edición: 3049 , Viernes, 18 septiembre 2020
13/12/2012
La agencia calcula un descenso medio del 65 por ciento este año

La opinión pública niega que el ajuste del precio de la vivienda haya tocado fondo, en contra del análisis de Fitch

Toca ajustar el valor de los inmuebles al estado de la economía real y aceptar que el bolsillo de los ciudadanos requiere una rebaja mucho mayor
Los ciudadanos critican que las verdaderas `gangas´ acaban en manos de compradores con información privilegiada mientras el resto no aprecia caídas significativas
ICNr

El precio de la vivienda y su ajuste a la realidad del bolsillo de los ciudadanos volvió a convertirse en tema de debate durante la jornada de ayer, esta vez a raíz de un informe elaborado por la agencia de calificación Fitch. En concreto, el estudio asegura que se han producido, antes incluso de la puesta en marcha del famoso banco malo, una fuerte rebaja en el precio de la vivienda en manos de la banca, es decir, en el stock acumulado a raíz de las ejecuciones hipotecarias por impago. En lo que va de año se ha producido un ajuste que ha llevado a las entidades a un abaratamiendo de los precios de un 65 por ciento de media, en un intento por deshacerse de los inmuebles fruto de desahucios o del pago en prenda de promotores endeudados y sin ingresos. A ello se suma que la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) aplicará un descuento medio del 63 por ciento sobre el valor bruto en libros para activos adjudicados y del 45,6 por ciento para préstamos. Sin embargo, para los internautas, sigue sin ser suficiente.

Se trata, según recoge el informe de la agencia, de la reducción de precios más pronunciada desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en el caso de las propiedades embargadas, contrastando con el descenso medio del 50 por ciento registrado desde 2007 en el conjunto del mercado español. Además, el informe contradice las cifras del propio Ejecutivo: según los datos publicados por el Ministerio de Fomento el pasado mes de octubre, el precio medio por metro cuadrado ha descendido un 25,5 por ciento desde el nivel más alto que alcanzó el indicador gubernamental, en el primer trimestre de 2008. Fitch, al contrario, habla de más del doble de la caída de precios que figuran en las estadísticas oficiales, y ve claros los motivos: la brecha entre la valoración original y el precio de venta es un reflejo del mercado de crédito, caracterizado por el `alto endeudamiento de los prestatarios, la difícil accesibilidad y la caída de los precios´. Además, para la agencia, aún no se ha tocado fondo, dado que esos factores seguirán deteriorándose. La agencia advierte de que la morosidad en la banca española seguirá aumentando en 2013 y los precios de la vivienda continuarán bajando años después del estallido de la burbuja inmobiliaria.

Precisamente esta opinión es la que manifestaron ayer los lectores, convencidos de que toda rebaja es poca teniendo en cuenta no sólo el hecho de que los precios en el sector inmobiliario se encontraban altamente `inflados´, sino el propio estado en que se encuentra la economía real. Haber llevado las cosas al extremo de la burbuja provoca el efecto contrario y, en este sentido, no basta con un ajuste relativo, sino con aquel que se acerque a la realidad del bolsillo de los ciudadanos. Y esa realidad no es otra que la del desempleo, el aumento de la pobreza y la progresiva destrucción de la clase media. Así, los porcentajes no son nada si la cruda realidad es que, con el panorama actual, los potenciales compradores son cada vez más escasos y su voluntad de riesgo inversamente proporcional a la de hace unos años.

A este panorama se suma el hecho de que la banca, a día de hoy, se ha convertido en la inmobiliaria por excelencia del Gobierno, en un contexto en que España acumula un excedente de nada menos que un millón de viviendas sin vender. Los motivos: las altas rebajas que ofrecen a sus clientes y la oferta de condiciones de financiación típicas de los tiempos de la burbuja inmobiliaria cuando se trata de la venta de los pisos acumulados vía ejecución hipotecaria. Es, en definitiva, la única opción viable de compra de vivienda para muchas familias, que no pueden hacer frente a precios superiores, de un lado, ni a condiciones de financiación estrictas, de otro. De acuerdo con el informe de Fitch, la cifra de propiedades embargadas por los bancos añade otras 200.000 viviendas al stock total. Toca, por tanto, seguir esperando. No sólo porque no quede más remedio, sino porque `hasta llegar al 80 por ciento, como en Irlanda, aún queda trecho´.

