edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
24/05/2013
Tras las declaraciones de Aznar

La opinión pública aprovecha la escisión interna del PP para avivar el debate sobre una rebaja de impuestos

Se habla de dos bloques entre los ministros de Rajoy: un `núcleo fiscal duro´ en torno a Montoro, y otro que reclama un menor esfuerzo fiscal
La entrevista a Aznar sigue trayendo cola y recuerda la existencia de una derecha que comulga con lo votado en las urnas hace dos años
ICNr

Los impuestos, la recaudación -o la falta de ella-, la presión fiscal... son conceptos que centran estos días las discusiones de la opinión pública. El detonante lo generó el pasado martes el expresidente del Gobierno, José María Aznar, quien recordó a los ciudadanos con sus declaraciones que existe una derecha distinta -la `de siempre´, la que se votó hace dos años- que sí concibe como posible una rebaja en el peso de ciertos tributos. Sus palabras crearon un efecto más profundo de lo que parece a simple vista: el discurso de Mariano Rajoy desde el Gobierno, y el de Cristóbal Montoro desde Hacienda, ha quedado fragmentado y puesto en duda por una de las cabezas más respetadas por los miembros del Partido Popular, y por sus propios votantes. Es más, la respuesta de uno y otro miembro del Ejecutivo actual, a juicio de los lectores, no ha estado a la altura ni ha servido para argumentar la necesidad de continuar por el camino marcado. Por todo ello, el debate se encuentra más vivo que nunca: dentro y fuera del partido, la unidad se rompe y la mayoría absoluta ya no lo es tanto, sobre todo teniendo en cuenta que desde los puestos de honor del partido se está reclamando volver a la senda que marca el programa electoral -y la filosofía misma-  del partido.

Fragmentado el discurso oficial, en manos de un Aznar dignificado por el paso del tiempo y por su distancia de la política, se abre ante la opinión pública todo un abanico de posibilidades que hace unos días se consideraban totalmente descartables, al menos a medio plazo. Si hay voces dentro de la derecha que admiten rebajar impuestos, entonces es más que posible hacerlo, y esa presión externa e interna debería materializarse, a juicio de los lectores, en un ejercicio de conciencia profundo y una serie de acciones encaminadas a enderezar el rumbo de la política fiscal.

Al contrario, la respuesta oficial es el silencio y el `hacer piña´ en torno a una idea que muchos consideran desfasada.
Sin embargo, la prensa económica se hizo eco ayer de la existencia de una fragmentación interna que afecta a los actuales miembros en activo del PP. Así, entre los ministros de Rajoy habría varios partidarios de una rebaja fiscal -el llamado frente anti-Montoro-, entre ellos, el ministros de Economía, Luis de Guindos; el de Industria y Energía, José Manuel Soria; y el de Agricultura, Miguel Arias Cañete, además de otros titulares de carteras no económicas. En el lado contrario estarían quienes se alinean en torno a la `versión dura´ de la política fiscal, defendida por Rajoy: el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo; y el propio Montoro. A medio camino entre una y otra idea se encontrarían Soraya Sáenz de Santamaría, y la ministra de Empleo, Fátima Báñez.

Según publicó ayer elEconomista, fuentes de uno de los Ministerios aseguran que se le ha pedido a Rajoy que rebaje los impuestos, `pero sólo escucha a Montoro´. Eso sí, oficialmente el titular de Economía mostró, tras las declaraciones de Aznar, su `lealtad total´ al presidente del Gobierno, alineándose con Montoro, aunque matizando que `cuando se asiente la recuperación podría plantearse una rebaja de los impuestos´, y añadiendo que `como muy pronto cualquier retoque sería a principio del año próximo´. Las fechas que maneja De Guindos no cuadran con las que comenta otros miembros del Ejecutivo, como el propio Montoro o Sáenz de Santamaría, que sitúan la rebaja fiscal, como mínimo, para 2015.

Esa ruptura está presente también fuera de la primera línea del Gobierno. Esperanza Aguirre y Aznar lideran la oposición a Rajoy, junto con el relevo de la primera en la Comunidad de Madrid, Ignacio González, quien asegura que Aznar ha sido `probablemente el mejor presidente de Gobierno que ha tenido España en estos años´, cuyas opiniones y manifestaciones son `de enorme interés´. Ana Mato, ministra de Sanidad, también considera a Aznar como `un referente´ que carga a sus espaldas una `magnífica gestión´. En el marco del Congreso, los diputados del partido también se encuentran divididos entre quienes ven en la entrevista concedida por Aznar un acto de deslealtad al partido, y quienes consideran valiente su actuación, reconociendo el descontento de la clase media-alta que, ahora mismo, se arrepiente de haber votado al PP.

UN CÍRCULO VICIOSO

La opinión pública, por su parte, dejó ayer más de lado el debate político y se centró en lo verdaderamente importante: la revisión de la política fiscal del Gobierno. Da igual que Aznar critique a Montoro, o viceversa: simplemente, `hay que cumplir con el programa político, que es por el que el PP está en la Moncloa´. Y si no, `que vuelvan a casa´, sentenció un lector. Los internautas hablaron del `círculo vicioso´ generado por el marco actual: más impuestos, menos ventas, menos recaudación... De la falta, en definitiva, de incentivos para consumir e incluso para cumplir legalmente con las obligaciones fiscales, sobre todo teniendo en cuenta el dudoso destino de lo recaudado. La corrupción, el déficit público, la ausencia de reformas estructurales... son las grandes ideas que centran la atención de los lectores cuando se habla de cuentas públicas. Nadie considera de ninguna de las maneras que la gestión del dinero público se lleve a cabo de forma eficiente o siquiera transparente, ni se percibe que los criterios de decisión de gasto sean limpios, lógicos y acordes a la ley.

No es cierto, además, que Rajoy sólo obedezca normas de Europa: a juicio de los internautas, las fórmulas que utilice el Gobierno para alcanzar el equilibrio presupuestario no vienen impuestas, y lo único importante es que se cumpla, sea como sea. Por eso, los internautas consideran que es el presidente el que ha descartado ajustar la vía del gasto -en contra de su electorado y de los ciudadanos en general-, `tirando´ de la partida de los ingresos como política de reequilibrio. Lo peor es que esa vía promete no ser tan eficaz como el Gobierno pretende hacer ver. No hay dinero en manos de los contribuyentes, existe una tasa de desempleo desorbitada, el consumo se encuentra de capa caída y, lo que es peor, la conciencia fiscal de los ciudadanos hace aguas. Todos los ingredientes para que se cumpla aquello de que no por mucho subir impuestos se tiene por qué recaudar más.

Sin embargo, `Rajoy sigue por la senda que diseñó, tras haber engañado a sus votantes y haber mentido a los españoles´, traicionando, además, al PP, que `se quería caracterizar por bajar la presión fiscal global a los españoles´. Se trata de la política opuesta a la reclamada por los ciudadanos: `Estos señores del Gobierno, conductores de autopista ¿No se han dado cuenta de que, si todos los otros conductores los ven circular de frente, puede que no sean ellos los que van en dirección correcta? Si hasta los mismos pasajeros les están advirtiendo...´, sentenció un lector. En cualquier caso, `lo peor no es que no quieran bajar los impuestos, sino que no se les pase por la cabeza recortar todo el gasto que conlleva la liturgia y el boato público´. Es en ese punto donde, muy especialmente, se centran las críticas de la opinión pública.

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