edición: 2599 , Martes, 20 noviembre 2018
30/04/2010
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

La 'nueva' R sacude el mapa de los operadores regionales y las expectativas de Telecable y Euskaltel

El desembarco de CVC Capital Partners con el 32% de R y sus 1.500 millones de euros de inversión despiertan sus expectativas globales: no descarta compras y se expandirá al mercado nacional
R, Euskaltel y Telecable buscaban estirar sus perfiles geográficos y mejorar con Yoigo las condiciones de sus OMV; R podrá hacerlo por libre
Ana Zarzuela

Han conjugado las fuerzas y las geografías, entre sí y con sus accionistas mayoritarios, hasta convertir a las tres operadoras de cable de alcance regional -R, Euskaltel y Telecable- en las líderes en sus Comunidades Autónomas. Compartían hasta ahora la urgencia de trascender su perfil como operadoras de cable, potenciar su sitio en el negocio móvil, resucitar la ‘causa’ de las frecuencias móviles regionales y hacerlo cuanto antes. Desde la llegada de Rosalía Portela a Ono, las cuatro tejieron su sintonía y barajaban fórmulas para abaratar su ‘peaje’ como operadoras móviles virtuales con el alquiler o despliegue conjunto de la red de Yoigo, pero sobre todo tanteaban una candidatura nacional conjunta a la subasta de frecuencias móviles. Era la única opción para poner el pie en las frecuencias de 800 y 900 Mhz, que Sebastián no quiere trocear por Autonomías. Pero el pulso de Fernández Gayoso y Caixanova a Caixa Galicia -acabe o no en fusión- ya ha modelado un nuevo futuro para la operadora R, no sólo el accionarial. El todos a una de las cableras españolas ya no pasa necesariamente por Ono (ahora que ha cerrado la refinanciación de su deuda), ni por R. La operadora gallega tiene planes globales y la promesa de 1.500 millones de euros de inversión hasta 2015: seguirá creciendo en segmentos de mercado y en territorios, incluso fuera de España. Puede -con o sin aliados- optar a las frecuencias móviles nacionales, aunque justo ahora los recelos del BNG y la Xunta han aparcado su batalla ante Moncloa por la banda ancha móvil regional.

Convertida en ‘niña bonita’ en las carteras industriales del Norte desde los años 90, la operadora R dribló las primeras sombras a su ‘galleguidad’ cuando Unión Fenosa -que impulsó su nacimiento y que mantenía una posición mayoritaria con el 35,4% del capital- decidió desprenderse de su participación antes de que Gas Natural se hiciese con sus riendas. Caixanova se convirtió entonces en accionista de referencia tras hacerse con todo el paquete de acciones de Fenosa. Pero la reestructuración del sector financiero, el proceso de negociación de fusión entre Caixanova y Caixa Galicia y la urgencia de la caja presidida por Gayoso por aligerar las cuentas e inyectarse liquidez con desinversiones deja ahora a un 35% de R en manos de CVC, pero si hace valer sus opciones de compra, Caixanova pasaría de controlar la compañía, con un 66,25% de su capital, a ser el segundo accionista en el 2013, con un 30%. 

El horizonte de la teleco gallega se desvela ya al margen del futuro final de Caixanova, poco importa en realidad en los despachos de Isla y Dopico y en la letra pequeña de los planes estratégicos de la teleco que la fusión de las Caja traspase o no las fronteras gallegas. Julio Fernández Gayoso ya movió sus fichas en la operadora de bandera gallega, mucho más allá de la venta del 1,24% de su participación y de propiciar que CVC Capital Partners se hiciera con el otro 34% de los accionistas minoritarios (el 10,74% de Inversores Galegos del Cable, el 9,91 del Banco Pastor, el 9,72% de Cable Total, y casi otro 4% en manos de otros pequeños accionistas) y con opción de compra en un máximo de tres años sobre otro 35% por 157,5 millones de euros. Su suerte está echada ya y ligada a las expectativas del fondo británico CVC, uno de los propietarios en España de Cortefiel y copropietario de los derechos de la fórmula 1 en todo el mundo.

