edición: 2493 , Jueves, 21 junio 2018
27/11/2012
La capitalización de la SAREB es el peldaño suelto en la ingeniería financiera del Gobierno

La negociación con Economía en torno a la entrada de las entidades en el banco malo amenaza con retrasar el calendario

Será un capital en forma de bonos con el respaldo de un Gobierno que tarde o temprano manifestará su insolvencia y deberá recurrir a un rescate soberano
Belén Romana, presidenta de Sareb
Carlos Schwartz

A pocos días de que la Unión Europea (UE) de por bueno un plan para sanear a las cuatro entidades de crédito en manos del Estado: Bankia, Catalunya Banc, Novagalicia, y Banco de Valencia, sigue la incógnita de cómo se forjará el capital de la sociedad que debe adquirir de los bancos sus activos deteriorados, la SAREB. La espera del visto bueno se desarrolla en medio de una verdadera tormenta de cifras que se ajustan poco a las previsiones del nuevo capital que necesitan esas entidades hechas por Oliver Wyman y anunciadas en septiembre. Es interesante señalar que las cifras ofrecidas sobre la base de los datos entregados por el Banco de España ya no son consideradas válidas por el Gobierno. El resultado del informe para las cuatro era de 46.206 millones. Ahora el titular de Economía, Luis de Guindos, afirma que hacen falta 37.000 millones, y otros 3.000 que irán a parara a la SAREB, hasta los 40.000. El ministro sigue empeñado en su guión, la sociedad deberá tener un 51% de capital privado, y el Gobierno ya ha encontrado el dinero para su aporte. Saldrá de los 40.000 millones que según insinúa el Gobierno provendrán del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), algo que habrá que ver.

El motivo de la insistencia en una mayoría de capital privado es hurtar el cuerpo al golpe que puede suponer que los desembolsos de la SAREB acaben engrosando la deuda pública que ya ha igualado, una vez quitado el maquillaje del protocolo de déficit excesivo, al producto interior bruto (PIB). Los cálculos de analistas privados es que la deuda pública española por todos sus conceptos está en el 100% del PIB. Pero a pesar de este empecinamiento no está claro que los bancos invitados a participar en el capital de esta sociedad hayan aceptado. En todo caso hay un cuerpo a cuerpo sobre el volumen de recursos que deberán volcar y cuáles serán las contrapartidas que recibirán a cambio de su presencia en la SAREB.

De acuerdo con una fuente de medios financieros, los mejor dispuestos a participar son aquellos bancos que tienen previsto seguir con sus adquisiciones de entidades en proceso de saneamiento, que han pasado por el FROB, o que han recibido ingentes ayudas del Fondo. La contrapartida sería la posibilidad de descargar en la SAREB los activos deteriorados de las entidades con las que se hagan. Es por tanto un ejercicio de coste beneficio. Es decir cuánto les cuesta sanear comparado con cuánto les cuesta entrar en el capital de la sociedad, si esta a cambio se queda con los activos deteriorados de las entidades que adquieran. Uno de los obstáculos es que los que compren, por ejemplo Catalunya Caixa, no sólo quieren la limpieza de la cartera inmobiliaria. Además exigen un “esquema de protección de activos”, es decir garantías de que las pérdidas ocasionadas por los activos que demuestren no ser viables sean asumidas por el vendedor, en este caso el FROB. Como es fácil de imaginar en un contexto tan fluido la cifra de capital es móvil. En cualquier caso vale la pena recordar que el “banco malo” entró en escena de la mano del memorándum de entendimiento entre España y la UE sobre el saneamiento de la banca que, recuerden, debía insumir 120.000 millones de euros.

Empieza a quedar al descubierto que la SAREB será un patio en el que se aparcarán activos deteriorados, pero que su asistencia a la banca no generará recursos frescos. Es decir no va a contribuir con el objetivo de regenerar el capital consumido por los bancos. En todo caso les adquirirá activos deteriorados a un considerable descuento, y les entregará a cambio activos emitidos con los que los bancos deberán obtener liquidez en el Banco Central Europeo (BCE). Lo que el Gobierno calla es que a cambio de esa liquidez habrá a su vez un fuerte descuento sobre el nominal del papel que se entregue al banco emisor. Lo cual hace que estemos ante una cascada de recursos decrecientes para remediar un déficit de capital que el Gobierno hace cada vez más pequeño. Pero, lo que es peor, es que ese capital será en realidad deuda y no dinero. Será un capital en forma de bonos con el respaldo de un Gobierno que tarde o temprano manifestará su insolvencia y deberá recurrir a un rescate soberano.

Es decir que al final del recorrido, y aunque entren en el capital de la SAREB los bancos privados con el 51% del capital, el resultado será un aplazamiento de la forma más aguda de la crisis pero no su eliminación. En este contexto la extensión de los problemas de liquidez de los bancos en crisis asistidos por la SAREB acabarán trasladándose a los bancos socios del Estado en esta operación que falla por la base. Es inevitable que las pérdidas que la SAREB ocasione a los bancos que le aporten capital repercutan en la calificación y percepción del riesgo de esas entidades. De donde bancos nominalmente solventes deteriorarán su calidad como riesgo por su asociación a un Estado que no tiene recursos propios para salvar a su bancos y depende de que el dinero le llegue de la Unión Europea que no se ha mostrado generosa en ceder recursos a los socios con problemas. Quiere decir que en última instancia un aspecto de la calificación del riesgo de los bancos españoles solventes quedará en manos de los estados acreedores. Algunos se estarán frotando las manos.

Mientras, el plan de negocio de la SAREB tiene una verdadera perla. La sociedad va a dar crédito a los promotores de obras en curso para que terminen las edificaciones. Es decir el Estado va financiar un incremento del stock de vivienda en un mercado sobresaturado con la expectativa de obtener un beneficio futuro de la venta de esas propiedades. Esto pinta de cuerpo entero al plan. Para el Gobierno de lo que se trata es de aplazar la materialización de las pérdidas a un futuro imprevisible.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...