edición: 2513 , Jueves, 19 julio 2018
28/09/2012
Presupuestos para 2013

La opinión pide al Gobierno llevar la austeridad a las partidas que demanda la ciudadanía

Se censura que el gasto siga creciendo a costa de los intereses y de la Seguridad Social y que no se haga nada para incentivar el desarrollo económico
Rueda de prensa tras el Consejo de Ministros celebrado este jueves
ICNr

La jornada en la que el Consejo de Ministros aprobó los Presupuestos del Estado para 2013 dio lugar a cientos de comentarios por parte de unos internautas dispuestos a mostrar su desacuerdo con las consecuencias de la política económica del PP. No se trata sólo de cuentas: al fin y al cabo, éstas son reflejo de las taras del sistema que está construyendo el Gobierno. Un sistema que provoca que, por ejemplo, el gasto dedicado a pagar los intereses de la deuda vaya a superar a los gastos de personal durante el año que viene, o que el gasto, en general, crezca un 9,2 por ciento por el coste de la deuda y el alza de los gastos de la Seguridad Social. Algo falla, a juicio de los internautas, si seguimos aumentando el peso de la partida que, al contrario, tiene que bajar, y cuando hay que seguir subiendo impuestos para hacer frente al gasto. Sobre todo porque `queda poco donde ajustar´, al menos en el bolsillo de los ciudadanos.

El Presupuesto de 2013 parte de un techo de gasto de 126.792 millones, lo que supone un 9,2 por ciento más que en 2012. Desglosando esta cifra, si se excluyen de la suma el aumento de los gastos en intereses de deuda (9.114 millones) y la mayor aportación a la Seguridad Social (6.683 millones), el límite de gasto no financiero del Estado queda en 73.255 millones. Este último dato es, por tanto, el que debe tener en cuenta el Estado para diseñar su política de cara al próximo ejercicio, teniendo en cuenta el objetivo de déficit fijado por Bruselas para el año próximo, del 3,8 por ciento del PIB. La idea es, por tanto, llevar a cabo un ajuste de poco menos de 20.000 millones de euros adicionales para que las cuentas salgan y, según los lectores, España tenga el `aprobado de Bruselas´ para acceder al `segundo rescate.´ Y ello en un contexto en el que los gastos financieros serán el doble que el destinado a esta partida en los presupuestados en 2009.

De entrada, el gasto ministerial tendrá que reducirse un 12,2 por ciento, y el salario de los funcionarios volverá a congelarse -y ya es el tercer año consecutivo- aunque éstos conservarán la paga extra. Dos medidas polémicas que sirvieron de foro a los internautas para criticar todas las medidas que no se están llevando a cabo y que, en caso de afrontarse con valentía, llevarían a un escenario en el que la partida del gasto no siga subiendo, aunque sea más a largo plazo. La única buena noticia destacada fue la subida de las pensiones en un uno por ciento, aunque, tal y como matizaron los lectores,  habrá que esperar para conocer si tal medida tendrá o no repercusión real en el bolsillo de los jubilados, algo que muchos pusieron en duda, en la misma línea que durante las jornadas anteriores.

De otro lado, preocupa cómo se va a hacer frente a ese alza del gasto. El Gobierno confía en que el aumento del IVA permita recaudar 15.000 millones de euros, aunque tal cifra se puso en duda por parte de los lectores. Y es que, sin buenas noticias y con un paro cada vez más elevado, el resultado es que los ciudadanos dejen de consumir, por lo que, en casos como este, se cumplirá la máxima de que `llega un punto en que el incremento de los tipos impositivos no se traduce en un aumento de la recaudación´. En este punto, la opinión pública criticó que los recortes sólo afecten al bolsillo de los de abajo, cuando `lo que necesita urgentemente este país es creación de empleo,y para ello no toman una sola medida´.

En cualquier caso, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado todavía tiene que enviarse al Parlamento (lo hará, previsiblemente, este sábado), para que quede aprobado antes del 1 de octubre, tal y como fija la ley.

LAS CUENTAS `MÁS AUSTERAS´

Con este panorama, las cuentas aprobadas ayer por el Ejecutivo se calificaron como `las más austeras´ en mucho tiempo, aunque, a juzgar por los comentarios vertidos ayer en la web, no para todos por igual. La opinión pública extrajo dos ideas claras de las cifras que se manejan para el próximo ejercicio: España está buscando cumplir un imposible en cuanto al déficit, y el Gobierno no ha sabido acotar gastos de la forma adecuada para equilibrar el balance. 