LA ‘NUEVA’ R ESTIRA TODAS SUS COSTURAS

Sus hoy aún dos accionistas mayoritarios -CVC y Caixanova- se han comprometido con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y con la dirección de la empresa a inyectarle 1.500 millones de euros hasta 2015, (más del doble de lo invertido desde que obtuvo su licencia en 1998), 330 de ellos en exclusiva para latitudes gallegas. R tiene la mayor y única red de cableado de fibra óptica en las principales ciudades gallegas, aunque la conexión de la calle al hogar la realiza a través del cable coaxial telefónico, lo que limita en parte las prestaciones del servicio. Más de 250.000 gallegos han optado ya por contratar sus servicios de teléfono, internet o televisión por cable con la firma autóctona, que llega a 74 localidades, en donde más de 1,5 millones de personas, repartidas en 760.000 hogares y locales empresariales. El objetivo desde ahora: traspasar la geografía de su ‘galleguidad’, pero también el perfil que la define aún como una cablera regional. Las opciones de crecimiento no están decididas todavía: los recursos pueden dedicarse a la compra de empresas fuera de Galicia, sean o no de cable, a la adquisición de frecuencias de móvil en los concursos que va a convocar el Gobierno o al despliegue de redes de cable en las regiones donde no está presente.

Pero en palabras de CVC Capital Partners, permitirán “aprovechar las oportunidades tanto en el mercado gallego como en el ámbito español e internacional”. A la vista de una penetración del cable que llega aún sólo al 50% de los hogares en el conjunto de España, R le pisa los talones a la trayectoria de Ono. Le ha puesto cifras a sus aspiraciones en fibra -llegar a 900.000 hogares con fibra óptica en 2010 (desde los 780.000 con los que empezó el año)- y en móvil superar las 60.000 líneas activas que ha conseguido sumar su OMV desde 2006, hasta las 84.000 a lo largo de 2010. De la mano de Arturo Dopico, su Director General, la operadora que preside Honorato López Isla reconoce que ha asaltado en 10 años el mercado de las telecomunicaciones en el territorio más hostil para hacerlo: fibra óptica para telecomunicaciones en la Comunidad Autónoma con el segundo nivel más bajo de renta per cápita del Estado, con una dispersión geográfica elevadísima y con el menor índice de penetración de las nuevas tecnologías.

Una década y dos grandes vuelcos accionariales después -la salida de FENOSA primero  y ahora la llegada del fondo CVC Capital Partners -, R es ya el primer teleoperador de Galicia y el tercero que más creció en España en el último año (un 10,2%), con unos beneficios netos de 23 millones de euros en 2009 y más del 75% de sus clientes con velocidades medias y altas de conexión. Mantiene su cuota de cable, a pesar de sus piruetas en la guerra de precios del conjunto de las cableras y de Telefónica en Galicia y apura la oferta de conexión a internet  que elevará hasta 100 megas la capacidad de acceso a la red. No oculta sus aspiraciones a llegar al 60% de la población gallega en los próximos años (a pesar la orografía y la dispersión poblacional del territorio) y a intentar “operar con tecnología radio si consigue alguna de las nuevas licencias”. Y no se resiente del lanzamiento desde hace tres años de su línea de telefonía móvil, Móbil R: a pesar de que habitualmente suele tener una contribución negativa durante los primeros años de explotación, ya ha conseguido colgarse los galones del operador con mayor crecimiento neto de portabilidad en Galicia pese a que solo lleva dos años dando este servicio. Pero no anclarán ahí ya sus expectativas. La operadora gallega ya tuvo licencia para cablear las áreas metropolitanas de Lisboa y Oporto, una iniciativa que guardó en el cajón y ahora vuelve a repensar.

EN BUSCA DE FRECUENCIAS

Se destapan. R opera únicamente en Galicia y sigue teniendo en Caixanova a su accionista de referencia; Telecable lo hace en Asturias, controlada por Cajastur, con un 92% del accionariado y Euskaltel lidera el mercado en País Vasco y Navarra, con un núcleo duro formado por las cajas BBK y Kutxa, que en conjunto tienen un 56% del capital. El resto de España, sigue siendo el reino ‘cablero’ de Ono. Pero desde hace dos ejercicios, Euskaltel, R y Telecable quieren hacer valer su sitio en el negocio móvil. Enseñan la bandera de sus pretensiones -por primera vez completa- a medida que se acerca el ‘ahora o nunca’ del reparto de las frecuencias de telefonía celular pendientes de concurso o subasta públicos. Le han sacado brillo a su doble faz de operadores de cable y OMV, hacen valer la ‘excepción’ de sus inversiones (más de 10.000 millones junto a Ono en un lustro) a contrapié de la retracción de las grandes telecos, se saltan las líneas de sus feudos geográficos y aprovechan el despegue del adsl indirecto, pero en el peor año de evolución de los ingresos del sector desde su liberalización, Galicia, Asturias y País Vasco quieren nuevas bazas para sus ‘campeones regionales’. Por eso Euskaltel, R y Telecable se miran en el espejo del adsl británico -el primero en la diferencia territorial- y tratan de resucitar la fragmentación regional del espectro de la telefonía prometida en su momento por el pacto PNV-PSOE. Cuentan con la luz verde, o al menos la no beligerancia, de la CNC y la CMT: a lo largo de los últimos dos años, desde que el PNV abrió el debate y trató de sellar el compromiso de Industria con los PGE de 2009, los dos reguladores han despejado el camino a la posibilidad de concesión de licencias regionales de móvil.

