edición: 3007 , Viernes, 10 julio 2020
29/12/2011
En contra de congelar el SMI

La opinión pública apoya aplicar un descuento del 20 por ciento a los inmuebles acumulados por la banca

La medida, sin embargo, resulta insuficiente si no se ataca el problema de las tasaciones, que deben ser independientes
Los internautas critican duramente que se congele en 2012 el salario mínimo interprofesional, muy alejado de la realidad
ICNr

Las reformas que proyecta el nuevo Ejecutivo siguen dando lugar, día tras día, a nuevos titulares y a cientos de comentarios de unos internautas dispuestos a censurar cada paso de Rajoy, especialmente en lo que a economía se refiere. Dos medidas ocuparon ayer la atención de los lectores: por un lado, el Gobierno del PP planea actualizar las tasaciones de los inmuebles que tienen las entidades financieras en sus balances y aplicarles un descuento medio del 20 por ciento. Por otro, se prevé congelar el salario mínimo interprofesional de cara al año próximo. Dos ideas que recibieron una muy distinta valoración por parte de la opinión pública, que se mostró a favor de cualquier medida que devuelva a la vivienda su valor real, pero que criticó duramente que se mantenga un salario mínimo que dista mucho de ser suficiente para proporcionar a cualquier persona unos medios básicos de subsistencia.

La primera de las medidas se enmarca en el ajuste intenso en los balances de las entidades financieras que prepara el Gobierno de Rajoy, y busca reconocer las pérdidas latentes de estos activos para ganar credibilidad ante los mercados, según la prensa económica. La idea es sanear cuanto antes estos activos, pero, tal y como señalaron muchos lectores, la clave está en quién se encargue de las tasaciones porque si éstas siguen ligadas a los bancos, `la medida será inútil´. No tiene sentido aplicar tal descuento sobre `un precio teórico fijado por las propias entidades´, por lo que, si el Gobierno quiere cambiar las cosas de verdad y evitar futuras burbujas, `los tasadores deberían ser independientes e incentivados a que lo sean´.

Al fin y al cabo, tal y como señaló un lector, esta medida no supone más que trasladar a la contabilidad de las entidades financieras un hecho más que sabido y constatado. Estas tasadoras son las mismas que tasaron los inmuebles `en valores desorbitados antes de la crisis´, y las hipotecas fueron dadas de acuerdo a estos valores. Por lo tanto, `los mismos que la liaron hace años, están ahora en el juego´. Además, el porcentaje elegido es, para algunos, exiguo, aunque `como primer paso, es un avance para reconocer pérdidas hasta ahora latentes´

Algunos lectores matizaron que lo que el Gobierno pretende es, ni más ni menos, que el valor contable de los activos inmobiliarios en poder de los bancos -es decir el que figura en su activo- se deprecie en principio ese 20 por ciento. Y esta medida, de alguna forma, `nos viene impuesta desde la Unión Europea, por cuanto es una obviedad que la banca española tiene valorados estos activos desde hace años por un valor superior al real de mercado´. Pero, en este sentido, el papel de las agencias tasadoras `será secundario, certificando las nuevas tasaciones que se realicen de acuerdo con las minusvalías promedio que, de media, deben alcanzar un 20 por ciento´. La parte mala es que ello obligará a la banca a provisionar ese desfase patrimonial con nuevas inyecciones de capital, según parte de la opinión pública, por lo que la gran duda es de dónde va a salir ese dinero.

En definitiva, no se trata de actualizar `exactamente y de un plumazo´ el valor de los activos inmobiliarios, entre otras cosas por la dificultad que entrañaría una medida de este tipo `dada la complejidad de las valoraciones en un mercado en atonía como el actual´. Se trata de `reconocer de facto, mediante anotación en libros, una minusvaloración de esos activos cuya valoración actual es inferior al momento en el que se contabilizaron´. Ello se entiende como una medida `necesaria para que la banca española gane credibilidad´, y que obligará a reajustar y provisionar balances.

Para la opinión pública más especializada, la solución al problema de la acumulación y depreciación de estos activos pasaría por una tasación correcta que acerque las posiciones entre ofertantes y demandantes, posiciones que `por ahora están muy distanciadas´. Y es que la coyuntura no puede ser más negativa, teniendo en cuenta que el poder adquisitivo se encuentra `en caída libre´, a lo que se suma una depreciación de los sueldos, un paro estructural y un stock de viviendas `mayor del reconocido´. No ayuda la ausencia de crédito, las pocas perspectivas de bonanza, etc. Así de negro es el panorama que perciben los lectores. Por todo ello, se piden medidas encaminadas a dotar de transparencia y castigo por la mala gestión, ya que es el único camino para que el mercado funcione.

SALARIO MÍNIMO CONGELADO

Peor acogida tuvo la noticia del Gobierno de que el salario mínimo interprofesional (SMI) que actualmente se encuentra en 641,40 euros, se mantendrá inalterado durante 2012. Sindicatos y trabajadores se mostraron en contra de negar una actualización del sueldo mínimo al que debe tener derecho cualquier español para poder subsistir, sobre todo cuando se van a actualizar las pensiones, algo que afecta a clases improductivas.

Da la sensación, o al menos así lo perciben muchos lectores, de que el Gobierno pretende apretar las tuercas precisamente a los trabajadores, que ya son los más perjudicados por la crisis y, al mismo tiempo, la esperanza de la recuperación del país. `Primero se lanza el globo sonda de que se van a bajar los salarios, se habla de minijobs etc. y después dicen que se congela el salario, aunque el IPC suba´, criticó un lector. Y es que a salarios más bajos, menos poder adquisitivo, menos consumo y menos reactivación de la economía. La última subida, correspondiente al pasado ejercicio, fue de un 1,3 por ciento, por lo que CCOO y UGT habían escrito al anterior ministro de trabajo a mediados de este mes para que se recuperara el poder adquisitivo perdido en 2012 y 2011. Parece que los planes del nuevo Ejecutivo no van por ese camino.

No se entiende, en este sentido, cómo los políticos pueden creer que un sueldo de poco más de 600 euros puede ser digno para vivir. `Sus señorías cobran como diez veces más, y desde luego desde su posición no comprenderán jamás lo que significa vivir con 641 euros´, censuró un internauta. Se apeló, además, a la diferencia que nos separa en este punto de otros países de Europa, como Francia, donde el salario mínimo `no baja de 1000 euros´. Por eso, `si queremos ser igual que Europa, seamos igual en todo, en sueldos y en obligaciones´.

Entre los defensores de la congelación del salario mínimo se señaló, al contrario, que económicamente y por el empleo, la medida es correcta, ya que el SMI es `una barrera al empleo, y supone la no contratación de gente o la menor contratación de gente´. Esto supone tener que pagar `en el caso de España más de 30.000 millones de euros en desempleo, algo insostenible y creciendo, y con una deuda que no se sostiene´. En este sentido, se puso como ejemplo el caso de Alemania –que parece haberse convertido en el ejemplo a imitar por parte de Rajoy- donde `no existe salario mínimo y el empleo es infinitamente mayor que aquí´.

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