Sobre el primero de los aspectos, los lectores aseguraron que el objetivo de déficit para el próximo año, al que calificaron como `imposible´ e `irreal´, está llevando al Ejecutivo a materializar una política de ajuste `salvaje´ que es precisamente la culpable, en gran medida, de la situación de decrecimiento en la que nos encontramos. Y es que, a su juicio, los grandes perjudicados por ese ajuste son los ciudadanos, a quienes se ha impuesto un duro plan de subida de impuestos. Por eso, no cabe duda de que el Gobierno aprueba esas cuentas tan austeras única y exclusivamente `para que Europa le conceda el segundo rescate´, sin tener en cuenta los intereses reales de los ciudadanos ni las consecuencias de querer `frenar en seco´ la política de gasto que se ha mantenido durante tantos años.

De otro lado, se acusó al PP de recortar en lugares equivocados o, cuanto menos, de no recortar por igual en todas partes. Hay muchos ejemplos. Por ejemplo, el del funcionariado, muy activo en la web durante la jornada de ayer. Este sector criticó duramente que su sueldo y sus condiciones se vean constantemente alteradas mientras que las de la clase política permanecen invariables. Entre las `incoherencias´ en materia de recortes, se señaló el hecho de que `los políticos aprueben quitar la paga extra a los funcionarios y no también a ellos mismos´, o el hecho de que los jueces, que son funcionarios, hayan conseguido que no se la quiten´. Pero aún hay más: `¿Por qué las medidas se aplican de diferente manera según la Administración y el color político que allí gobierna? ¿No son estatales? ¿Cómo puede ser que los plenos de los ayuntamientos y los parlamentos autonómicos puedan aprobar contramedidas?´, criticó un lector.

Además, tampoco se entiende a qué se está esperando para regularizar los `privilegios y desmanes de los políticos que venimos denunciando´: pagas vitalicias, dietas, complementos, viajes, corrupción, etc. Lo mismo se aplica a `todo el dinero que han robado o malversado´, que debería ser devuelto a las arcas públicas. `En este país nadie dimite ni se depuran responsabilidades y la economía sumergida aumenta día a día´, criticó un internauta. `Por eso pienso que mi esfuerzo en diciembre no sirve para nada´.

RECORTAR, PERO EN EL LUGAR ADECUADO

Además del funcionariado, la opinión pública volvió a arremeter contra la ineficacia del Gobierno a la hora de `meter mano´ en otros gastos clave, implique lo que implique lograr llevarlos a cabo. Se trata de peticiones ya clásicas por parte de los lectores: televisiones públicas, duplicidades, empleados públicos `enchufados´, ayudas innecesarias... Y, por su puesto, el propio gasto de los políticos, una casta que `seguirá cobrando mucho por no resolver nada´. Los lectores censuraron casos como el de los muchos diputados con casa en Madrid que cobran dietas de alojamiento en la capital, o las innumerables corruptelas que se producen en la administración de las cuentas públicas por parte de sus responsables.

Además, se ahondó en qué instituciones del Estado podrían resultar prescindibles, y muchos lectores miraron directamente al Senado, una cámara a la que se consideró `inútil´. `Este escandaloso sistema, ahora más que nunca, parece hecho para resolver la vida de estos privilegiados, corruptos o no´, aseguró un lector. Yendo más allá, el propio esquema administrativo del país y la existencia de las autonomías se puso en tela de juicio por unos lectores cada vez más convencidos de que este modelo, sencillamente, no es eficiente y no funciona. La opinión pública se remontó a los inicios de la democracia para asegurar que la fórmula actual `se aceptó por el buenismo y los complejos de muchos españoles que deseábamos que los independentistas se integrasen y dejasen de hacer victimismo´, aunque `se ha conseguido lo contrario´.

Esa realidad no implica, a juicio de muchos, que no pueda producirse una ruptura con el modelo creado. `Vivimos en un país en el que los cantamañas (salvo escasas y honrosas excepciones) que viven de la política, suman más bocas que las Fuerzas de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas juntos, que se dice pronto. El caos legislativo es demencial, al aplicarse leyes diferentes en distintas zonas del país dependiendo de quién gobierne en cada una. La enseñanza y la sanidad, que jamás debieron pasar a manos de las autonomías han producido otro caos similar y un incremento del gasto demencial, la administración de Justicia es la casa de tócame Roque, y así sucesivamente´, resumió un lector. Por ello, `no hay otra salida posible que la desaparición de las autonomías, lo que supone una reforma radical de la Constitución. Y parece que no hay lo que tendría que haber para tomar esa medida´.

 

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