La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones le ha quitado hierro al pacto político que Euskaltel, R y Telecable buscaban encarnar. “En otros sectores -recordaba Reinaldo Rodríguez- como el de la televisión o el cable las licencias ya se adjudican a nivel territorial “y no ha ido tan mal”. Pero el ministro Sebastián se resiste a las licencias regionales, alega obstáculos jurídicos para dejarles llave al concurso de la banda de 900 Mhz -la más cara y la más reñida entre Movistar, Vodafone Orange y Yoigo-, busca poner pronto sobre la mesa el concurso de las frecuencias de 2,6 Ghz y sólo en ellas deja abierta la puerta a las cableras regionales, aunque las operadoras -Euskaltel no es la excepción- le advierten de que aún es pronto para la madurez tecnológica que las explote. Ya el Ministerio les adelantó en su día el aviso para navegantes que ahora se hace palpable: tenía informes jurídicos que apuntaban a que habría problemas en “quitarles porciones de frecuencia 900 adjudicadas ya a los operadores actuales”. La letra pequeña de la Ley de Economía Sostenible le despeja ahora a industria la posibilidad de expropiar esas frecuencias, una opción que los estudios de Euskaltel ya habían tanteado. Otra cosa será que, incluso con esa baza, puedan componer el nuevo sudoku de las frecuencias móviles. En otros países ya ha pasado, pero todas las regiones se licitaron al mismo tiempo y se dieron las mismas oportunidades de participación a las operadoras que querían dar servicios en un segmento del espectro.

Ni las advertencias de los operadores tradicionales -la concesión de licencias regionales retrasaría el sector, como sucedió en EE UU, y duplicaría los organismos de supervisión- ni el antecedente de la telefonía móvil de tercera generación acompañan. Las pretensiones de Telecable, Euskaltel y R complican aún más la ecuación y el duelo final entre los intereses de Salgado las urgencias ‘pactistas’ de Ferraz con Ajuria Enea y la Xunta y la bandera ‘jacobina’ de Miguel Sebastián, poco partidario de cualquier opción que suponga fracturas del mercado nacional. No sólo porque el acceso de los operadores de cable a sus propias redes móviles elevaría el número de competidores en el sector en un momento en que otros países, como Alemania o Reino Unido, apuestan por fomentar la concentración para garantizar que las economías de escala se trasladen al consumidor. Estrechan aún más el ‘baile’ de los pretendientes de los 35 Mhz del espectro de 900 Mhz, que ya tienen dueños -Vofafone, Orange y Movistar- y que tientan ahora Yoigo y las cableras.

MENOS VALEDORES PARA LAS LICENCIAS REGIONALES

Por eso, por si acaso, las alternativas están ya desde hace semanas sobre la mesa de R, Telecable y Euskaltel: control del espectro por el Estado y la mera licencia por los Gobiernos autonómicos. O, en su defecto, la posibilidad de acudir al unísono a los concursos con el compromiso previo de un reparto geográfico en sus ‘territorios’ base para saltarse la cerrazón de Industria a trocear por comunidades el reparto de las mejores frecuencias, las de 900 y 800 Mhz. Pero la opción de la candidatura conjunta nacional que pierde enteros a medida que R teje la red de su propia independencia y que le pone apellidos sólo propios a su nuevo plan de crecimiento. Euskaltel y Telecable le miden de nuevo las intenciones a la operadora gallega y al otro de los acuerdos que el desembarco de CVC en R ha dejado en la nevera: como Telecable reconocía desde el último trimestre de 2009, las tres (con o sin Ono) querían curarse en salud y barajaban abaratar el precio de su ‘peaje’ como operadoras virtuales. La cuarta operadora podría convertirse en la mayorista para las OMV de la asturiana, además de para R y Euskaltel. Yoigo puede ponerle apellidos al alquiler de sus redes, pelea ya para hacerse con los más de 300.000 clientes indirectos de las tres cableras regionales a mejores precios, a costa de quitárselos de las manos de Vodafone.

