edición: 2614 , Miércoles, 12 diciembre 2018
12/05/2014
Cambio en la percepción internacional

La opinión pública echa por tierra las previsiones más optimistas sobre el futuro de la economía en España

Gobierno e instituciones internacionales se muestran más optimistas acerca de la recuperación, en contra del criterio de los lectores
El desempleo sigue considerándose el mayor problema del país, mientras la población activa disminuye ante la falta de expectativas
ICNr

Las previsiones de crecimiento para España se encuentran en plena revisión por parte no sólo de las autoridades nacionales, sino también de las instituciones internacionales que siguen pendientes de la evolución económica del país. Toca, por tanto, hacer balance de la situación y recapitular sobre los logros de los últimos años y, en concreto, de lo que va de legislatura. De momento, la revisión de los indicadores es ahora al alza y, según recogió la prensa durante este fin de semana, los analistas tienen más motivos para ser optimistas que hace unos meses. Ello no quita que la opinión pública siga mostrando su cara más negativa con respecto a la recuperación, achacando al Ejecutivo y a las instituciones de todo el mundo que sus objetivos macroeconómicos pasen por encima de los intereses de los ciudadanos a los que representan. 

La realidad es que la revisión al alza de los objetivos económicos de España por parte del Gobierno ha desembocado en que organismos como la Comisión Europea actualicen sus previsiones sobre el país. En concreto, la Comisión Europea (CE), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) coinciden en que la recuperación de España se está consolidando gracias al mantenimiento del dinamismo de las exportaciones y al repunte de la demanda interna (consumo e inversión).

Eso sí, el problema del desempleo sigue siendo la gran lacra del país y el propósito en el que menos logros ha alcanzado el Ejecutivo. También los cuatro organismos internacionales mencionados consideran que la situación sigue siendo grave y que la reducción del número de parados será muy lenta, por lo que llevará años recuperar el empleo perdido durante el periodo de crisis. En este sentido, el Gobierno, que opta en cierto modo por el realismo en sus cábalas, cree que el nivel de desempleo no bajará del 20 por ciento hasta 2017, aunque espera que entre 2014 y 2015 se creen 600.000 empleos netos y que al cierre de la legislatura en 2015 haya 100.000 parados menos que al inicio. El Gobierno espera que la tasa de paro baje este año al 24,9 por ciento, mientras que la CE, la OCDE y el FMI prevén que se mantendrá por encima del 25  por ciento (entre el 25,4 y el 25,5).

CAÍDA DE LA POBLACIÓN ACTIVA

Sobre este mismo punto, la OCDE destaca que la caída del paro será resultado no sólo de la recuperación del empleo, sino también del descenso de la población activa, provocada por el efecto desánimo y la salida del país. No se trata sólo de una opinión externa: los datos del propio Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que el número de parados desanimados que abandona la búsqueda de un empleo en España creció durante el primer trimestre del año a un ritmo que duplica la caída registrada en el conjunto de la población activa. 

En concreto, las personas inactivas que dejaron de buscar un empleo porque piensan que no lo van a encontrar crecieron durante los primeros tres meses del año un 1,65 por ciento, un incremento que duplica el registrado en el total de inactivos (0,82 por ciento) y en la caída de la población activa (0,81 por ciento). Vuelve a aumentar, por tanto, el desánimo entre los parados, tras el fuerte descenso registrado en los tres últimos meses de 2013, con un crecimiento de 8.600 personas. Asimismo, el peso de este colectivo sobre el total de inactivos también subió, pasando del 3,37 al 3,4 por ciento. 

Las cifras del INE corroboran así una realidad que vienen señalando los internautas desde hace meses. Y es que, aunque las estadísticas a veces no se hagan eco de este tipo de detalles, la opinión pública tiene muy presente –porque se respira en su entorno- la gravedad de la situación y hasta qué punto las personas desempleadas se ven casi obligadas a tirar la toalla, en un entorno que no deja hueco a la esperanza de conseguir un puesto de trabajo a corto o a medio plazo. 

Otras veces es la simple y llana voluntad de no permanecer `registrado´ en ninguna institución que pueda `controlar´ al ciudadano, especialmente cuando no hay nada que ganar de esa situación porque no existe ayuda alguna a la que acogerse. `Me niego a registrarme en un ningún sitio para que me controlen; nadie me va a dar nada por eso. Lo único que evito es pagar algo de lo poco que pueda ganar (o sea, impuestos) a este Estado injusto y cruel, en el que algunos están apesebrados´, sentenció un lector. Otro internauta recordó que la cifra de gente que ya no cobra `ni un mísero subsidio y pasa de ir a sellar es inmensa´, aunque apuntó que ello `no está bien´. `Quien no tiene trabajo debe apuntarse para no hacerse invisible´, es decir, para no servir al Gobierno de ayuda para maquillar sus estadísticas permaneciendo en la sombra.

La realidad, sin embargo, suele ser otra: `Los aburridos de estar en la cola del paro pasan a engrosar la lista de Rajoy y compañía como trabajantes con empleo´, aseguró un internauta, que concluyó, como lo hacen la mayoría de los internautas, que los datos sobre éste y otros indicadores anticrisis no son más que cifras maquilladas de escasa utilidad práctica. 

POCAS SOLUCIONES, MENOS DERECHOS

La conclusión es que, tanto en éste como en otros desmanes provocados por la crisis, tanto el Gobierno actual como su predecesor no ha sabido a la altura de las circunstancias a la hora de enfocar sus políticas. `Este Gobierno que tanto alardea de que vamos a mejor nos está engañando desde hace dos años y medio; lo que en realidad han logrado es hacernos retroceder 40 años y perder derechos´, sentenció un lector. Se trata de una opinión muy extendida que tiene mucho que ver con la falta de mejora de los indicadores ligados a la economía real. 

Poco o nada se ha movido en positivo en tal sentido, o al menos la opinión pública no percibe mejoría alguna ni considera que el Ejecutivo sea realmente el garante de sus derechos, a pesar de que, en puridad, ese sea precisamente su único papel. Al contrario, `nos han hundido en el fango a todos, salvo a ricos, banqueros y políticos que, con la corrupción, se han hecho de oro ¡Con razón nadie abandona ni dimite, si se llenan la cartera con nuestro dinero y no pasa nada!´. Los internautas tienen, en general, perfectamente interiorizado el discurso según el cuál estos sectores de la vida pública son los únicos a los que el Ejecutivo favorece, dejando de lado los derechos de la generalidad de los ciudadanos. 

De hecho, el escenario que se augura de cara al futuro no es precisamente más alentador, por mucho que las instituciones dentro y fuera de las fronteras españolas aseguren lo contrario. `Las cosas irán mal sobre todo en 2016, cuando haya que reducir el déficit y la deuda; todo sigue igual que antes de la crisis, nada ha cambiado´, señaló un lector. Y es que existe la percepción de que los problemas estructurales que, en el caso de España, han provocado o magnificado la coyuntura económica y financiera, permanecen intactos gracias a la falta de voluntad de unos y otros partidos políticos. 

Mientras, la entrada de dinero de rescate se perfila, para los lectores, en la única diferencia entre la quiebra y la situación actual: `No me creo nada de sus previsiones: sin la inyección de vitaminas de 80.000 millones de euros de deuda del año pasado esto sería un erial, mas aún de lo que es. En cinco años, cuando haya que empezar a tener superávit, se acabará el rollo de la deuda a punta pala y esto no se mantendrá en pie de ninguna de las maneras´, sentenció un lector. 

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