edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
28/11/2011
“Diagnóstico para un voluntariado eficaz”

La planificación es necesaria para poner en práctica un programa de voluntariado corporativo

Beatriz Lorenzo

Definitivamente, el barniz “buenista” se resquebraja. Las -en muchas ocasiones demasiado espesas- capas de maquillaje que durante décadas han servido para ocultar defectos y malas prácticas en la gestión corporativa se ven forzadas a desaparecer. Esto ocurre en todos los ámbitos de la gestión empresarial, también en las prácticas que durante mucho tiempo quedaron relegadas a campañas aisladas de tinte filantrópico, como las prácticas de voluntariado corporativo.

En la actualidad, puesto que las actuales exigencias de la sociedad sitúan a las empresas ante la urgencia de acometer nuevos retos de sesgo responsable, las empresas han de tener claros ciertos pasos previos antes de embarcarse en proyectos de voluntariado corporativo. La buena gestión debe estar firme y previamente integrada dentro del “core business” para que este tipo de acciones consiga proliferar y “tomar cuerpo” más allá de las campañas aisladas. Se ha de despojar a la acción social de las compañías de sus connotaciones más “caritativas” para dotarla de una presencia cada vez más sólida.

MEDIDAS A TENER EN CUENTA

Así pues, no son pocos los informes que proliferan en los últimos tiempos en este sentido. Recientemente se ha presentado el informe  “Diagnóstico para un voluntariado eficaz”, elaborado conjuntamente por IE Business School y Fundación SERES-Sociedad y Empresa Responsable que busca dar un paso más en un aspecto esencial de la acción social estratégica. Desde un punto de vista práctico, en esta guía se esbozan diferentes aspectos previos que el gestor deberá tener en cuenta antes de la implantación de un plan de voluntariado que sea coherente con el perfil de su empresa y que alcance los objetivos deseados con el mismo.

En el estudio se reconoce que a pesar de que se acepta con facilidad la relevancia de la Responsabilidad Social Empresarial  en el entorno actual, en muchas organizaciones la RSE se queda reducida a actuaciones filantrópicas –patrocinio y mecenazgo- realizadas como una tarea más del departamento correspondiente (Comunicación, Marketing, Relaciones Externas, etc.) o también a declaraciones bien intencionadas, sin mucho detalle sobre los recursos empleados. Para los autores, son varias las razones que llevan a esta situación: la incertidumbre que produce la indefinición y ambigüedad del término RSE; la parálisis en la toma de decisiones al encontrarse ante una gran variedad de opciones existentes por las múltiples dimensiones que conforman la RSE; los temores a un “efecto boomerang” negativo causado por las críticas que puedan surgir por acciones de una “generosidad” discutible; la duda ante un nuevo proceso de aprendizaje que para algunos responsables tiene parcelas desconocidas que llaman a la prudencia y, para otros, temibles “agujeros negros” que pueden absorber recursos sin fin.

Entre las conclusiones del informe, se destaca que el principal debateen temas de RSE -y que se traslada al terreno del voluntariado- es si las actuaciones de la empresa en este terreno son fruto del convencimiento de sus gestores; es decir, que consideran que existe una responsabilidad que debe estar incluida en su razón de ser o si son una respuesta estratégica –en el sentido de oportunista- ante las exigencias del entorno. En definitiva, si es un fin o un medio.

En este sentido, para los autores,  cuando una empresa decide implantar un plan de voluntariado corporativo, puede que esté considerando las ventajas en la motivación de los empleados, en la atracción del talento o en el desarrollo de sus capacidades para ser más eficaces; sin embargo, para obtener estas ventajas, la empresa ha de ser consciente de la plataforma desde la que parte. Una misma acción de voluntariado en una empresa puede tener un impacto muy positivo, mientras que esa misma acción en otra sólo consigue un impacto débil, que no se traduce en los beneficios esperados.

Cuando la empresa parte de unas circunstancias que han ido desarrollándose en la medida en que sus líderes han ido comprendiendo –voluntariamente o forzados por su entorno– que tienen que responder a las exigencias de la sociedad, se encuentra ante una oportunidad que no puede desaprovechar.

Así pues, el voluntariado corporativo cobra fuerza. La propia Comisión Europea se ha hecho eco de esta tendencia y ha puesto en marcha planes para seguir mejorando el reconocimiento y la promoción del voluntariado en la UE. En el contexto del Año Europeo del Voluntariado 2011, la Comunicación de la Comisión sobre las políticas de la UE y el voluntariado expone una serie de medidas que contribuirán a promover las actividades de voluntariado en la UE, incluida la creación de un «Cuerpo Voluntario Europeo de Ayuda Humanitaria» y el desarrollo de un «Pasaporte Europeo de Capacidades». Es significativo que sea la primera vez que la Comisión Europea ha adoptado un documento de estrategia dedicado exclusivamente al voluntariado.

Viviane Reding, Vicepresidenta de la Comisión, responsable de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía ha afirmado a este respecto: «Hoy día, hay en la UE 100 millones de voluntarios que están contribuyendo a que Europa y el mundo sean un lugar mejor. El Año Europeo del Voluntariado 2011 resalta los logros por ellos alcanzados, anima a otras personas a que participen y ayuda a los voluntarios y a las organizaciones de voluntariado a trabajar aún mejor».

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