edición: 2328 , Lunes, 23 octubre 2017
07/03/2013
Tras el informe de la Comisión Europea

La opinión pública da por hecho una subida del IVA `injusta e inasumible´ de cara a 2014

Montoro y De Guindos descartan más medidas durante 2013 pero dejan la puerta abierta a una revisión el próximo ejercicio
Bruselas ha dejado claro que el IVA se encuentra en el punto de mira, así como la reforma de las pensiones y los impuestos sobre carburantes
ICNr

El déficit, ese eterno problema de España que tan despacio evoluciona, sigue preocupando a la opinión pública y centrando el debate político. Los ciudadanos creen poco o nada en las palabras del ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, quien aseguró ayer, como contestación a esa incertidumbre supuestamente infundada, que si el déficit público `no se queda en el 6,7%´ del PIB que ha avanzado el Gobierno es porque será `inferior´. También recalcó que no se harán ajustes adicionales este año, algo que ha venido repitiendo desde hace semanas pero que no por ello parece creíble. Eso sí, el ministro no descartó que haya que tomar medidas de cara a 2014 (algo que hasta ahora venía negando), ya que ello dependerá de la evolución económica y de la corrección del déficit público. Para los lectores, no cabe duda de que habrá nuevas medidas de cara al próximo año y se espera que una de ellas -precisamente la más injusta-  sea volver a aumentar el IVA y sacar productos básicos de la cesta de los tipos reducido o superreducido.

En declaraciones a TVE recogidas por Europa Press, Montoro indicó que el Ejecutivo no subirá los impuestos en 2013 porque ya los subió cuando llegó al Gobierno, hace 14 meses, dado que el déficit público era `muy superior´ al que estimó la anterior Administración. `No vamos a subir más impuestos, en 2014 las nuevas medidas dependerán de la evolución del 2013 y no debemos dar saltos´, añadió. Así, para el ministro, lo prioritario en este momento es que 2013 sea el último año de la recesión económica en España y, por ello, aseguró que ahora no es conveniente subir impuestos que perjudiquen el crecimiento económico. `Es algo que no debemos hacer porque ya hemos subido los impuestos y hemos cumplido con Bruselas´, reiteró.

Por eso, a juicio de los internautas, no tiene sentido que el mismo argumento que sirve para negar más subidas ahora, pueda tirarse a la basura dentro de nueve meses si Europa presiona para ello o si el propio Gobierno lo considera conveniente. La necesidad de crecimiento -que pasa por reducir la carga fiscal- seguirá siendo acuciante durante 2014, y más si se pretende acabar con la recesión. Además, los lectores ven difícil recaudar más por mucho que se suban los impuestos de nuevo, y hablan de la escalada de la economía sumergida y de las triquiñuelas para eludir el pago de tributos.

En cualquier caso, parece que Bruselas tomará la decisión en nombre de todos: el segundo informe de evaluación del rescate bancario para España por parte de la Comisión Europea, conocido el pasado martes, sirve al Ejecutivo comunitario para reclamar a Moncloa más medidas, entre las que destacan el límite a la aplicación del IVA reducido, más impuestos sobre los carburantes o proseguir con la reforma de las pensiones. Precisamente sobre este punto se pronunció el pasado martes el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien descartó de momento subir el IVA para algunos productos a los que se les aplica el tipo reducido o los impuestos a los carburantes. Insistió, en definitiva, en que el Gobierno no adoptará nuevas medidas de ajuste `en 2013´.

Guindos recordó que España ya subió los tipos del IVA el año pasado y reclasificó algunos productos para que pagaran el tipo general en lugar del reducido. `El Gobierno español considera que eso es suficiente´, sentenció. Pero los internautas se preguntan hasta cuándo ese ajuste será suficiente y dan por hecho que el impuesto al consumo es el candidato perfecto para un alza en 2014. Esta medida, la más injusta posible a juicio de muchos por afectar a la totalidad de ciudadanos, ahondaría en su injusticia si se sacaran más productos -muchos de primera necesidad-  de la lista de los que cuentan con un tipo reducido o superreducido. En definitiva, sacar más bienes de esa cesta privilegiada supondría, en la práctica, perjudicar precisamente el consumo de necesidad, aquel al que no se puede renunciar. Por lo que se refiere a los impuestos medioambientales, el ministro de Economía señaló que el Gobierno `toma nota´ de la sugerencia del Ejecutivo comunitario, pero añadió que `eso no quiere decir en absoluto que el Gobierno vaya a subir el impuesto de gasolinas´.