Los lectores denunciaron, además, las prácticas llevadas a cabo por la banca a la hora de colocar su stock de viviendas. Un stock que se divide claramente entre las viviendas `basura´ -ubicadas en las peores zonas, ajustadas a los bolsillos menos exigentes- y las que `merecen la pena´. `Si, por casualidad, error u omisión se les cuela un inmueble que medio valga la pena, cuando contactas con la entidad siempre salen peros y, naturalmente, en poco tiempo vuelves a ver el inmueble en una pagina de algún agente de propiedad inmobiliaria -que actúa como intermediario en una transacción inmobiliaria y que normalmente cobra una comisión-, con recargo sobre el precio que ofrecía (en teoría) la entidad de turno´, criticó un lector. Y es que `cada cual defrauda como puede: los directivos, con planes de pensiones y blindajes, los mandos intermedios con chanchullos de esta clase, y los empleados de base, en la medida de sus posibilidades.

Tampoco extrañaría a los lectores que `esos altos ejecutivos de banca que están poniendo a sus empleados en la calle, echándole un vistazo al listado de viviendas embargadas compre con un descuento enorme las mejores viviendas. Y si alguien le pregunta... es por ayudar al banco´. Así, la realidad es que los precios, para el comprador común, no han bajado tanto, ni muchísimo menos, tal vez porque se quedan por el camino. `Busca un piso que esté medio bien en Barcelona o Madrid, que no sea un barrio marginal, y no bajan de los 200-250.000, así que de 65 por ciento nada de nada´, sentenció un lector.

La opinión pública no se cansa de repetir que la situación generada con los embargos es del todo injusta. Los lectores declararon `sentir´ que la `codicia colectiva´ -como culpa menor frente a la de la banca- haya contribuido a que quien `necesite un tejado comprara su vivienda y vea cómo se la quitan y la devalúan esa barbaridad´, cuando fue la banca quien `las tasaba a unos precios irreales con el objetivo de dar créditos y más créditos´. La situación lleva al absurdo de que se quiten casas para mantener la deuda hipotecaria y `encima de que te quedas en la calle, ves cómo se rebaja un 65 por ciento su precio sólo para quitársela de encima´. Este sentimiento llevó a algunos lectores a negarse en rotundo a convertirse en quienes entren en el juego de la banca metiendo a sus familias en `viviendas que les han robado a otras´, tal y como declaró un internauta. `Son viviendas de sangre, me costaría comprar una´, aseguró otro lector.

DESPIDOS EN BANKIA

Siguiendo con la banca, la opinión pública también se detuvo en otra noticia relacionada con el sector. Concretamente, con Bankia. La dirección de la entidad ya ha hecho efectiva la primera propuesta a los sindicatos para dar cumplimiento a las directrices de Bruselas de reducir la plantilla un 28 por ciento, con la eliminación de un total de 6.000 puestos de trabajo. El director de Recursos Humanos de Bankia, Juan Chozas, ya habla de 5.000 despidos con una indemnización de 22 días por año trabajado y un máximo de 14 mensualidades, que afectarán a la entidad y a sus filiales Finanmadrid, Madrid Leasing y Bankia Privada. De ahí que la prensa asegurara que la eliminación de los otros 1.000 empleos se llevará a cabo a través de la venta de empresas participadas.

Además, la dirección de Bankia ha propuesto a los representantes de los trabajadores una reducción media de la retribución del 40 por ciento, que procede tanto de la eliminación de la variable como de los trienios y de los ascensos previstos en el convenio en un plazo de entre tres y cuatro años. También se suspenden las aportaciones a los planes de pensiones hasta 2015. Con este panorama, los sindicatos no tardaron en mostrar sus críticas a la propuesta y convocaron una concentración ante la sede de Bankia en la madrileña Plaza de Castilla mañana viernes. También los lectores dieron su propia versión del problema y, en general, aseguraron lamentar el recorte, aunque `han de tener en cuenta que su empresa no es rentable, que acumula unas perdidas de infarto, que el dinero que les paguen como indemnización lamentablemente lo asumimos todos los españoles, y que la plantilla que quede ha de dar el 200 por ciento para al menos volver a generar beneficios´.

No faltaron partidarios de la banca pública como sistema, dado que `la privada ha demostrado una vez más ser un desastre´. Tampoco críticas a los empleados de la entidad, a los que se responsabilizó de los males de los ciudadanos por valerse del engaño como patrón de conducta para general el máximo beneficio para la entidad. Sólo se espera que no vuelvan a producirse despidos millonarios como los tan sonados de los últimos meses. Los lectores recordaron cómo muchos directivos han cobrado cuantiosas indemnizaciones -a cuenta del dinero público- durante los últimos meses, y pusieron nombres y apellidos a los exdirectores de Bankia y de otras entidades que salieron de ella con un `buen pellizco bajo el brazo´. Lo peor es que, por culpa de prácticas como esta, ahora `no hay un euro para los trabajadores´. 

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