edición: 2454 , Miércoles, 25 abril 2018
26/02/2010
Sostenibilidad

La mala gestión, la cara más oscura de los empleos verdes

Su potencial para crear empleo se ve destruido cuando no se asientan sobre unos cimientos realmente sostenibles
Beatriz Lorenzo

Ensalzados como la solución a la crisis, como el grial de la revitalización económica, los llamados 'empleos verdes'  beben de la tendencia al desarrollo sostenible y a la preservación medioambiental resultantes de la amenaza cada vez mayor del cambio climático. Pretenden también dar solución a la parálisis de que adolece el mercado laboral español, agobiado bajo el peso de cifras históricas de desempleo.  España, enfrascado en la promoción de unas energías renovables que pretenden servir de trampolín al necesario impulso económico, ha aprovechado esta faceta para promocionar unos puestos de trabajo que pretenden ser sostenibles, limpios, productivos y eficaces. Toda una serie de bondades que parecen haber pasado por alto inconvenientes nada desdeñables. Ciertamente, en una época en que las arcas públicas no se distinguen por su bonanza, no debería olvidarse la gran liquidez que las formas de producción renovable-y por consiguiente también los empleos verdes-, necesitan para su desarrollo. No en vano en los últimos diez años el Gobierno español ha invertido casi 30.000 millones de euros en promocionar las energías verdes. Una inversión, un gasto, que conlleva consecuencias: el dinero empleado en placas solares o en dispositivos hidráulicos o eólicos deja de invertirse en otras actividades productivas, y por cada empleo verde que se crea, no llegan a crearse varios puestos de trabajo no supeditados a las renovables.

Datos estimados por los expertos revelan que por cada empleo verde creado por el Gobierno español-subvenciones mediante- se destruyen como mínimo 2,2 empleos en todo el conjunto de la economía. Así pues, los puestos de trabajo “sostenibles” ocultan un caramelo envenenado que deja un agrio regusto en una economía maltratado por el desempleo y la parálisis.  Asimismo, los elevados costes de las energías renovables tienen otro efecto secundario; las deslocalizaciones que provocan sobre las industrias intensivas de la energía, obligadas a comprar a un precio de pool en el que se incluyen los altos costes de las energías limpias. Sin embargo, y paradójicamente, los empleos verdes recogen un enorme potencial de lucha contra el desempleo y de impulso hacia una economía mucho más sostenible. El reto está en gestionarlos adecuadamente sin atenerse a motivos económicos derivados de la existencia de subvenciones.

AMENAZA Y OPORTUNIDAD


Han sido varias la voces que se han alzado, críticas, para discutir la idoneidad de que un escenario económico extenuado como el español destine miles de euros a empleos limpios y energías renovables cuando los cimientos sobre los que se quiere asentar esta “ implosión verde” no es en absoluto sostenible. Así, un estudio de 2009 de la Universidad Rey Juan Carlos desvelaba que cada empleo verde creado en España ha costado 571.138 euros a los contribuyentes y ha provocado la pérdida de 2,2 puestos de trabajo en sectores más eficientes. En ayudas directas, el programa ha costado 28.600 millones de euros, dando pie a una gran burbuja a punto de estallar.

Hay que tener en cuenta que, a pesar de los evidentes beneficios de las energías renovables con respecto a las tradicionales, a pesar de su potencial a la hora de luchar contra el cambio climático, solamente puede funcionar con eficacia  bajo una gestión cuidadosa y dedicada, pero  no  impulsadas a gran escala gracias al dinero público.

A pesar de todo, la promoción de las energías renovables y la existencia de los empleos verdes muestran una tenue esperanza. Cuando existe una buena gestión y se atiende a su promoción a la vez que a otros aspectos esenciales de la economía, constituyen una buena inversión de cara a futuro a la hora de luchar contra el cambio climático y asentar las bases de una economía más sostenible. A este respecto, el secretario general de la ONU Ban Ki Moon se ha referido a los empleos verdes asegurando que “ En un momento en que el desempleo está creciendo en muchos países, necesi¬tamos nuevos empleos. En un momento en que la pobreza amenaza con afectar a cientos de millones de personas, especialmente en las partes menos desarrolla¬das del mundo, necesitamos una promesa de prosperidad; esta posibilidad está al alcance de nuestra mano. Los gobiernos tienen un papel importante que desem¬peñar. Con las políticas correctas y un marco global, podemos generar crecimiento económico y encaminarlo para conseguir niveles más bajos de carbono. Administra¬dos como corresponde, nuestros esfuerzos para hacer frente a la crisis financiera pueden reforzar nuestra lucha por combatir el cambio climático. En la crisis de hoy reside la oportunidad de mañana, una oportunidad económica, medida en empleos y crecimiento. La mayoría de los jefes ejecutivos globales lo saben”.

Paradójicamente, los empleos verdes cuando están asentados sobre las bases de una economía eficaz, bien orientada hacia la sostenibilidad, tienen todas las cartas para convertirse en un buen impulso hacia el fortalecimiento de la economía. La última edición de la publicación “Es Posible” de ECODES apunta en esta dirección, exponiendo que existen ya millones de empleos verdes distribuidos por todo el mundo y su exponencial potencial de crecimiento hacen de ellos una de las mejores recetas frente a las alarmantes cifra de paro. Nuestro país cerró 2009 liderando el ranking de desempleo de la UE (con un 19,5% de la población activa), seguido de Eslovaquia (13,6%) e Irlanda (13,3%). En enero de este año había ya más de 4 millones de parados y de ellos, los que más dificultades tienen para encontrar trabajo son las mujeres, los inmigrantes, los trabajadores de mayor edad, aquellos con menor nivel de estudios y los más mayores.

Así pues, el dinamismo que muestra España a la hora de promocionar los puestos de trabajo limpios, ha de experimentar una revisión para tener eficacia real y orientarse realmente hacia una economía sostenible y respetuosa con el medio ambiente a la vez que económicamente productiva

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