edición: 2680 , Miércoles, 20 marzo 2019
15/11/2010

La moneda se estabiliza en México, pero persiste la inseguridad

La desaceleración de la recuperación de Estados Unidos le afecta de muchas formas
CRÉDITO Y CAUCIÓN

La economía mexicana ha salido técnicamente de la recesión a partir del primer trimestre de 2010, pero todavía no se ha recuperado totalmente, y la vuelta a niveles previos a la crisis podría hacerse esperar de uno a dos años. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI), en el segundo trimestre el PIB creció un 3,2% respecto al trimestre anterior. En general, se prevé que el crecimiento del PIB se sitúe este año entre el 4,6% y el 5%.

La capacidad de producción sigue siendo baja, debido a la ausencia de cambios estructurales, la debilidad de los factores de crecimiento a largo plazo, como el ahorro, la inversión y la productividad y los cambios técnicos. En general, la Inversión Extranjera Directa representa el 17% del PIB de México. Esta aumentó un 28% en el primer semestre de 2010, tras una caída del 42% en 2009, pero se debe a una única operación. El 1 de octubre, México se integró en el World Government Bond Index, lo que debería aumentar la inversión en productos financieros.

El desempleo sigue siendo alto y la economía informal ha crecido desde el inicio de la crisis. También se ha producido un aumento de las empresas constituidas por un único socio, con frecuencia creadas por personas que han perdido su empleo.  Pero el hecho de que muchas de estas empresas se han creado más como fruto de la desesperación que respondiendo a una demanda del mercado sólo puede llevar a su posterior quiebra.

El número de cuentas vencidas ha mejorado, pasando del 4% en junio de 2009 al 3% en agosto de 2010. También se ha reducido la morosidad en el pago de compras con tarjeta de crédito, que se situó en el 5,4% en agosto, mientras que la morosidad en los pagos a bancos se redujo hasta el 2,6%. Sin embargo, los bancos siguen mostrándose reticentes a conceder préstamos a las empresas, y el 52% de los exportadores siguen sin poder acceder a préstamos bancarios.

La volatilidad de la moneda afecta tanto a los importadores como a los exportadores mexicanos. El peso sufrió una devaluación significativa en septiembre de 2008 –de un 25% aproximadamente– desencadenando en 2009 una oleada de quiebras de empresas con deuda denominada en dólares de Estados Unidos y/o obligaciones de crédito comercial. Sin embargo, el peso ha recuperado fuerza desde entonces, debido principalmente al aletargamiento de la economía de Estados Unidos, y se encuentra ahora en su nivel más sólido de los últimos tres meses. Mientras que, a principios de este año, se preveía que el tipo de cambio se situara entre MXN 13,1/USD y MXN 13,5/USD al cierre del año, ahora se espera que cierre a MXN 12,2/USD. Una vez dicho esto, la deuda externa de las empresas privadas en el primer semestre de este año sigue estando en un máximo histórico, 68.106 millones de dólares, un factor que habrá que seguir de cerca ya que podría generar problemas de pagos si el peso se depreciara de nuevo en el futuro.

En los últimos meses, la situación en materia de seguridad ha empeorado, con asesinatos de alcaldes, policías y miembros de los cárteles de la droga. Si sumamos a esto el aumento de los secuestros y el hecho de que la violencia se está extendiendo de las zonas del Norte, como Nuevo León, a zonas más centrales como Michoacán, e incluso Monterrey y la propia México D.F., es comprensible que los mexicanos prefieran quedarse en casa en lugar de salir a cenar, a bares y discotecas, o de compras. Y, evidentemente, esto ha tenido un efecto negativo en la economía: por ejemplo, en la ciudad de Tijuana, cerca de la frontera con Estados Unidos, el 81% de las empresas han visto sus ventas reducidas. La violencia y la inseguridad también están forzando a empresas a cerrar, mientras que el turismo, ya afectado por un menor gasto discrecional, ahora también está sufriendo como resultado de estos actos criminales relacionados con la droga.

DESACELERACIÓN DEL CRECIMIENTO EN 2011

Las perspectivas de la economía mexicana son menos positivas que hace tres meses. La desaceleración de la recuperación de Estados Unidos está afectando a México de muchas formas: caída de la producción, caída de los ingresos procedentes del turismo y de las remesas de trabajadores –fuentes importantes de divisas en todos los casos–. Sin embargo, Crédito y Caución prevé un aumento del negocio para las empresas que dependen de las compras del Gobierno en los próximos meses, ya que los presupuestos deben gastarse antes de final de año. Las proyecciones del Banco de México para el PIB de 2011 se han revisado a la baja por cuarta vez este año –hasta el 3,5%–, debido a la desaceleración del crecimiento económico mundial. El FMI prevé actualmente un resultado ligeramente mejor, del 3,9%. Lo que está claro es que el ritmo de la economía dependerá de la recuperación de una demanda doméstica todavía deprimida y de los resultados económicos de Estados Unidos.

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