edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
25/04/2014
Proposición en el Congreso

La opinión pública arremete contra la propuesta de subir el sueldo a los políticos para fomentar la excelencia

Para los internautas, el problema reside en su escasa formación y en la ausencia de vocación de servicio público
Los lectores creen que la unión entre política y corrupción es estructural e inseparable, y apelan a la falta de control
ICNr

El gasto público, en general, y el que generan para sí los políticos, en particular, es uno de los asuntos más debatidos por la opinión pública en un entorno de crisis y de excesivo esfuerzo fiscal por parte de los contribuyentes. Los ciudadanos miran con lupa cada decisión en este sentido, y los sueldos que percibe la llamada clase política ocupan un lugar destacado en la lista. Por eso, cuando un miembro de esta cúpula reclama sueldos más elevados para el Ejecutivo, la reacción en contra es instantánea y masiva. Tal caso se produjo ayer a raíz de las declaraciones de Benigno Pendás, director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, quien aprovechó el foro del Congreso de los Diputados en la comisión que desde el pasado miércoles debate cómo combatir la corrupción en España, para demandar sueldos más altos a los políticos. El objetivo: atraer a la política a `la gente más valiosa´. 

Pendás rechazó en el Congreso ante los representantes políticos de esta comisión la idea de que `la gente venga a enriquecerse a la política´, aunque puntualizó que tampoco deben perder su `cualificación en la vida profesional´, algo que justificaría el pago de un salario acorde con su responsabilidad. En definitiva, a más dinero, mayor filtro de cualificación para ellos. Además, el director del Centro de Estudios Constitucionales ponderó la necesidad de que existan más controles, transparencia y control de cuentas.

De igual modo, el catedrático de Ciencia Política de la Universidad CEU San Pablo apuntó que `dar dinero a un partido se puede entender como estoy comprando favores posteriores o que estoy contribuyendo a que la democracia funcione´, pronunciándose a favor de que se pueda participar en la financiación de los partidos. El director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales reclamó también que los procesos de corrupción se agilicen antes incluso de que se endurezcan las penas.

Otro punto del debate se centró en la `puerta giratoria´ hacia el sector privado. En el mismo foro, el portavoz del PSOE en la Comisión Constitucional, Ramón Jáuregui, planteó que ésta se haga `más restrictiva´, controlando el trasvase de personas que han ocupado puestos de responsabilidad en política a, por ejemplo, las entidades financieras. `La puerta giratoria es grave que tenga una vinculación posterior con el sistema financiero´, mantuvo. Jaúregui. El número dos de los socialistas a las europeas, reclamó algún tipo de límite en este sentido, además de la incorporación de `alguna reflexión más restrictiva para que los políticos puedan encontrar acomodo en el sistema financiero´.

El mensaje es, por tanto, de necesidad de revisar el sistema para que aumente la calidad de la clase política, aunque las formulas propuestas para ello no cuenten con el total beneplácito de la opinión pública. Los ciudadanos están a favor de controlar esa `puerta giratoria´, aunque achacaron a los asistentes al Congreso la falta de concreción en este punto. Y es que no es fácil acotar un problema cuando sus beneficiarios son los mismos que deben acabar con él. Se trata, en definitiva, de un nuevo caso en que `es el lobo el que cuida a las gallinas´ y, en esas circunstancias, es muy complicado aportar soluciones útiles. 

Pero sin duda el punto que más críticas despertó fue el relativo al salario de los políticos. Los internautas consideran sobradamente pagada su contribución a la vida pública, mucho más si se tiene en cuenta que en realidad el sistema no funciona y su grado de responsabilidad es, en general, muy reducido. En este sentido, el problema no tiene que ver con el salario, sino con la falta de valores y la ausencia de vocación de servicio público. En otras palabras, los motivos por los que alguien dedide entrar en el mundo de la política tienen, en general, mucho más que ver con los beneficios colaterales de pertenecer a este sistema –enchufismo, favores mutuos- que con la voluntad de servir a los ciudadanos y gestionar lo público de la manera más óptima posible. 

Este problema, que los ciudadanos consideran estructural, no se soluciona con `más dinero´, sino con más responsabilidad, aunque para ello sea necesario endurecer las leyes y perseguir en mayor medida las prácticas de corrupción que puedan producirse en este terreno. Sí se considera necesario mejorar la cualificación de este sector, o al menos introducir unos requisitos formativos mínimos para acceder a puestos de responsabilidad en cualquier escala administrativa. Ese es el principal problema, y luego se podrá hablar de salarios. Lo contrario resulta, tal y como señaló un internauta, una petición `vergonzosa´. `¿Pero cómo son tan ladrones que encima quieren también llevárselo legalmente?

¿Es que con sus sueldos están autorizados a robar?¿No se hacen ricos trabajando en 8 años?´, criticó un lector.


Parece `poco civilizado´ ahondar en planteamientos de ese tipo, a juicio de los lectores: `Cuando leo estas noticias es cuando me alegro de haberme largado de España. Qué bien sienta vivir en un país civilizado en estos momentos… La mejor decisión de mi vida con diferencia´, aseguró un internauta. Otros fueron más allá y aseguraron que, más que subidas de sueldo, lo apropiado sería `un despido masivo´ de políticos que sirviera como castigo ejemplar. La comparativa de la situación pública con la privada salió a relucir en este punto, y siguen siendo muchos los lectores que aseguran cómo en una empresa privada los cargos públicos no durarían `un telediario´. `Yo pediría el despido vuestro con 20 días y una buena patada en el trasero´, criticó un lector.

Otros mostraron su lado más pesimista y aseguraron que es imposible separar el interés personal de la política, ya que se trata, lamntablemente, de situaciones que van unidas históricamente. `Desde los tiempos de los romanos, y quizá antes, el acceso al poder decisorio se ha venido utilizado para lucro personal, y la historia tira mucho. Ya llevamos 2000 años desde Roma y seguimos igual´.
A ello se añadió que `los mismos políticos se encargan de evitar tener que rendir cuentas´. Así, si hay que juzgar a un político, `debe hacerse en determinadas instancias judiciales, con un control bastante estricto sobre los que llegan a ellas´, apuntó un lector, que recordó que `hace unos meses, los mismos políticos que hoy están preocupadísimos por la corrupción rebajaron de 5 a 4 años el tiempo en el que se pueden pedir responsabilidades a los partidos políticos por las auditorías que deben pasar anualmente en el Tribunal de Cuentas´. `¿Cuánto tarda el Tribunal de Cuentas en hacer sus cuentas? Pues 5 años...´



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