edición: 2600 , Miércoles, 21 noviembre 2018
27/06/2011

La nube tóxica de CDS de deuda griega impone las reglas a la UE

Carlos Schwartz
El mundo financiero contiene el aliento esta semana a la espera de que el parlamento griego vote un nuevo paquete de medidas de ajuste y consolidación fiscal destinado a reducir aún más el gasto público e incrementar los ingresos del estado. De esa votación depende el desembolso de un tramo de crédito de la Unión Europea y el FMI que Grecia necesita para hacer frente a los vencimientos de deuda de julio próximo. Entretanto, el Consejo Europeo no acaba de ponerse de acuerdo acerca de las condiciones para un nuevo paquete de ayudas 2011 que debería ser del orden de los 120.000 millones de euros suplementarios.

En la base de las incertidumbres que rodean a este nuevo paquete de ayudas, y que un voto positivo en cualquier caso podría ayudar a despejar, está de un lado la posición acreedora de los bancos europeos frente a Grecia y del otro los aseguradores de esa deuda. La mayor exposición internacional a la deuda de Grecia, y de los otros países calificados de periferia entre los que está España, es de los bancos europeos, y en general de los grandes bancos de 24 países del viejo continente.

Sin embargo, mientras esta exposición directa a la deuda griega es del orden de los 100.000 millones de euros, los bancos europeos han cubierto el riesgo de esta exposición mediante Credit Default Swaps (CDS) con bancos de Estados Unidos. Si se recapacita un poco acerca de cómo evolucionaron las posiciones de Angela Merkel sobre los criterios con los que Alemania propone hacer frente a un nuevo paquete de ayuda a Grecia se pueden obtener algunas claves de esta situación. Desde una pretérita cita entre Nicolás Sarkozy y Angela Merkel en octubre del pasado año en Deauville hasta hoy ha habido algunos cambios.

En aquél encuentro el presidente de Francia y la canciller de Alemania fijaron como criterio para un futuro Fondo de Estabilidad Europea que entraría en vigor en 2013 que cualquier paquete de ayuda de dicho fondo a países necesitados de asistencia financiera implicaría que los acreedores del país soportaran parte del coste de la operación refinanciando sus posiciones ya sea mediante una quita o a través de una extensión de plazos, o de ambas. De entonces ahora la renovada necesidad de recursos por parte de Grecia llevó en primera instancia a Alemania a un intento de aplicar ahora los planes para 2013, condicionando la ayuda a que los acreedores sufrieran una quita.

Merkel, con recursos suficientes como para asistir a la banca de su país si era necesario ante un impago griego, pretendía un reparto internacional de la crisis griega. Que los bancos que dieron cobertura a la deuda griega adquirida por los bancos europeos, es decir los grandes bancos estadounidenses, se hicieran cargo de los CDS. En medio de este debate Merkel viajó a Estados Unidos a comienzos de junio en un viaje destinado a mejorar las relaciones bilaterales aunque pareció más bien haber sido convocada de urgencia por el presidente Barak Obama, con quien se reunió el 7 de junio pasado. Obama declaró tras el encuentro que había transmitido a Merkel la necesidad de que los países de la UE no retacearan la asistencia a Grecia, y que la defensa de la zona del euro era primordial para la estabilidad financiera internacional.

En sus palabras: “Pensamos que sería desastroso para nosotros ver una espiral incontrolada y una suspensión de pagos en Europa porque ello podría desencadenar otra amplia serie de eventos”. El mensaje era claro. De entonces a ahora el debate en torno a una posible reestructuración de la deuda griega ha girado alrededor de una participación voluntaria de los bancos acreedores en una prórroga de los plazos de vencimiento para evitar que las agencias de calificación den al asunto el estatuto de “incidente crediticio”.

Sin embargo, quienes determinan si una reestructuración de deuda es un incidente que desemboca en el pago de CDS no son las agencias de calificación, sino un restringido club llamado Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA). El consejero de ISDA , David Green, ya declaró que un cambio en los vencimientos no desataría un incidente crediticio. ISDA es una asociación curiosa ya que el consejo que califica a los incidentes está formado por los propios bancos que venden los derivados y los swaps. Faltaba más... Mientras, el presidente de la Reserva Federal ha minimizado el riesgo de los CDS vinculados a la deuda griega afirmando que su volumen es de 5.000 millones de dólares, cifra que maneja Markit, una asociación vinculada a la industria financiera y de derivados. Sin embargo fuentes del mercado estiman que los CDS vinculados a la deuda griega no son inferiores a unos 100.000 millones de dólares.

El asunto es ver cómo de diversificado está ese riesgo entre los bancos estadounidenses. Si ese volumen se concentra en pocas manos puede haber problemas. A juzgar por los temores que ha desatado este asunto, o no se sabe, y se teme que estén altamente concentrados en no más de cinco entidades, o sí se sabe y efectivamente están tan concentrados como se teme. Este asunto ha evocado el fantasma de AIG, la aseguradora estadounidense que el Gobierno debió rescatar a un coste de 180.000 millones de euros en 2008 para que pudiera cumplir con los CDS vinculados a la deuda hipotecaria adquirida por la banca europea en Estados Unidos.

Un nuevo colapso del sistema financiero internacional desde luego tendría carácter de catástrofe. Entretanto son los propios bancos involucrados en el mercado de derivados y de swaps los que se resisten a la compensación y liquidación de estos instrumentos a través de entidades centrales de contrapartida (ECC) así como se resisten a un incremento de requisitos sobre el capital para los bancos de dimensión sistémica que son precisamente los más involucrados en este mercado. Incremento que por cierto fue aprobado el pasado viernes por el comité de riesgos del BIS en Basilea. Parece un mal sueño que a menos de tres años de la quiebra de Lehman Brothers el mundo se vea una vez más enfrentado a los riesgos sin control de la banda de los cinco. La liquidación y contratación de los CDS y swap a través de una ECC, además de cubrir efectivamente riesgos podría dar una idea precisa del volumen real del mercado en situaciones como la presente. Habrá que esperar al desarrollo de los acontecimientos esta semana.

En fin, en la lucha greco romana nadie se parte el cuello. Las reglas son claras en ese deporte olímpico. Pero a veces hay accidentes, y en esos casos el desenlace es imprevisible.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...