edición: 2347 , Lunes, 20 noviembre 2017
11/09/2013
Un año más de austeridad

La opinión pública pide un recorte drástico de la estructura pública de cara a los presupuestos para 2014

Los ciudadanos exigen bajadas de impuestos para impulsar la economía, y una lucha más intense contra el fraude fiscal

Falta poco para la cita en el Congreso en la que se dará luz verde a los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año, y la opinión pública comienza a pensar en los planes del Ejecutivo de cara al futuro. La palabra clave: austeridad. La práctica unanimidad de los comentaristas reniega de ella y pide un cambio de rumbo que permita respirar a los contribuyentes, pero pocos esperan que la línea de gasto vaya por esa línea. Muy al contrario, la estrategia del Partido Popular, muy desgastada durante los primeros años de la legislatura, promete seguir en la misma línea, y ello sólo deja una salida a los ciudadanos, que no es otra que reclamar unos comicios en los que se renueve el pacto democrático y se exija cumplir con la letra del programa electoral.

De momento, la prensa comienza a analizar la situación y, a falta de declaraciones oficiales, el recurso principal son los expertos en la materia. Distintas cabeceras nacionales han publicado en los últimos días sus impresiones sobre lo que vendrá en 2014 y la conclusión es idéntica: el próximo año tocará seguir apretándose el cinturón. El objetivo de déficit obliga y, para cumplir con la letra impuesta por Bruselas, una nueva reforma fiscal –que, sin duda, no gustará a los contribuyentes- parece inevitable si se quiere alcanzar esa meta.

Por su parte, el Ejecutivo ya ha adelantado que su principal meta es dejar atrás cuanto antes la recesión, y todo ello con un gasto máximo autorizado que ascenderá a 133.259 millones de euros, frente a los 126.792 millones de este ejercicio. Según algunos expertos, el 80 por ciento aproximadamente de esa suma ya tiene un destino claro, por lo que queda un margen del 20 por ciento para imprevistos y cambio de rumbo. Como marco, se dibuja un escenario de estimación de crecimiento del 0,5 por ciento y un nivel de déficit público del 5,8 por ciento del PIB, frente al 6,3 por ciento estimado para este ejercicio, cuyo cumplimiento plantea muchas dudas razonables.

Con estos parámetros, la austeridad resulta inevitable, y también los retoques fiscales necesarios para aumentar ingresos. De hecho, según la prensa económica, el Gobierno ya ha creado un comité de expertos, que está realizando un informe que se presentará a principios del año que viene, y que tendrá como punto de referencia el grado de cumplimiento de lo previsto en las cuentas 2013. Los analistas consultados, por su parte, comienzan a aportar opciones al Gobierno que funcionan inevitablemente como globo sonda para medir la aceptación de la opinión pública. Por ejemplo, se habla de una reforma fiscal que no dañe al crecimiento, reduciendo los tipos y eliminando deducciones. Se habla además de la necesidad de un plan creíble de consolidación fiscal 2013-2016, o de la puesta en marcha de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. También se plantea la posibilidad de reinvertir las subidas de los tipos marginales del IRPF, o de eliminar definitivamente el Impuesto sobre el Patrimonio, que penaliza el ahorro de las familias. En cuanto al ajuste presupuestario, los expertos hablan de centrarse en el gasto no productivo para que las cuentas cuadren.

Otras formulas pasan por ultimar la reforma de las Administraciones Públicas y buscar mejoras –imprescindibles a juicio de los lectores- en la eficacia del gasto público, evaluando en mayor medida las políticas públicas para evitar los despilfarros del pasado en autopistas, AVE, aeropuertos, etc. Y todo ello respetando ciertas materias que no puden ni deben tocarse a la baja: investigación y educación, entre otras, muy relacionadas con la productvidad a largo plazo y con la imagen y credibilidad del partido, ya muy tocada. En cualquier caso, se espera que los presupuestos del próximo año sean los últimos `extremadamente austeros´.

BAJAR IMPUESTOS, UNA NECESIDAD

Aunque los expertos se dividen en cuanto a la necesidad de retocar el mapa fiscal, para el grueso de los ciudadanos -más pendientes de la economía real que de las cifras macroeconómicas o del parecer de Bruselas- resulta evidente que es necesario reducir el esfuerzo fiscal y levantar un poco el freno que supone el nivel actual, el más alto de la eurozona. El sueldo de los españoles es el que más mermado se ve por el pago de todo tipo de tributos, a pesar de que, como ha manifestado en más de una ocasión el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, la presión fiscal del país -que se relaciona con el PIB, mermado por la crisis- no sea de las más elevadas. Así, la reforma fiscal `contendrá y debe contener una agresiva bajada de impuestos´, tal y como señaló un lector, que recordó que los únicos que han aplicado el principio de austeridad -aunque por la fuerza- han sido los `sufridos contribuyentes, que han disminuido todos sus gastos superfluos para poder pagar la salvajada de impuestos que se pagan en este país para que lo público siga despilfarrando el dinero de los demás a manos llenas en Audis, Visas Oro, comilonas, despachos, funcionarios prescindibles, empresas públicas ruinosas, cuentas en Suiza y demás´.

En este sentido, los presupuestos para el próximo año se perciben por parte de la opinión pública como la `última oportunidad para que el Gobierno afronte sus asignaturas pendientes, es decir, aquellas que molestan a sus amigos´. En materia de fiscalidad, iría radicalmente en contra de lo tolerable `subir impuestos ni al ciudadano ni a las empresas, ni al consumo´, y lo único que restaría sería `atacar seriamente al fraude y la evasión fiscal, cuyo 70 por ciento está en grandes empresas y grandes fortunas´, según apuntó un lector. En materia de gasto público tampoco son tolerables más recortes, y se pide ` potenciar I+D´. En definitiva, `lo único que les queda es reducir la estructura de Estado´ y, en este terreno, `otra vez topamos con los amigos, conocidos, parientes, compañeros de partido...´ Sea como sea, para que las acciones que están por venir sean `eficaces y eficientes´, deben centrarse en `el tumor que aún no ha sido extirpado: los amigos y los poderosos, amén de la pérdida de réditos políticos que supone una reforma seria del Estado´.

De otro lado, se apuntó la necesidad de que vuelva a fluir el crédito como gran asignatura pendiente del Gobierno de cara a los ciudadanos y la red de pequeños y medianos empresarios, los grandes perjudicados por la situación actual. `Las grandes empresas españolas, bancos no incluidos, deben estar la mar de contentas; a partir de ahora se podrán financiar más barato, ya que desciende el riesgo país. Ahora bien, para los nacionales de a pie y las pymes, pintan bastos, porque esos que se podrán financiar más barato serán los que les sangren lo más posible, como viene ocurriendo sin que el gobierno de Rajoy, el presidente tangado por un extesorero, mediante´, criticó un lector.

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