Euskaltel intentaba desde hace casi dos años que ‘lo suyo’- su vocación de una licencia de móvil regional- fuera en la lista de compensaciones por el apoyo peneuvista a los Presupuestos Generales de Salgado. Lo había logrado en 2008 con las cuentas de Pedro Solbes. Contaba el ex lehendakari José Antonio Ardanza con las lanzas de primera en una trinchera en la que una de las nuevas concesiones llevaba su nombre. Pero el gozo de Euskaltel está en el pozo de Patxi López, las prioridades de la operadora vasca no están sobre la mesa del lehendakari, ni sobre la de Ferraz. Además la corona del blindaje vasco de Euskaltel comienza a tener desconchones por sí sola. Patxi López se lo ha dejado claro moviéndole la ficha de las telecomunicaciones. Primero fue el pinchazo de la web del Ejecutivo vasco. En julio, Interior quebró el blindaje de las predilecciones históricas por Euskaltel y adjudicaba las concesiones móviles a Vodafone por cinco millones de euros. Ahora, la teleco vasca -que monopoliza desde 1998 los servicios de telefonía del Ejecutivo- no tendrá ventajas para concursar con las demás operadoras nacionales en el nuevo contrato de prestación de servicios de telefonía e Internet que el Departamento de Administraciones Públicas.

Sin lehendakari peneuvista, ahora que Pedro Solbes ya es historia y que  Miguel Sebastián no está por la labor, faltan los padrinos que hagan valer el acuerdo de otros tiempos. No ayuda el desencuentro de Moncloa y Ajuria Enea con el PNV. Y, desde ahora, tampoco el nuevo estatus y el mapa accionarial de R. No es otro que el BNG el que había resucitado (mediante una enmienda aprobada en febrero en el Congreso de los Diputados) al menos la obligación de que la SETSI e Industria sopesaran de nuevo la posibilidad de licencias móviles regionales. Lo hacían con todos los ojos de sus intenciones puestos en la joya de la corona de las participaciones industriales gallegas, R. Pero ahora que recelan del desembarco de CVC en R y de las opciones de hacerse con la mayoría de control en tres años y que el BNG culpa a Caixanova de haberle “vendido R a capital foráneo”, los nacionalistas gallegos bajan la bandera de la ‘galleguidad’. Sólo cederán en sus recelos si la sede del operador gallego de telecomunicaciones por fibra óptica 'R' sigue en Galicia y la Xunta puede ejercer algo similar a un derecho de veto del capital gallego en decisiones estratégicas de la empresa.

SACAN PECHO, PERO BUSCAN NUEVOS HORIZONTES

R, Euskaltel y Telecable cogen posiciones, antes de que el terremoto autonomista y la oleada de licitaciones que cocina Moncloa sacudan desde el último trimestre de 2010 la geografía de la telefonía móvil y el mapa de nuevas frecuencias. Juan García Conde ha tendido la alfombra roja de sus aspiraciones en telefonía móvil con su llegada a la presidencia de Telecable. Estira sus costuras, pero ni el crecimiento fuera de Asturias -ya ha comenzado con adsl en Extremadura, única comunidad en la que no hay desplegado ningún operador de cable- ni la posibilidad de desplegar servicios de satélite opacan sus pretensiones de una red propia de móvil. Con más de 30.000 líneas activas, Telecable apunta a  100.000 clientes de telefonía móvil en los próximos dos años. El operador vasco de telecomunicaciones ha conseguido hacer frente a los dos primeros años de la crisis manteniendo su nivel de beneficios y aumentando ligeramente su facturación gracias a la mayor implantación en las conexiones de la red fija de banda ancha segmento en el que es líder en la CAV y tiene previsto mantener el plan de inversiones de 200 millones de euros que fijó para el periodo 2008-2010.

