandar empleo. Se trata en apariencia de una ecuación simple, aunque los términos están sujetos a numerosas variables. El ejemplo que bien ilustrar por dónde van a ir los tiros a partir de ahora, esta tan reciente que cuenta con unas pocas horas de vida: el conflicto de la limpieza de Madrid. Todo un precedente, la solución que apuntan los organismos supranacionales, la coartada perfecta para numerosas empresas que ven en el conflicto de la limpieza de Madrid el camino a seguir para los convenios pendientes.

La discusión está en un punto donde se espera una respuesta del mercado laboral, de los asalariados. Los empresarios ya cuentan con el buen precedente en la huelga de la recogida de basuras en Madrid para mostrar al resto del mercado que los trabajadores, las centrales sindicales que los representan, están dispuestas a aceptar las más duras condiciones del empleador siempre que se mantenga el puesto de trabajo. Es una postura en la que unos y otros oponen sus fuerzas: trabajadores en huelga y empresarios en sus Ere´s. El conflicto de Madrid, donde en principio se esperaba una respuesta de mayor resistencia sindical, ha finalizado con la aceptación de duras condiciones salariales para los trabajadores, hasta el punto de que a las empresas implicadas, las concesionarias FCC, Ferrovial y Sacyr, admiten que las cuentas ya les salen, eso sí, con una rebaja salarial mucho menor a la propuesta por las empresas al principio: nada menos que un 42% menos.

La ecuación del empleo sale, se cumple: a menor salario más trabajo. Pero en este caso, aparece una primera variable: a menor salario se mantiene el empleo. De esta forma se aplaza el cumplimiento de la ecuación para más adelante, para cuando la actividad económica permita acelerar también el ritmo de las contrataciones. La resolución final del conflicto de Madrid, no deja, sin embargo, resuelto el principal problema de la economía: la creación de empleo. Porque en principio, la rebaja salarial en estas empresas concesionarias de un servicio público, iba dirigida a hacer posible que más gente lograra trabajar, algo que no se ha producido en este caso.

Los organismos internacionales insisten en la capacidad de la economía para crear actividad y, por tanto, empleo, si los costes laborales se mantienen en tasas bajas, el desempleo se reducirá entre un 6% y un 8% en la hipótesis más optimista. Sin embargo, los mismos organismos no parecen querer aventurarse en pronosticar qué sucedería con el consumo o la demanda interna, si los salarios se reducen en la cuantía propuesta del 10%. El problema del empleo no pasa sólo por aplicar reducción salarial a los trabajadores en convenio y contener los de las nuevas incorporaciones al mercado laboral. 

En el escenario español, es difícil pensar en que la solución al desempleo pase por un sólo punto. Al contrario, el mercado debería dar respuesta a los parados de larga duración y, seguramente, a reducir la distancia entre los trabajadores con contratos indefinidos y los temporales, algo que, al parecer está en el espíritu y la letra de las próximas reformas que lleve a cabo un Gobierno agobiado por un 25% de desempleo.

Lo cierto es que los salarios siguen bajando. Así lo confirman las últimas cifras oficiales de la negociación colectiva, con un incremento salarial en los convenios que hasta el mes de octubre era de medio punto porcentual frente al 1,24% de un año antes. Es lo que se denomina devaluación salarial, y que según los expertos es una tendencia que, iniciada a finales de 2012 será una constante para los grandes convenios que difícilmente remitirá mientras el desempleo no baje del 20%. Entretanto, es previsible un aumento de los conflictos que, como el de la limpieza de Madrid, sigan la tendencia de esa devaluación salarial. En ese escenario parece asomar una nueva variable que puede ayudar a una mejoría en el empleo: el control de la inflación. Parece que mientras los precios se mantengan por debajo del 2%, algo que se da como seguro a lo largo de los próximos meses, el Banco Central Europeo puede tomar decisiones de política monetaria para impulsar el crecimiento económico, y con este, el empleo.

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