edición: 2366 , Lunes, 18 diciembre 2017
30/10/2013
La FED y el BCE

La liquidez de los bancos centrales, el único aval de la recuperación

Obsesión política por presentar las ganancias de la Bolsa como un éxito de gestión de la crisis
Juan José González

La calma en los mercados financieros y el particular buen comportamiento de la Bolsa española, con ese 20% de ganancia en el año, parece dejar espacio a un animado debate económico y político nacional. En principio, la ocasión podría entenderse como un espejismo, pues pasar del casi default de meses atrás, a esa llegada de dinero de todas parte, han transcurrido apenas dos trimestres. Un debate que está sirviendo, tanto para clarificar posturas y conceptos, como también para centrar los análisis en la realidad y llamar a las cosas por su nombre. Es decir, que la Bolsa española recupere la salud a ritmos del 20% anual, no parece que sea el reflejo ni el espejo donde se miren los resultados empresariales, sino más bien se debe a valoraciones de precios y del papel que vienen jugando en la crisis los bancos centrales, en este caso, la FED y el BCE, los verdaderos agentes animadores del escenario económico. Intervencionismo de los bancos centrales que no es sostenible.

Los inversores parecen moverse más por las valoraciones, por precios, que por el intervencionismo de los bancos centrales o las perspectivas que muestra la actividad empresarial. Que algunos mercados de renta variable están baratos, caso de la española, es un hecho, y muestra de ello es la entrada de dinero que se está produciendo. Aunque es la política de los banco centrales la variable que les proporciona más seguridad y fiabilidad. Sobre todo porque para el próximo ejercicio las empresas no parecen mostrarse demasiado decididas a tomar riesgos, y tan sólo se hace referencia a buenos propósitos. Los inversores tienen en cuenta otro dato: que los resultados empresariales para 2013, aunque muestran fuertes saneamientos en sus balances, se mantienen todavía por debajo del promedio histórico.

Una primera conclusión que se desprende de esa actitud apunta a que la recuperación de los mercados, entre ellos la estrella, el bursátil, se justifica y se mantendrá a lo largo de los próximos meses únicamente por el efecto de las medidas expansionistas de la FED y del apoyo del BCE a la liquidez. Por tanto, el comportamiento del mercado bursátil se encuentra más motivado por la actuación de los bancos centrales que por el arranque de la actividad empresarial. La recuperación del mercado bursátil, coincide un amplio sector de los analistas, no tiene en esta ocasión correlación con la actividad empresarial ni es reflejo de ninguna expansión económica privada porque, aseguran, simplemente no existe. 

Los bancos centrales de Norteamérica y de Europa se presentan como los únicos agentes animadores de la economía, cumplen con una función básica como es la de aportar seguridad y equilibrio (y liquidez) al sistema. Y todo indica que la situación de apoyo y tutela -el programa QE3- se vaya a prolongar a lo largo de -al menos- los dos próximos trimestres, luego el aval del banco central americano para conservar la expansión, parece estar asegurado a medio plazo. En el caso europeo, el BCE continúa en su posición de estar dispuesto a todo: desde poner en marcha nuevos programas para inyectar liquidez a los bancos -mediante operaciones de refinanciación a largo plazo- o para controlar una excesiva reducción de los precios.

Tanto en un caso como en el otro, los mercados financieros no pueden mostrarse más cómodos, al interpretar que la intención y deseos de los dos bancos centrales es mantener abundante liquidez en el mercado y precio del dinero bajo. Y todo por un período de tiempo suficiente para que se consolide el crecimiento económico. 

Sin embargo, las medidas no producen el mismo efecto general en todas las economías, como sucede en el caso español, que vive en la aparente seguridad de haber tocado fondo e, incluso, asegurar que hay síntomas de rebote. Pero de aquí a identificar el despegue de la economía con el abrupto avance del mercado bursátil, media cierta distancia, la creada por la ausencia de la inversión privada, el consumo personal, el crédito bancario, la contratación... etc.

Pero los mercados se preguntan también por cuánto tiempo más podrán mantener los bancos centrales su `aval de liquidez´, puesto que se trata de políticas con caducidad obligada y porque además, la liquidez, a la larga, es una política insostenible. Así que tarde o temprano la FED y el BCE acabarán por restringirla al máximo. Entretanto, hay que sospechar que los mercados seguirán a lo suyo, es decir, temperatura elevada en la bolsa, templado en la economía y en los beneficios empresariales, mientras el precio del dinero se prepara y pone en forma para su regreso a los escenarios.

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