edición: 2939 , Jueves, 2 abril 2020
13/01/2013
Tras las declaraciones de Rehn

La opinión pública pide a Bruselas que vuelva a revisar la fecha límite para cumplir con el objetivo de déficit

La Comisión Europea esperará a conocer los resultados finales de 2012 para comunicar una posible nueva revisión del calendario
ICNr

España podría ganar tiempo para reducir el déficit y lograr el objetivo fijado por Bruselas si el próximo mes de febrero la Comisión Europea así lo decide. El vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos,  Olli Rehn, aseguró el pasado viernes que la posibilidad de flexibilizar el calendario está encima de la mesa y marcó una fecha para revelar si el Gobierno ganará margen de actuación: el próximo 22 de febrero, una vez que se conozcan los resultados presupuestarios de 2012. Con esta posibilidad en mente, la opinión pública aprovechó la noticia para analizar los sacrificios a los que está obligando el objetivo de déficit, que se ha convertido en la prioridad absoluta del Ejecutivo aunque con ello se `pisoteen´ determinados derechos, por básicos que éstos sean.

`Para España y para el resto de Estados miembros de la UE realizaremos la próxima evaluación sobre si han tomado medidas eficaces en el marco del procedimiento por déficit excesivo tras nuestras previsiones de invierno que se publican el 22 de febrero´, aseguró Rehn tras preguntársele directamente si se estaba considerando la posibilidad de dar a España un año extra o incuso dos para corregir el déficit. La idea de Bruselas es esperar a conocer los datos del cuarto trimestre del año para `saber dónde están los Estados miembros´ y conocer la previsión de crecimiento para 2013, ya que sólo así se podrá juzgar `qué tipo de recomendación política, en línea con el Pacto de Estabilidad y su aplicación inteligente, podemos dar a todos los Estados miembros de la UE, incluyendo España´, aseguró.  

Como añadido, Rehn lanzó un recordatorio a España sobre el hecho de que Europa ya ha dado un año extra al país para cumplir con su objetivo fiscal del 3 por ciento, una decisión que llevó a fijar un nuevo objetivo que ahora podría volver a relativizarse: tras esa última revisión, España se comprometió a reducir el déficit al 6,3 por ciento en 2012 y al 4,5 por ciento en 2013. Las palabras de Rehn en este sentido dejaron la puerta abierta a ese posible nuevo marco, y ello porque `si el crecimiento se deteriora inesperadamente, un país puede recibir tiempo extra para corregir su déficit excesivo, siempre que haya cumplido el esfuerzo fiscal acordado´. 

De momento, Bruselas ve signos de estabilización en países como España e Italia, 

que se reflejan, a su juicio, en la caída de sus costes de financiación. Prueba de ello es el resultado de las últimas subastas de deuda celebradas en ambos países. Eso sí, se pide seguir con las reformas para consolidar la recuperación –las tensiones en los mercados de deuda no han conducido a una relajación suficiente de las condiciones crediticias- aunque algunos indicadores muestran que se están haciendo bien los deberes. `En España, las exportaciones aumentaron casi un 20 por ciento en términos reales entre 2009 y 2011´, puso como ejemplo Rehn.

SIN MARGEN PARA MÁS AJUSTES

En este marco, el mayor problema para la opinión pública se encuentra en la ausencia de margen alguno para hacer frente a nuevos ajustes. Por ello, España se juega mucho en esa posible revisión del margen máximo con que cuenta el país para alcanzar el objetivo de déficit marcado por Bruselas. La clave se encuentra en `echar el freno´ en materia de reformas que puedan afectar de alguna forma a los ciudadanos, dejando de lado la vía de los ingresos –a no ser que se retoque para volver a dar oxígeno a los contribuyentes- y centrando toda la atención en el gasto, verdadero problema del país desde el principio. Por eso asusta que Rehn vaticine que los próximos meses todavía serán difíciles porque `la economía sigue débil y nuestros ciudadanos continúan sintiendo el impacto de la crisis´. Se pide una oportunidad de recuperarse poco a poco para que se vuelva al crecimiento, y ello pasa por evitar la necesidad de tomar cualquier otra medida que pueda afectar al bolsillo de los ciudadanos. 

