edición: 2637 , Viernes, 18 enero 2019
27/02/2009

La mano de Sarkozy inocula el intervencionismo en cada grieta de sus ayudas

Javier Aldecoa

Arropa de ‘grandeur’ el intervencionismo, pero el bautismo ultraoficial del segundo banco comercial francés -la fusión de Banque Populaire y las Caisses d´Epargne-, la designación como su presidente del Secretario general del Elíseo,  François Periol, la amenaza de llegar al 20% de participación estatal, los esfuerzos por resucitar las pretensiones de BNP sobre Fortis y la presión a Credit Agricole por su repudio al segundo plan de rescate les recuerdan a los incrédulos que donde Sarkozy pone el ojo pone el capital y donde llega la ayuda estatal desembarcan también sus hombres. El presidente mueve su ‘cuadra’ energética, extenderá la mano y las acciones sobre Areva con cada golpe de ayuda prometida y le ha dado a EDF dos meses para definir 2.500 millones de inversiones obligatorias. Busca el truco ‘regional’ para vincular sus ayudas al sector industrial y burlar a Bruselas. En menos de dos años lo más selecto de sus empresas públicas cambiará de cara: ya tiene apellidos nuevos para ellas. Y su mano mece ya mucho más que las cunas paraestatales. Lo acaba de demostrar en Aveo: ha empezado a inocular el intervencionismo con las inyecciones del Fondo FSI, que tiene ya 24 candidatos en el banquillo, a cambio de directrices industriales y tentaciones accionariales.

Sueña con De Gaulle y encarna su bonapartismo en las grietas de la crisis. Prometió ser pragmático, llegar allá “donde los bancos no quieren llegar” con las empresas. Dicho y hecho. Sarkozy se autoinvita a las bodas- lo hizo con Dexia, con BNP y Fortis y ahora con Populaire y las Cajas de Ahorro- y no se resiste a presidir los ‘funerales’ empresariales; es el rey de los rescates y, tras ellos, el señor del destino de las entidades salvadas. El segundo banco francés trató de nacer sin ‘Papá Estado’. Philippe Dupont y Fernand Perreault han pataleado, pero lo justo para ganar holgura el su fatum sarkoziano y en las costuras de los 5.000 millones de euros (la mitad en acciones preferenciales y la mitad en títulos híbridos, que al final podrían convertirse en acciones ordinarias al cabo de tres años) que Sarkozy ha puesto sobre el altar del matrimonio forzado entre las Cajas y la Banque Populaire. Ni los plazos, ni las líneas del nuevo barco, ni el capitán se cuestionan. Lo marca el Elíseo. No hay vergüenzas. La ministra Lagarde advierte: cuando se da dinero público, hay derecho a vigilar y dirigir. Aunque el piloto no sea otro que Periol, el antiguo gerente de Rothschild, el mismo que ha arbitrado la fusión de GDF y Suez, o el ‘salvamento’ de Dexia. Una elección de confianza, dice Lagarde. Y tanto. Quiere un campeón nacional: le da gasolina, un capitán a medida- dirija un gigante financiero de cuya arquitectura es su principal artífice- la bitácora deseada y la obligación de tirar por la borda los lastres más pesados: Las empresas de bienes raíces como Foncia, Credit Foncier y la empresa de Internet meilleurtaux.com serían excluidas de la criatura final. Eso es sólo el principio.

Para Natixis, que refleja ya un déficit de 1.079 millones en nueve meses, las pérdidas anuales de 2.799 millones de euros en 2008 la hacen la bisagra de las vergüenzas propias y las de sus dos principales accionistas: a pesar de que en la segunda mitad de 2008 se recapitalizó ya en dos ocasiones ha vuelto a acariciar la idea de un tercer aumento de capital, al calor del impulso de Sarkozy. El presidente ya se ha prestado a despejarle una capitalización de más de 2.500 millones de euros. Pero llega a cambio de pilotar muy de cerca un ‘matrimonio’ llamado a engendrar un nuevo gigante, que gestionaría, entre depósitos y fórmulas de ahorro, 480.000 millones de euros con 17. 500 millones de euros de ingresos y una plantilla de cerca de 100.000 personas. Sólo los coqueteos-contra natura y la voluntad del Eliseo, a contrapie del Eliseo- entre BNP y Societé Geneale le afean su zigurat. Credit y Societé cercaron activos No es su primera alianza. Y promete no ser la única. Se miden ya las distancias de los seguros de vida, por más que Oudea jurara hace un mes que no. Tanto va el cántaro a la fuente de las alianzas que puede acabar rompiendo en la costa de las fusiones. No será si Sarkozy puede impedirlo.

Trató de recapitalizar sus errores a la banca nacional. La mimó, alimentó sus miserias y sus ansias, extendió el LivretA y aguantó la rebelión de sus bonus. Dejó que los seis mayores bancos privados regatearan la competencia y plantaran sus ‘reales’ en el tablero de las finanzas europeas con los 10.500 millones de euros de la primera hornada de ayudas públicas. Sobre la mesa, esperando como tarde a marzo, los planes para la segunda oleada. A cambio, la renuncia a sus bonus de 2008, la promesa de aumentar los préstamos una media del 3% al 4% anual y la aceptación a los límites de opción de compra de acciones. Pero Sarkozy promete que "no será un regalo".

