edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
12/10/2012
España roza el bono basura

La opinión pública saca su lado más negativo tras la calificación de la deuda española de Standard & Poor´s

No niegan, sin embargo, la arbitrariedad del criterio de las agencias de calificación, que se basa en intereses privados
ICNr

La valoración de la deuda española por parte de Standard & Poor´s se convirtió ayer, con diferencia, en el asunto económico más comentado de la jornada. Motivos no faltan. El bono español se sitúa, según la valoración de la agencia de rating, dos escalones más abajo y a un solo paso del bono basura. Ante este panorama, desde el Ejecutivo se insistió ayer en que tal calificación no se corresponde con la realidad de los mercados, pero para los internautas la calma que intenta transmitir el Gobierno no resta dramatismo a una calificación que, aunque simbólica y probablemente interesada, no augura nada bueno sobre el estado de la economía española.

Los motivos de la agencia van desde el agravamiento de la recesión hasta las tensiones económicas y políticas, pasando por las dudas de la eurozona, que limitan las opciones políticas del Gobierno. El resultado es pasar de la calificación de BBB+ a la de BBB-, es decir, un `aprobado bajo´ paralelo al de países como Colombia, India, Marruecos o Uruguay. A ello se suma que se trata del tercer recorte del rating español que se produce en lo que va de año.

Sin embargo, la noticia no sorprendió ni a analistas ni a internautas, y más cuando tal calificación va en paralelo a la de otras agencias. En el caso de Moody´s, Baa3 (el equivalente a la calificación de Standard & Poors) y en el de Ficth, algo mejor, BBB, a dos pasos del bono basura.

Ello no niega, en todo caso, el dramatismo de estas calificaciones. Los lectores recordaron que un nuevo descenso de estos niveles muy probablemente situaría a España fuera de los mercados y, por tanto, abocaría irremediablemente al país a solicitar el rescate. En palabras de S&P, por debajo de esa nota, España quedaría fuera de cualquier tipo de calificación de BBB, lo que significaría que las inversiones en el país dejarían de contar con los parámetros de protección adecuados. Es más, la agencia ya advierte que a España se le está agotando el margen de acción, dada la `profunda y severa recesión´ que sufre el país.

Se trata, en definitiva, de una llamada a la acción que el Gobierno no sabe o no quiere asumir, aunque desde S&P tampoco se dejó de lado el hecho de que, en el propio marco de la eurozona, existan dudas sobre el compromiso de ciertos miembros del club del euro a la hora de recapitalizar a la banca. Cabe la posibilidad, según S&P, de que el Mecanismo de Estabilidad Europea (ESM) no inyecte fondos en las entidades para las que ya se ha pedido ayuda, lo que, en caso de materializarse, supondría una muy seria amenaza a la calificación de la deuda española. Otro argumento clave, aunque sobradamente conocido por la opinión pública en general, está en el excesivo optimismo en torno a las previsiones de crecimiento para España en que se basan los Presupuestos Generales del Estado para 2013. Sobre este punto, si Rajoy prevé una caída del 1,5 por ciento para 2012 y del 0,5 por ciento para 2013, S&P habla de una caída del 1,8 por ciento para este ejercicio y del 1,4 por ciento para el próximo.

EL VALOR DE LAS AGENCIAS

Los internautas aprovecharon este marco para arremeter, como en otras ocasiones, contra la labor de las agencias de calificación y su papel en la recuperación de países que, como es el caso de España, se encuentran en una encerrona económica y financiera. En palabras de algunos lectores, estas empresas no sirven, literalmente, `para nada´, aunque tampoco la política de colocación de deuda que se está llevando a cabo. `Los ahorros de los países que se financian a coste cero tienen que revertir en ayudas a los países con primas imposibles en el primer mundo´, propuso un lector, que vio en la mutualización de deudas la única opción viable para sacar a determinados miembros del euro del círculo vicioso en el que se encuentran inmersos. O ello, o `un plan de inversiones en los PIIGS de cientos de miles de millones a cargo los presupuestos de la UE, pagado mayoritariamente por países ricos´, dado que, en las circunstancias actuales, `se están beneficiando de esta situación como buitres´ y de forma, además, relativamente ficticia.

Los lectores apelaron al egoísmo de países como Alemania y criticaron que `estamos como en cualquier familia cuando desaparecen los padres: cada uno de los hijos intenta llevarse lo suyo y parte de lo de los demás´. Ello se aplica a Europa, y se aplica también al caso español, donde `los políticos de un color u otro, de una autonomía u otra, quieren sacar partido de la situación´.

En todo caso, se valoró positivamente el hecho de que la calificación dada por S&P no tuviera una gran repercusión durante la jornada de ayer. `Ahora resulta que la prima no sube y desmonta a los pobres del Standard (los cuales habían tenido el detalle de argumentar su decisión)´, ironizó un lector. Por ello, tal vez sería un `buen momento para hacer campaña contra estos chiringuitos a los que nadie cree´, en la línea en que se viene trabajando desde Europa desde hace meses. Y es que, para la opinión pública, las agencias de calificación funcionan básicamente por intereses privados. `Ganan un dineral por dejar fuera de combate a cualquier empresa o país, sólo por interés´, resumió un internauta, que recordó que quien está detrás de estas empresas son grandes multinacionales que, en la práctica, deciden comunicar al resto del mundo si `ven bien o mal´ el panorama económico. El caso paradigmático de Lehman Brothers, como no podía ser de otro modo, salió a la luz en muchos comentarios. `S&P... ¿No son los que decían que Lehman estaba de maravilla siete días antes de quebrar? A vale, entonces lo que digan estos va a misa´, ironizó un internauta.

En todo casoa pesar de la relatividad de las calificaciones del bono español, también hubo llamadas al pesimismo entre los internautas. Una cosa es que S&P no sea el referente más adecuado como termómetro de la situación del país, y otra cosa es que no lleven parte de razón al afirmar que el estado de España es realmente crítico. `Ya no somos nada, ni como potencia económica, ni como país -más dividido que nunca- y el resto de Europa no se fía de nosotros´, resumió un internauta. Estamos, en definitiva, en `caída libre´, y sólo estamos pagando `a trancas y barrancas los intereses de una deuda inasumible´. Por ello, se consideró que ya es hora de que el Gobierno mueva ficha, ya sea para asumir la realidad económica del país saliendo del privilegiado club de la moneda europea, ya sea aceptando la ayuda comunitaria cediendo la batuta a los `hombres de negro´. ¿Existe otra opción? El día a día demuestra que no´, concluyó un lector.

España no perdería mucho, para algunos, si Rajoy perdiera la capacidad de liderazgo que le queda. Del presidente se habló como de un líder que `no entiende de mercados ni inversores y se permite el lujo de jugar con España y los intereses de su partido según sean las fechas electorales´. Para otros, sin embargo, lo principal es que `el coste de mantener el euro comienza a ser inasumible´, por lo que, se haga lo que se haga con el Ejecutivo -muchos son partidarios de convocar elecciones anticipadas-, `no hay negocio´ con Europa a estas alturas, y ello debe asumirse cuanto antes.

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