A todo ello se suma el problema del paro, uno de los puntos que, sin duda, más preocupan en el marco de la Unión Europea. Este indicador ha alcanzado, tal y como analizó el propio Rehn el pasado viernes, un `máximo histórico´ del 11,8 por ciento, pero con fuertes divergencias entre el 4,5 por ciento en Austria y el `totalmente inaceptable´ 26 por ciento en España. En este sentido, Rehn habló de `mantener el ritmo de las reformas económicas´ para lograr crecimiento, competitividad y empleo´, algo que, en cierto modo, asusta a una opinión pública que aún no ha asumido los cambios que ya supuso el pasado año la reforma laboral. 

Los ciudadanos, en definitiva, se posicionan totalmente en contra de cualquier otro retoque legal en este marco que lleve a una nueva pérdida de derechos. Es más, en lo que respecta a la reducción del paro, lo necesario es justo lo opuesto a lo que se lleva a cabo en España, al menos en materia de impuestos. `Plantando cara al empleo, se corrige el empleo. Despenalizando el empleo, corregimos el desempleo. La fórmula es harto sabida, funciona en los países europeos que funcionan, y la cuestión es ¿a qué estamos esperando? Todo el mundo lo sabe: IVA Social, rebaja de cuotas, autónomos con mini-impuestos para arrancar... Estamos quemando una generación y no podemos quedarnos de brazos cruzados´, aseguró un lector. Se considera necesario reducir la presión fiscal sobre el trabajo, tanto para las empresas como para los trabajadores, aunque también se recordó que la situación, con tres trabajadores cargando con cada desempleado, no deja mucho margen para rebajar impuestos. Es, como en muchos otros aspectos de una crisis de deuda, la `pescadilla que se muerde la cola´. 

Faltan, además, medidas que lleven a la creación de puestos de trabajo. A juicio de los lectores, es del todo posible que `llegaremos al 30 por ciento de paro´, si con `tanta estabilidad´ no se hace un hueco para propuestas que generen empleo, tratando, entre otras cosas, de generar un cambio de modelo económico. Hay un número ingente de personas en situación de desempleo que sólo han recibido formación para desempeñarse en puestos de trabajo que, con la crisis, han experimentado una fuerte caída en su demanda. El ejemplo más claro es el de la construcción, sobre todo porque, en este caso, resulta más que dudoso que se recupere la oferta de empleo anterior a corto o medio plazo. 

Volviendo al problema del déficit del país, los lectores se centraron en un punto clave del problema: la prima de riesgo. En este sentido, sólo `plantando cara a las finanzas´ se puede corregir el rumbo y, por ello, aunque `está bien la bajada de la prima, excelente noticia, no es rigurosa ninguna prima que pase del 0,5 por ciento y no podemos aceptar, porque no es aceptable, prima mayor del 0,8 por ciento´. De otro modo, el país entra en un círculo vicioso del que resulta muy complicado salir. `El daño a nuestra reputación, en jugadas al tongo de Merkel, sin que nuestros socios moviesen un dedo para ayudarnos, sino lo contrario, tiene mucho que ver con los intereses que estamos pagando y con la venta de nuestro patrimonio a precio de saldo´, aseguró un lector.

Aunque los internautas tienen claro que Europa y, más concretamente, Alemania, no han ayudado a la recuperación española, también se reconoce con claridad que gran parte del problema está y ha estado siempre en la forma de hacer las cosas en España. Aclarado el reparto de culpas, lo más lógico es asumir cuanto antes que el país no va a poder asumir toda la deuda generada, por lo que no queda más remedio que `levantar el pie´ y aprobar una quita que sirva para permitir al país del bache sin morir en el intento. Al fin y al cabo es lo que se ha hecho en países como Grecia, aunque se haya esperado a su agonía para ello. Hay otras opciones, como posibles moratorias con una quita `por tratarse de una deuda odiosa´, y ello porque `así se obliga a contraer nueva deuda para pagar los vencimientos y con lo que se deje de pagar se reactiva la economía desde el Estado, creando trabajo, incentivando los emprendimientos productivos, incrementar el consumo... En suma, torciendo de raíz la tendencia generando un ciclo económico virtuoso´, resumió un lector. 

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