Donde pone el ojo pone la bala. Donde llegan sus euros, anida su voluntad. No lo ocultan los asesores del Elíseo, la nueva teoría ‘Sarkozy’ penetra con cada gota de ayuda allá donde la participación del Estado no puede o no quiere más. Lo ha demostrado, para empezar con el ‘sudoku’ bancario, industrial y el energético. Toleró la llamada a filas de Angela Merkel, le ha sonreído a la ‘economía verde’ de Zapatero y aceptó dejar a un lado la polémica sobre las ayudas públicas a la banca, todo por salir en la foto del G20. Pero Sarkozy ha vuelto a casa y juega sus cartas en las mesas prestadas de la banca gala y con ellas, sus fichas en los tableros de la zozobra del tejido financiero europeo. Nada de incrementar el consumo. Eso es para el galo poco más que “agua en la arena”.

LA MALDICIÓN DE LOS FONDOS

Nicolas Sarkozy creó su Fondo Estratégico de Inversión (FSI) en otoño para proteger a las empresas estratégicas de los vientos de la crisis y la gula de los petrodólares -cuando aún tenían con qué ejercerla-.  Antes muerto que en manos extrañas, prometía el presidente galo. Y acaba de abrir la veda de los 20.000 millones que tiene para la ‘caza’ con la empresa de tecnología: su 2,35% sumado al 6% controlado por la Caisse des Dépôts et Consignations deja en manos del Estado la corona de segundo accionista y la esperanza- Lagarde confiesa- de comenzar a poner a su gente de confianza cerca del volante y dirigir su rumbo industrial. La mano del Elíseo amasa el oxígeno del fabricante de componentes, prolonga la vida de una compañía que acaba de confesar una pérdida anual neta de 207 millones de euros en 2008, pero le obliga, a cambio a seguir investigando en nuevas tecnologías relacionas con la reducción de emisiones contaminantes en los vehículos. La obsesión intervencionista de Sarkozy.

En la capilla del FSI y Jean-François Dehecq (por cierto, está ya la aeronáutica Daher -a cambio de la promesa de 85 millones de euros- y en el banquillo otras 24 empresas, entre ellas Thomson et Technip. Veolia se calienta en bolsa al calor de una posible intervención del FSI. Sarkozy sabe que, para algunos, será suficiente con sacudir la posibilidad de las ayudas o enseñar alguna esquina de los mil proyectos de inversión y los más de 11.000 millones de euros que el Estado repartirá al tejido industrial.

Jura el socialdemócrata alemán Günter Verheguen, vicepresidente de la Comisión Europea y titular de las carteras de Empresa e Industria, que “el sector del automóvil europeo será diferente tras la crisis. Al menos el francés, lo será si Sarkozy se empeña y consigue que flote la tabla de sus componentes 'made in France'.. Se lo ha advertido a los principales fabricantes de coches que asentaron sus reales en territorio galo: como consecuencia de las presiones de la Comisión Europea, Francia estaría dispuesta a retirar de su legislación la cláusula que condiciona la adjudicación de ayudas al mantenimiento de empleo. Pero, a cambio de los euros, habrá un ‘pacto entre caballeros’ con el Elíseo y, lo que es más importante, si Bruselas mira para otro lado, disfrazará sus ayudas de ‘subvenciones regionales’, la gatera por la que obligar a las empresas que reciben ayudas públicas a permanecer en la región en la que las reciben durante un lustro.  Para empezar, los créditos por 6.000 millones a bajo interés que Francia va a conceder a sus principales fabricantes -Renault, PSA (Peugeot Citroën) y Renault Trucks- están condicionados a que no cierren fábricas en territorio francés ni haya despidos. Ya Francois Fillon, advirtió de forma nítida al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso: si el plan de ayudas al sector del automóvil (6.500 millones de euros) diseñado por el Ejecutivo galo no recibe el visto bueno de Bruselas, por considerarlo proteccionista, Renault y Peugeot se verán obligados a cerrar plantas en distintos países europeos, entre los que figura España.

Con cada golpe de ayuda, tira de las riendas de su ‘cuadra estratégica’, aún a riesgo de quitarle oxígeno a los vecinos. Lo acaba de hacer con EADS: François Gallois amasa las ayudas del Elíseo, se ha acostumbrado al paraguas protector de los 5.000 millones de euros  sobre EADS y quiere lo mismo de España. Sarkozy está dispuesto a cobrarle a ZP en el silencio proteccionista a bancos y automóviles y en las carnes aeronáuticas los favores del sillón en el G20. Primero pidió ayudas; silencio ante los planes de integración de la División de Aviones de Transporte Militar (que deslucen a España) y ahora exige al Gobierno español que Cesce (la Compañía Española de Crédito de Exportación) comience a garantizar las operaciones de compra de la aeronáutica.

