edición: 2702 , Martes, 23 abril 2019
04/03/2013
El ministro defiende la gestión actual de la entidad

La opinión pública no cree a De Guindos cuando asegura que Bankia podrá devolver su ayuda

Los lectores dan credibilidad cero al Gobierno y dan por hecho que el dinero entregado al sector financier lastrará el déficit durante años
ICNr

Tras una semana marcada por la cifra de déficit de 2012 y el peso del rescate bancario, las ayudas concedidas al sector financiero siguieron siendo noticia durante el fin de semana. Esta vez fue el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, quien arrojó leña al fuego al mostrarse convencido, en una entrevista con la agencia EFE, de que Bankia, la entidad más envuelta en polémica del panorama español, será capaz de devolver las millonarias ayudas que ha recibido. De Guindos se refería también al resto de entidades nacionalizadas, CatalunyaBanc y Novacaixagalicia, pero la entidad que dirige José Ignacio Goirigolzarri acaparó toda la atención de unos ciudadanos indignados por el trato que se ha dado a la reestructuración del conglomerado, en todos los sentidos posibles. No gustó que De Guindos presumiera del equipo de gestión de Bankia, ni que asegurara que los más de siete millones de clientes de Bankia pueden estar hoy `mucho más tranquilos que hace unos meses por la extraordinaria solvencia y liquidez de la entidad´. La opinión pública sigue criticando que se garantice la solución a un problema privado con dinero público y que los contribuyentes se hayan convertido en garantes de los responsables de la crisis.

De Guindos jugó con los límites de la paciencia de los internautas al comentar que el equipo de gestión actual de Bankia destaca por su profesionalidad y por saber `lo que tiene que hacer´. Es más, el ministro descartó cualquier tipo de influencia corporativa en la estructura de gobierno corporativo de la entidad, lo que hace confiar al Gobierno en que Bankia pueda reintegrar los fondos recibidos `en breve plazo´. Recordó, ademñas, que la situación actual de las tres entidades en manos del Estado –Bankia, CatalunyaBanc y Novacaixagalicia- es mejor que en el pasado por la ayuda europea recibida en condiciones muy favorables, ya que el interés ronda el 0,5 por ciento, a un plazo `muy largo´ (12,5 años) y con un periodo de carencia de diez años.

En resumen, para De Guindos el préstamo de Europa, rescate financiero o como se le quiera llamar, ha sido un préstamo muy favorable para sanear las entidades, mejorar su gestión, conseguir que vuelvan a ser rentables y finalmente privatizarlas y con esos retornos España podrá devolver ese préstamo a sus socios europeos. Otra cosa son los peligros que implica que finalmente no ocurra así y el Gobierno se vea obligado a asumir la deuda del sector financiero español, una de las grandes batallas perdidas por el país en la negociación de los términos de la ayuda. 

Para la opinión pública, está claro que el responsable de la cartera de Economía no va a admitir jamás la posibilidad de que los contribuyentes tengan que cargar a sus espaldas con el peso del rescate al sector financiero, a menos que no quede más remedio. En este sentido, todavía es pronto para sacar conclusiones y está claro que las tres entidades nacionalizadas no van a resurgir de sus cenizas de la noche a la mañana, pero preocupa, y mucho, hasta qué punto sus gestores están haciendo los deberes. Para muchos internautas, no cabe duda de que tarde o temprano tocará a los ciudadanos `pagar los platos rotos´ de un sector que está acostumbrado a contar con el apoyo gubernamental. El único impedimento al que se enfrenta la banca es a una masa ciudadana lo bastante adormecida como para que no ocurra nada cuando el agujero del sector bancario se confirme. 

Esta idea ni se refuerza ni se desecha con motivo de las palabras emitidas desde la cúpula del Ejecutivo. El discurso de De Guindos, como ocurre con el del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, o el de otros responsables de carteras ministeriales desgastados tras el primer año de legislatura, se encuentra hueco, vacío de significado y casi se diría puramente testimonial, ajeno y externo al debate sobre la realidad de la situación del sector financiero. Todas las declaraciones con respecto a ésta y a otras parcelas de la crisis económica suenan a `cantos de sirena´ y a `palabras huecas´. 

En cuanto al fondo del problema del sector bancario, los internautas volvieron a reiterar que la formula adoptada es `de una injusticia supina´. `Si el capital quiere ser saneado, que lo sanee el capital, pero no vale socializar la carga en los de siempre´. De lo contrario, `los ciudadanos acaban costeando una socialización sin ningún tipo de retorno´, dado que éste es `para el capital´. Si la mala praxis del sector le ha llevado a su situación actual, éste debe caerse `con todo el pastel, como le sucede a muchas empresas que han cerrado y a muchas familias que se han quedado en la calle´. 

Por eso, se exigió de nuevo que los problemas de sector privado sólo puedan solventarse a través de capital privado, pero nunca público y, en cualquier caso, nunca sin contraprestación alguna. Los lectores no entienden cómo la banca `pública´ no está obligada a dar nada a cambio del favor de los ciudadanos cuando ésta tiene a su alcance la solución a muchos de los problemas clave de la crisis. En el caso de la banca española, los internautas creen que al Gobierno `se le debería caer la cara de vergüenza´ al permitir el rescate de entidades que han mantenido los planes de muchos políticos, y cuyos dirigentes, en gran medida, han llevado a cabo una reconocida mala gestión. `Verdaderamente esto da vergüenza: que un banco ayudado pudiera seguir dando bonus a sus empleados (especialmente directivos), y manteniendo sueldos indecentes es intolerable´, aseguró un lector. 

Por eso, aunque hay ciertas exigencias a la banca sobre las que no existe consenso –la dación en pago por ejemplo, cuya introducción para algunos no es tan fácil como parece porque `puede producir graves injusticias con otros ciudadanos más previsores-, sí hay prácticas de la banca nacionalizada que no se justifican de ninguna manera. Incluso se sostiene que hay ayudas que pueden llegar a ser imprescindibles para no dejar caer a ciertos bancos y que no peligren los depósitos, . Pero algunos límites son cristalinos: `Banco ayudado, ni un bono, ni un sueldo por encima de 100.000 euros y, por supuesto, ni un duro al accionista (beneficio) hasta que se devuelva la ayuda íntegra´, reclamó un lector.

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