edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
04/05/2015
Tras los últimos informes

La opinión pública critica que España lidere la cuota de morosidad en la UE y pide una ley de pago a proveedores eficaz

Unas 65.000 empresas españolas país están en “riesgo extremo de supervivencia”, al soportar tasas de impago superiores al 10 por ciento de su facturación
Las administraciones públicas españolas tardan en pagar a sus proveedores el triple que la media de la UE, que se encuentra en 58 días
ICNr
El de la morosidad sigue siendo un problema de debate nacional, convertido en causa del cierre de miles de negocios y en motivo de censura por parte de la opinión pública, sobre todo cuando procede de la Administración. Las últimas estadísticas sobre el estado de este indicador se saldaron ayer con nuevos comentarios de los internautas, tras conocerse que nada menos que el 56 por ciento del tejido empresarial cobra sus facturas en plazos de pago superiores a los 60 días máximos que marca la Ley de Morosidad y que, en el caso de las administraciones públicas, reduce la obligación de pago de las facturas a 30 días.
Se trata de una de las principales conclusiones extraídas del Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, elaborado por el Observatorio de Cash Management, que impulsan Crédito y Caución, Iberinform y el IE Bussines Scholl. En dicho informe también se revela que 65.000 empresas de nuestro país están hoy en “riesgo extremo de supervivencia”, ya que soporta tasas de impago superiores al 10 por ciento de su facturación total.

La situación es, por tanto, extremadamente delicada para el tejido empresarial, por mucho que desde distintos frentes institucionales se insista en la recuperación de la economía. La realidad sigue siendo la misma para muchos comercios: se paga tarde y mal, y ello imposibilita la supervivencia, por muy bien que se intenten hacer las cosas.

Además de los datos del Estudio de Cash Management, la prensa hizo referencia a los resultados del Barómetro de Prácticas de Pago en Europa Occidental, en el que se revela que el 44 por ciento del valor total de las facturas emitidas en España resultó impagado en la fecha de su vencimiento. Se trata de nada menos que el tercer nivel más elevado de la Unión Europea, después de Italia y Grecia , con un 45 y un 50 por ciento, respectivamente, mientras que la media de la Unión está en el 40 por ciento.

Especialmente relevantes son los resultados referidos al comportamiento de pago de las administraciones públicas: el plazo de pago a sus proveedores se encuentra en una media de 154 días, computados desde la fecha de emisión de la factura hasta su cobro efectivo. Ello supone triplicar los 58 días de media en los pagos de la UE. España se encuentra, en este sentido, a la cabeza de la morosidad pública en Europa Occidental.

No es el único informe en señalar este problema. Los medios también hablaron del estudio sobre las tendencias de pago a los proveedores elaborado por la aseguradora de crédito Solunion, que muestra que esta tendencia se mantiene también en los plazos de pago de las empresas españolas, ya que mientras en Europa el plazo medio de pago es de 46 días, en España se sitúa en torno a los 99 días.

El resultado es bien conocido: a estas alturas, España se sitúa, junto a Portugal, Italia e Irlanda, en las peores posiciones del ranking de pagadores, en contraste con Alemania, Países Bajos, Bélgica, Francia y Dinamarca, que lideran la lista de países responsables con sus pagos. Como elemento positivo, de estos análisis también se desprende que las pequeñas empresas son las más responsables en sus pagos. Paradójicamente, son las grandes compañías y las multinacionales las que tienen los plazos de pago medios más elevados, probablemente debido a su poder de negociación contractual. De hecho, Solunion resalta que casi el 50 por ciento de las microempresas pagan puntualmente, frente a sólo el 12 por ciento de las grandes y de las multinacionales.

España también mejora un poco con respecto al resto de sus socios europeos si se atiende a la cifra de pérdidas por impago. Mientras la media europea se sitúa en el 3,1 por ciento, la española es de sólo el 2,9 por ciento.

UN PAÍS DE ‘PUFISTAS’

Los internautas, por su parte, lo tuvieron muy claro a la hora de criticar las malas prácticas empresariales en España en lo que a pago se refiere, y denunciaron la existencia de toda una cadena de morosidad que acaba provocando que miles de negocios perfectamente rentables acaben echando el cierre por causas ajenas a su buen hacer. El caso más sangrante es, con mucho, el de las administraciones públicas, a las que se acusa de ser estructuralmente morosas, llegándose al punto de que el empresario dé completamente por hecho que tardará meses en ver el dinero correspondiente a un trabajo ejecutado en el tiempo y forma acordados. “¿Malos pagadores? Yo mas bien diría que es un país de pufistas”, sentenció un lector.

Además, se habló de la crisis como causa del auge del ‘pufista profesional’, es decir, aquel que se escuda en la mala racha económica para “hacer y deshacer” lo que le place a la hora de liquidar sus deudas pendientes. “Con la crisis ha aflorado mucho este perfil, escudándose en la falta de trabajo, el hambre que pasan (eso sí, con un iPhone 5 en el bolsillo), que lo primero son los libros de sus hijos, etc.”, criticó un internauta. En definitiva, tal y como resumió un lector, “en este país, el deporte favorito es vivir a cuenta de lo ajeno... Y así nos va”. El problema es que, a este ritmo, si la economía “tose lo más mínimo”, cualquier cosa puede ocurrir, ya que “hay muchas empresas caminando por el borde del precipicio”.

En cualquier caso, no se entiende la inutilidad, en la práctica, de la Ley aprobada en 2010 precisamente para regular el pago a proveedores, y en la que en teoría se endurecieron plazos y castigos para reducir la morosidad. El problema es que “esa norma no la cumple nadie”, ni siquiera “las grandes cadenas de distribución”. “En mi sector ninguna paga antes de los 180 días, si quieres, y si no es así, quítate de la cola de los que quieren vender”, aseguró un lector. En definitiva, “esto es como en los contratos laborales: manda la poca demanda frente a la agobiante oferta existente”. Sólo hay que atender a “la cantidad de productos financieros y distinto papel comercial que se puede emitir para pagar una simple factura”, aseguró un internauta. Así, “si se ha inventado tal parafernalia financiera para pagar una simple factura, es porque en este país el deporte nacional es no pagar cuando toca (y si puedes aplazarlo hasta el infinito, mejor)”.

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