AMIGOS PARA TODO

Hasta ahora, el Elíseo no había entrado hasta la cocina del capital de los bancos, salvo el rescate del franco-belga Dexia. Su guión para las Caisses y la Banque Populaire ha demostrado que eso puede empezar a cambiar. A pesar de que la ‘doctrina Sarkozy’ está dispuesta a demostrar que no es necesario: el ‘regalo’ de sus ayudas es un salvavidas que echa al cuello de los rescatados con el tatuaje de su voluntad. A Dexia -ya ha utilizado la mitad de los 150.000 millones de euros en concepto de garantías concedidas el pasado octubre por Bélgica, Francia y Luxemburgo para salvarlo de la quiebra- el salvavidas galo le costó el reemplazo de Axel Miller y la puerta abierta a Jean-Luc Dehaene, y Pierre Mariani -directivo de BNP Paribas y antiguo jefe de Gabinete del presidente francés Nicolas Sarkozy-  como consejero delegado y presidente del comité de dirección del banco franco-belga. Sarkozy le debe aún favores a la cúpula de BNP Paribas. Se acogió a préstamos del Estado para aumentar su capital en 5.100 millones, dentro del primer plan de ayuda del Gobierno francés. Le seguirá inyectando liquidez,  pero no le permite soltar el mordisco de Fortis, aunque presentará pérdidas de 1.400 millones de euros, la primera trimestral en 10 años.

De aquí a 2011 tiene que cambiarles las caras a EDF, France Télécom, France Télévisions, La Poste y Air France-KLM y el mismo estribillo que entona en las empresas públicas -una nueva generación de patronos salida de las viejas filas de sus colaboradores- le gustaría. Para empezar, lo hizo con Dexia y no oculta que incluso Frédéric Oudéa, nuevo capitán de SocGen procede de esa cantera de los cercanos al ministerio de finanzas durante su ‘reinado’, entre 1993 y 1995. Y tras la entrada de su amigo Serge Dassault en su capital, Thalès, presidida por Denis Ranque, podría cambiar de cabeza visible.

BAILE ENERGÉTICO

Sarkozy le mueve todas las fichas a sus ‘campeones nacionales’, reparte las concesiones de los generadores nucleares EPR, ayudas y puntos de fuga allende las fronteras galas. Ya lo ha hecho. Francia viste de proteccionismo la ley del embudo para sus gigantes estatales. Y las no tan estatales: le ha buscado proveedores de litio a su amigo Vincent Bolloré y le ha despejado el acceso a contratos en Rusia a su aliado Patrick Kron en Alstom. Italia es el primer punto de fuga y compensación para Electricité de France (EDF) ante el estirón internacional de Areva y de la zancadilla en el segundo reactor EPR con GDF-Suez como invitada forzosa. Nicolás Sarkozy puede aliñar de nuevo el desencuentro entre sus dos campeones energéticos estatales (GDF-Suez y EDF) y su estrella nuclear (Areva). Ya lo hizo con el segundo EPR en Penly, obligando a EDF a compartirlo con GDF-Suez y tendrá que buscar fórmulas -ENEL mediante- para compensarlo en el mercado alpino. Y es que el Elíseo ha roto su baraja nuclear. Siemens ya no oculta que saltará con su 34% del ‘matrimonio’ de Areva. Vía libre para las aspiraciones de Alstom y su accionista de referencia, Bouygues, llamada a ser el caballero blanco de un nuevo campeón galo apadrinado por Sarkozy – amigo íntimo de Bouygues y de Patrick Kron. Será si Total no le estropea antes la foto. Ya se encarga el Elíseo, que le busca compensaciones fuera del Pentágono tricolor a la petrolera en Irán, Irak y Cuba si hace falta.

Para empezar, EDF le pagará al Elíseo en inversiones -2.500 millones de euros obligatorios- los favores italianos por la resurrección nuclear con Enel y la inyección extra del Estado galo al tejido industrial público. Pierre Gadonneix tiene sólo 15 días más para llevarle los ‘deberes hechos’ al presidente de la República con la lista precisa de operaciones para 2009.  Areva no lo tendrá tan fácil. Sarkozy se cuela también por los retrasos de Areva, sus costes crecientes y la urgencia de una provisión suplementaria de 749 millones para cubrir los desfases del EPR n Finlandia, que le ha costado ya una caída del resultado operacional del 44% en 2008. Como reconoce Anne Lauvergeon, no es momento para incremento de capital, así que Sarkozy acentúa el pulso de sus manos. A la espera de que el Gobierno defina sus modalidades de ayuda al tejido la compañía comienza a entonar el aviso para navegantes: quiere eludir una ampliación de capital, aún a costa de echarse más aún en brazos de. Para empezar, promete ‘acompañar’ a Areva en los 2.700 millones de euros de su programa de inversiones, pero desde el ministerio de Lagarde advierten: el Estado, su accionista mayoritario, no lo hará gratis: las cesiones de activos están en el horizonte.

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