La opinión pública tiene claro que ninguna de las declaraciones lanzadas desde el actual Ejecutivo -ni las que pudieran venir de ningún otro- tienen validez alguna de cara al futuro. No se trata más que de versiones dulcificadas de lo que podría pasar en un tiempo futurible pero que, de cualquier modo, no vinculan a quienes las pronuncian y no aportan previsibilidad alguna a los ciudadanos. Esa incertidumbre de cara al futuro es precisamente uno de los grandes paradigmas del gran problema del país: la falta de confianza. Ésta se extiende a todo, desde la clase política y las entidades financieras hasta la contratación y el trato con empresas y particulares, o la puesta en duda de la eficiencia del gasto público y la correlativa falta de `honradez fiscal´ de ciudadanos y negocios. `Hoy como ayer, como siempre, verdades a medias o mentiras intencionadas. Ya no tiene ningún tipo de credibilidad lo que dicen y/o prometen los miembros del Gobierno´, resumió un lector.

UN PROBLEMA DE DIFÍCIL SOLUCIÓN

El del déficit en España es un problema que los internautas perciben como crónico, al menos en el momento actual. El camino para volver a equilibrar la balanza será -o debería ser-  lento y gradual no sólo porque sea lo más conveniente para los ciudadanos, sino porque, dadas las circunstancias límites en que se encuentra la economía española, no queda otro remedio. En este marco, se recordaron algunos datos poco alentadores sobre cómo se ha llegado hasta aquí. `A pesar de todos los recortes y subidas de impuestos, España tiene un déficit primario todavía próximo al 4 por ciento sin contar los intereses de deuda. Es decir, que si no quiere seguir financiándose y hacer un sinpa, tendría que recortar otros 42.000 millones para tener lo que se llama supáravit primario, es decir antes de intereses de deuda´, resumió un lector. Para ello, `se tendría que haber hecho un ajuste el triple del que ha hecho, hundiendo la economía y, por tanto, necesitando hacer de otros 21.000 millones más por la pérdida de actividad y de ingresos que conlleva, además de provocar la quiebra masiva de todos los bancos, aseguradoras, y fondos de inversión y pensiones por su default´. En definitiva, no queda otra que avanzar despacio para evitar quiebras masivas, y ello pasaría también por tener que avalar a la banca, según algunos lectores.

Precisamente una de las soluciones apuntadas por la opinión pública se basó en incentivar dos aspectos clave de la economía: la exportación y la inversión extranjera. En este sentido, hay mucho en lo que mejorar, aunque es cierto que se están dando pasos importantes, como la unificación de las normas sobre comercio de todas las comunidades autónomas o la creación de incentivos fiscales para las empresas nacionales que decidan lanzarse a la aventura empresarial en el extranjero. Otras medidas, sin embargo, siguen en el tintero, y no ayuda el nivel de impuestos de España, ni tampoco los casos de corrupción y los vaivenes del Gobierno, que generan esa incertidumbre sobre lo que pueda pasar en pocos meses vista. El consumo, muy deteriorado, corre el peligro de seguir descendiendo si el IVA vuelve a retocarse al alza, y ello es algo que ninguna empresa que pretenda instalarse en España puede dejar de tener en cuenta. `Realmente no sé cómo pretenden activar el consumo y que así el PIB deje de ser negativo si cada vez el pobre español de a pie carga con más gravámenes´, denunció un internauta. Eso sí, también es cierto que la reforma laboral y, en general, el drástico descenso de los salarios, es un incentivo relevante.

`Muchas veces la solución al problema del círculo vicioso de la pobreza pasa por traer financiación del exterior para romper ese círculo y mejorar así los niveles de bienestar, aumentar el empleo y la renta. Pero para atraer empresas extranjeras, hace falta una serie de condiciones como un marco jurídico en el que el país receptor garantice el derecho de propiedad y permita exigir el cumplimiento de los contratos. Desgraciadamente, no todas las empresas privadas (nacionales y extranjeras) se encuentran en la mejor situación para generar empleo, inversión y capital humano. Las situaciones que impiden la competencia, como puede ser el monopolio y el oligopolio, la corrupción, el control de precios, la aplicación de elevados aranceles a las importaciones o a las exportaciones y las subvenciones estatales disminuyen la capacidad de la empresa privada para reducir la pobreza. En cambio, cuando los Gobiernos son limpios y democráticos, la administración pública es eficiente, se suprimen los favoritismos y los trámites burocráticos excesivos y se fomenta la competencia, entonces, las empresas están en mejor situación para combatir la pobreza´, resumió un lector.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...