edición: 2657 , Viernes, 15 febrero 2019
06/06/2011
La facturación se desploma

La intervención del Estado ayudando al sector del automóvil no evita su caída

Los concesionarios piden que se suprima el impuesto de circulación para salvar la crisis
Esther García

Aunque más tarde que otros gracias a las ayudas del Estado, el sector del automóvil no ha podido esquivar lo inevitable y ha entrado de lleno en la crisis. Era la crónica de una crisis anunciada, pero se hizo esperar, y cuando las ayudas estatales a la compra de vehículos nuevos otorgadas por el Plan 2000E acabaron, el sector pasó de vender 1,6 millones de vehículos al año a rozar el millón.

La época de bonanza ha terminado, los concesionarios llevan tres años consecutivos sin registrar beneficios y el sector ha dejado de soñar con cubrir pasados objetivos.

La principal causante de la caída en picado de las ventas por la que atraviesa el sector automovilístico español es la desconfianza de los consumidores. La situación económica que ‘sufre’ el país, el alto índice de desempleo, el incremento de la tasa de endeudamiento de las familias y la dificultad de acceder a créditos hace que los españoles no compren coches o compren mucho menos que antes, como queda patente con el descenso de las ventas a particulares, que antes de la crisis representaban un 70% del mercado y ahora  sólo suponen 42,8%.

Los concesionarios están siendo los grandes damnificados por esta cautela de los consumidores y entre enero y mayo facturaron un total de 8.423 millones de euros, frente a los 10.747 de hace un año, un 21,6% menos. En mayo las matriculaciones de turismos registraron una nueva caída del 23,3%, con un total de 78.870 unidades.

Las perspectivas para los meses de junio y julio, estacionalmente favorables para las ventas, no son mucho mejores según fuentes del sector, ya que se está produciendo un fortísima bajada de las visitas de clientes nuevos a los concesionarios, descenso que roza el 80% respecto a hace un año. Hay concesionarios que no atienden a ningún comprador a lo largo del día. Porque muchos compradores o retrasan su decisión de compra o directamente desisten a la espera de que se aclare la coyuntura. Y esto se produce cuando el esfuerzo económico que tiene que realizar el consumidor para comprar un automóvil nuevo es un 5% inferior al de hace 5 años y cuando el sector no deja a pesar de la crisis de invertir en publicidad para animar a la compra.  En 2010 la inversión publicitaria del sector aumentó un 9,2% al pasar de 448 a 489 millones de euros.

La debilidad del mercado interno impulsa la exportación

Si las redes de concesionarios han sido muy tocada por la crisis, la producción lo ha sido menos. La producción de vehículos en las plantas españoles en 2010 ascendió a 2,38 millones de unidades, lo que supuso un aumento del 10% en comparación con 2009. Este aumento se ha debido a que las plantas ubicadas en España fueron seleccionadas para fabricar nueve nuevos modelos de automóviles.

Por lo que respecta al primer trimestre de este año, la producción alcanzó un volumen de 525.619 unidades, lo que supuso una caída del 3,66%. La mayor parte, debido a la debilidad del mercado interior, se dirige a la exportación, que entre enero y marzo se situó en una de las cuotas más altas de la historia para un trimestre, con un 89,4% del total de la producción vendida a mercados externos, es decir, más de cinco puntos por encima del mismo periodo del año anterior. En el primer trimestre se han exportado 592.285 vehículos, con un incremento del 6%.

Este aumento de la exportación se arrastra desde el año pasado en que nueve de cada diez automóviles fabricados en España, un total de 2,38 millones se destinaron a otros mercados, lo que supuso un aumento del 10% en comparación con el ejercicio precedente.

Otro dato negativo del sector en 2010 fue la pérdida de empleo que se cifró en un 4% respecto al año anterior. Por lo que respecta a las empresas de distribución de automóviles perdieron 35.000 empleos en los tres últimos años, y en 2011 se podrían perder otros 5.000 y cerrarse unas 500 pequeñas y medianas empresas.

A estos problemas se suma la propuesta de subir el Impuesto de Matriculación, que recoge el borrador de la Ley de Eficiencia y Renovables que prepara el Ministerio de Industria, que según la patronal, debilitará aún más la demanda del mercado automovilístico de nuestro país, al reducir el número de modelos exentos de pagar este gravamen.

Para la patronal de los concesionarios, esta propuesta penaliza sobre todo a las familias, que compran modelos más baratos, exentos del impuesto de matriculación y, en consecuencia, más eficientes. De esta manera, tendrán que pagar más por su coche nuevo, lo que consolida la discriminación que sufre el usuario español respecto a los del resto de grandes mercados europeos, donde no tienen que hacer frente a este impuesto. Este impuesto según fuentes de Faconauto, “sería un golpe definitivo para el sector y contribuiría a la desaparición del 30% de las pymes distribuidoras de nuestro país”.


El aumento del impuesto de matriculación llegaría en el peor momento y es otro golpe de gracia para el. Según Antonio Romero-Haupold, presidente de Faconauto, “al final van a conseguir matar la gallina de los huevos de oro, ya que somos clave a la hora de recaudar impuestos”.

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