edición: 2765 , Lunes, 22 julio 2019
09/09/2010
Con los gobiernos como aliados, la banca será más segura con mayor base de capital

La nueva normativa advierte: prepárense para vivir sin dividendos

El beneficio distribuible, blanco de las reformas, camino de quedarse en caja
Juan José González

Vientos de cambio en la regulación bancaria. Gobiernos e instituciones supranacionales parecen haber llegado a un acuerdo para elevar la supervisión contable de las grandes compañías financieras hasta límites que pueden llegar a cuestionar el modelo de libre mercado conocido y practicado hasta la llegada de la crisis en 2007. Y con el sector bancario como principal -¿y único?- acusado de ser el responsable del último crack bursátil y del colapso financiero, los vientos de cambio anunciados llegan con tanta intensidad y determinación que hasta es posible que se lleven por delante la fiesta de los dividendos en el sector financiero. La Comisión Reguladora Bancaria China ya ha avisado que para prevenir posibles riesgos sistémicos, las instituciones financieras deberán valorar si pueden continuar con la retribución prevista a los accionistas.

Los dividendos bancarios en España gozan de larga tradición y mejor fama. Pero en asunto de dividendos siempre ha navegado en cierta medida contracorriente. En 2008 se recuerda a varias compañías del Ibex 35 que con comunicado oficial y nota de prensa incluida, como Telecinco -por poner nombre a la anécdota- confirmaba que a pesar de la que estaba cayendo mantendría el dividendo bruto, entonces nada menos que 1,28 euros por título, el 8,5% a los precios de entonces. Santander podía alardear de un 9% de rentabilidad por dividendo y BBVA de un 8,4% y el Popular del 7,7%. Los datos no están tan lejos en el tiempo pero en ese momento el consejero delegado de Banco Sabadell, Jaime Guardiola, ya daba por seguros y generalizados los recortes en los dividendos.

Se trata de una cifra importante. Los bancos cotizados en el Ibex 35 repartieron unos 7.600 millones de euros con cargo al ejercicio de 2009, un 12% menos que los 8.580 millones de 2008. Y las cifras siguen en disminución para 2010. El año pasado el recorte comenzó en forma de acciones, unos 200 millones de euros del total, y el resto, 7.400 millones, fue en efectivo. Las cuentas dicen que esta cantidad significa el 48% del beneficio obtenido por los bancos del selectivo en el ejercicio 2009 –unos 15.260 millones-.

Algunas calificadoras de riesgo han salido al mercado para señalar que si bien los bancos europeos que han superado las pruebas de estrés pueden mejorar sus ratios de capital y solvencia, son igualmente susceptibles de considerar hasta qué punto es responsable con el sistema financiero mantener el nivel del beneficio distribuible. En Alemania, la canciller Angela Merkel también se lo pregunta, y no ha tenido que esperar a que su ministro de Economía, Rainer Brüderle, proponga a los principales banqueros germanos una revisión del concepto y de la cuantía del dividendo, sino que en una intervención pública señaló que ese era el camino más lógico a medio plazo.

La política de fuerte remuneración a los accionistas de los últimos años de bonanza económica parece estar tocando a su fin, pero cada vez es más frecuente que las empresas recurran al capital propio para cumplir sus compromisos de refinanciación y programas de inversión. En los últimos meses, coincidiendo con el cierre de los mercados de crédito a las empresas, varios bancos han puesto en marcha un plan de revisión o programa de remuneración al accionista con el objetivo de mejorar las condiciones de liquidez de la entidad.

La corriente de exigencias de capital a las entidades financieras, al menos en Europa, indica que estas tendrán que recortar dividendos, aplazarlos, cambiarlos por títulos, regalos o lo que sea, pero la necesidad de liquidez y de seguir ofreciendo beneficios no se va a poder seguir manteniendo ni compensando a base de una subida generalizada de comisiones por intermediación. En los últimos tiempos se ha asistido a un escenario en el que el Hypo Real Estate anunciaba un recorte del 97% de su dividendo, o el de Citigroup en su día bajándolo en un 40%. Entonces, como ahora, la actitud de los responsables bancarios, los consejeros, fue negar continuamente que el recorte en la retribución fuera a producirse.

La tendencia sigue y se acentuará en los próximos meses por mucho que les pese a los bancos y, por supuesto, a los accionistas, ya que se trata de una operación necesaria que deben realizar los bancos para reforzar el capital. En España, empresas del Ibex como Popular, Banesto y Santander, superan el 6% de rentabilidad por dividendo. Sin embargo, será ya casi imposible registrar nuevos héroes en este capítulo, en un entorno en el que comenzarán a verse en breve inyecciones de capital, fusiones y recapitalizaciones, aunque sólo sea para cumplir con las nuevas normas de capital.

Días atrás, un periodista que confundió al presidente de una farmacéutica con un banquero, le preguntó su opinión sobre el recorte de los dividendos, a lo que este le contestó que los accionistas invierten en las empresas en función de su rentabilidad, así que si no hay ganancias no habrá dividendos y sin estos tampoco habrá accionistas. Esta puede ser una lectura extrema del problema pero lo que sí esta claro es que la fuga de accionistas de los bancos, de llevarse a cabo, será la mayor migración conocida de la humanidad en varios siglos.

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