Euskaltel le saca brillo a sus resultados, con el primer reparto de dividendo en 12 años a cuenta de 20 millones con cargo a resultados en el ejercicio de 2009 y pagadero en acciones propias. En palabras de José Antonio Ardanza, le han hecho “OPA a la crisis”, de espaldas a un sector que en la CCAA se prevé que descienda entre un 7 y un 8%: lo justo para rentabilizar la captación de 50.000 nuevos servicios y haber cerrado el año con ingresos sostenidos -una facturación de 325,3 millones, en línea con la cifra de 2008 y un 3,1% más de beneficio. Euskaltel, que ha desplegado ya  más de 285.000 kilómetros de fibra óptica por toda la geografía vasca, es hoy líder en banda ancha, con una cuota de mercado en Euskadi del 48% y 217.000 líneas -un 7% más que hace un año-; ha sostenido el crecimiento de la telefonía fija -un 3%, hasta 373.00 líneas y 323.000 clientes- y se sube a un auge del 65% en televisión digital, hasta los 80.321 clientes.

Tras una década en el mercado, la operadora está obteniendo los frutos de las inversiones realizadas en años anteriores, de hecho, el operador vasco tiene el 2,2% de los clientes de banda ancha de todo el Estado, tan sólo por detrás de Telefónica (56,4%), Ono (15,3%), Orange (12,7%), Vodafone (4,3%) y Jazztel (4,2%). Ha superado ya la ruptura del pacto con Amena a cambio de Orange y quiere crecer en toda España, más allá del País Vasco y Navarra, de la mano de Viva Mobile, su nuevo operador móvil virtual apoyado en la corporeidad de la red y las licencias de Orange. Después de haber invertido más de 1.600 millones (hoy la inversión más alta del sector en el Estado, con 700 euros por habitante), la mayoría en el desarrollo de su red de fibra y en su red de telefonía móvil, ya a finales de 2007 conseguía ocupar la cuarta posición en telefonía fija a nivel nacional en cuota de mercado sobre ingresos y convertirse también en cuarto operador en ingresos y líneas en telefonía móvil. Sin embargo, a la vista de la ralentización en las inversiones en el último semestre, parece haber llegado a un punto en el que no le queda mucho cable por tender. Y a la operadora vasca le sigue doliendo su piel como OMV. Ni sus campañas -un año de internet gratis en el móvil para sus nuevos clientes-, ni el repunte del 8,8% en el segundo semestre del año 2009 pudieron opacar que el móvil es aún su negocio con una peor evolución, debido al menor consumo de minutos por parte de los usuarios, que ha llevado a una caída de los ingresos del 8% y a cerrar el año sólo "en línea con el sector", con 225.000 clientes.

Junto con R y Telecable, las tres cableras regionales se han puesto cómodas en un mercado que, al calor del auge de internet, les ha permitido hacerse en el último trimestre de 2009 con un 15% de las nuevas altas de banda ancha. Euskaltel sigue teniendo la fortaleza en cable y tv, con un crecimiento del 15,5%, frente al incremento del 14% del mercado. Y la contratación de su Televisión Digital crece el doble que el sector. La televisión de Euskaltel aspira ya a los 100 mil clientes vistos; con 83 mil clientes cerró la plataforma de TV por cable el año 2009, una cifra que la sitúa a la altura de Orange TV y R Galicia. La cifra supone un incremento del 100% con respecto a su base de abonados hace justo un año que superaba por poco los 40.000 clientes. La oferta futbolística, las ofertas y una buena cobertura han podido ayudar también a Telecable Asturias y R, que cerraron el 2009 con aumentos de 2300 y 4700 clientes respectivamente. Euskaltel ha encontrado sitio en el 'top 10' de operadores de telefonía fija y está entre las cinco grandes OMV que se reparten el 86% de los usuarios de operadoras móviles virtuales.

Además, ha captado al 2,1% de los usuarios de acceso directo, con lo que se sitúa casi al mismo nivel que Orange y Jazztel y sólo por detrás de Telefónica (75,7%) y Ono (12,1%). Pero necesita, como R y Telecable, una baza en el mercado de la telefonía celular. Más aún si -como estudian- tratan de saltarse las fronteras vascas y estirar las costuras de su OMV en el resto del Estado. No ocultan que siguen teniendo "ambición tanto en Navarra como en el resto del Estado con otros modelos de negocio". El acceso a la banda ancha de cuarta generación (LTE) es exclusivo, tanto que, por ahora, sólo el pacto de Moncloa y los de Sabin Etxea se lo ponían a tiro. Para ello se utilizará la banda de frecuencias de 2.500 a 2.690 Mhz, hoy sin uso, pero reservada para introducir los nuevos servicios de telecomunicaciones móviles de cuarta generación a través del nuevo estándar tecnológico LTE, la continuación de la tecnología actual 3G/UMTS que aún se encuentra en pruebas para los propios proveedores de infraestructura.

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