edición: 2824 , Lunes, 14 octubre 2019
13/02/2012

La interconexión de los Registros Mercantiles ahorrará 69 millones de euros

Xavier Gil Pecharromán
La falta de cooperación entre los registros mercantiles supone una traba administrativa para las empresas a la hora de actualizar el contenido del registro de la sucursal extranjera. El Parlamento Europeo ha iniciado los trámites para crear una solución que podría comportar un posible ahorro de 69 millones de euros, pero considera que el proyecto solo supondrá un beneficio para la futura integración del Espacio Económico Europeo si todos los Estados miembros participan en la red.

Aproximadamente el 15 % de las sucursales de sociedades extranjeras no tiene detrás una sociedad activa, es decir, potencialmente, 16.800 sucursales podrían estar actualmente en esta situación, según datos publicados por la Comisión Europea.

Existe ya un mecanismo de cooperación voluntaria entre registros (el Registro Europeo de Empresas), pero no engloba al conjunto de los Veintisiete Estados miembros y la información a la que se tiene acceso a través de esta red varía de un Estado miembro a otro.

La Directiva 89/666/CEE exige a las sociedades que abran una sucursal en otro Estado miembro que comuniquen una serie de datos y documentos. Sin embargo, a menudo, las sociedades no actualizan esa información. Esta omisión puede repercutir gravemente en la protección de los consumidores y los interlocutores de las empresas, en especial si el registro de la sucursal no recibe notificación de la disolución o la insolvencia de la empresa.

La legislación de la UE estipula explícitamente la cooperación transfronteriza de los registros mercantiles en los procedimientos transfronterizos de fusión y traslado de domicilio social. Aunque las disposiciones vigentes pueden, en potencia, acelerar los procedimientos de inscripción y aumentar la seguridad jurídica, existen aún problemas prácticos a la hora de aplicarlas, pues no orientan sobre el método de envío de la notificación o sobre la traducción.
En la práctica, las notificaciones entre los registros mercantiles se envían habitualmente por correo ordinario en la lengua de la autoridad remitente.

Aunque la información relativa a las empresas se suele conseguir con facilidad en el país donde se ha llevado a cabo su inscripción, la obtención de esa misma información desde otro Estado miembro puede verse obstaculizada por problemas de orden técnico o lingüístico.

Por otra parte, al no existir un código identificativo único para cada empresa, resulta difícil identificar a las empresas y seguirles el rastro en situaciones transfronterizas (p.ej., en el caso de fusiones o de grupos). Además, actualmente, la frecuencia de actualización de la información sobre las empresas no está armonizada y los usuarios de los datos no disponen de información sobre su validez legal (esto es, si son datos fiables para terceros) en los distintos Estados miembros.

Según la evaluación de impacto, la solución más adecuada para mejorar la actual situación sería que la legislación de la UE estableciera la obligación de que los Estados miembros participaran en una red electrónica de registros y especificara la información que habría de transmitirse a través de la red, así como la frecuencia de actualización de la información del registro, y que la Comisión determinara los pormenores técnicos de la cooperación mediante un acto delegado.

Los objetivos de la presente iniciativa son incrementar la confianza en el mercado único europeo mediante la garantía de un entorno empresarial más seguro para los consumidores, los acreedores y otros interlocutores de las empresas; favorecer la competitividad de las empresas europeas mediante la reducción de las cargas administrativas y el aumento de la seguridad jurídica; y acrecentar la eficacia de la Administración pública merced a la cooperación entre los registros mercantiles de Europa en los procedimientos de fusión transfronteriza y traslado de domicilio social, y la actualización del registro de sucursales extranjeras, en los casos en que los mecanismos de cooperación sean limitados o inexistentes.


Debe implantarse un código identificativo único para cada sociedad, junto al número de registro de la sociedad ya existente, a fin de identificar más fácilmente a aquellas que están presentes en más de un Estado miembro, por ejemplo, a través de sucursales o filiales.

Como cualquier empresa, las sucursales deben tener también, además del número de registro, un código identificativo único que permita identificarlas inequívocamente en el Espacio Económico Europeo. La modificación de la Directiva 89/666/CEE a este respecto ha de permitir establecer un nexo claro entre las empresas y sus sucursales en el exterior, lo que resulta necesario para la actualización periódica de la información en el registro de la empresa y en el registro de la sucursal en el exterior. La coherencia de la información registrada garantizará que los terceros interesados tengan acceso a datos actualizados sobre las sucursales de su Estado miembro.

Los Estados miembros deben poder decidir qué procedimientos aplican con respecto a las sucursales registradas en su territorio, pero han de garantizar, al menos, que las sucursales de empresas disueltas sean eliminadas del registro sin indebidas demoras.

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