edición: 2844 , Martes, 12 noviembre 2019
26/07/2010

La Presidencia belga busca convencer a los Gobiernos que se resisten a crear unos poderosos supervisores europeos

Javier Ardalán
Las negociaciones sobre un sistema de supervisión financiera en toda la UE entre el Consejo y el Parlamento Europeo han producido algunos avances estos últimos días, pero no se cerrado aún un acuerdo completo y la Presidencia de turno belga deberá convencer a los gobiernos que aún se resisten a aceptar un texto consensuado, como Irlanda  o Reino Unido. Hasta el momento, el Parlamento se ha posicionado a favor de reforzar los poderes de las tres autoridades supervisoras europeas, que controlarán los sectores de la banca, los valores y mercados y los seguros, que podrán adoptar decisiones dirigidas a una entidad financiera para instarla a cumplir las obligaciones en caso de que las autoridades nacionales no lo hayan logrado. Se quiere aprobar el proyecto en primera lectura, antes de que acabe el año.

Además, se incluye en el texto del futuro reglamento, que en los ámbitos no cubiertos por las normas técnicas de regulación, la Autoridad debe tener la facultad de emitir directrices y recomendaciones sobre la aplicación de la legislación de la UE e imponer a las autoridades nacionales la obligación de hacer públicos los motivos del incumplimiento de las directrices y recomendaciones en aras de la plena transparencia con los participantes en el mercado.

En el caso del supervisor de entidades de crédito, se espera permitirle que actúe no sólo en el ámbito de las entidades de crédito y los conglomerados financieros, sino también sobre las empresas de inversión, las entidades de pago y las entidades de dinero electrónico, incluidos los asuntos de gestión empresarial, auditoría e información financiera, siempre que dichas acciones sean necesarias para garantizar la aplicación efectiva y coherente de la legislación comunitaria.

Deberá elaborar una norma técnica de regulación que establezca la información mínima que debe recibir el regulador europeo sobre las transacciones y los participantes en el mercado, y sobre la manera en que debe coordinarse la recopilación, y que esboce la forma de interconectar las bases de datos nacionales existentes, con objeto de asegurar que la Autoridad tenga siempre acceso a la información pertinente y necesaria relativa a las transacciones y al mercado.

Podrá contribuir a la gestión de crisis de entidades transfronterizas que puedan plantear un riesgo sistémico, dirigiendo y ejecutando intervenciones tempranas, procedimientos de resolución o insolvencia para tales entidades por medio de su Unidad de Resolución Bancaria.

Se creará, asimismo, un Comité sobre innovación en materia financiera que reúna a todas las autoridades competentes nacionales de supervisión que proceda, con vistas a alcanzar un enfoque coordinado del tratamiento regulador y supervisor de las actividades financieras nuevas o innovadoras, y que asesore al Parlamento Europeo, al Consejo y a la Comisión.

El regulador podrá prohibir o restringir temporalmente determinados tipos de actividades financieras que amenacen el funcionamiento correcto y la integridad de los mercados financieros o la estabilidad de la totalidad o de parte del sistema financiero de la Unión.

Las entidades supervisoras también tendrían poderes para resolver disputas entre supervisores nacionales y supervisarían a instituciones financieras transfronterizas que pueden plantear un riesgo sistémico mediante los supervisores nacionales.

Además, las autoridades podrán prohibir o restringir temporalmente determinados tipos de actividades financieras que amenacen el funcionamiento correcto y la integridad de los mercados financieros o la estabilidad del sistema financiero de la UE.

Se creará un Fondo Europeo de Estabilidad Bancaria con el fin de reforzar la internalización de los costes del sistema financiero y de ayudar a la resolución de las crisis en el caso de entidades financieras transfronterizas en dificultades. Las entidades financieras que operen en un único Estado miembro tendrán la opción de adherirse al Fondo.


Además, la Eurocámara trabaja para que los sistemas nacionales de garantía de depósitos tengan la financiación adecuada mediante contribuciones procedentes de los bancos, incluyendo aquéllos establecidos en la Unión y que aceptan depósitos en ella, pero cuya administración central está fuera de la UE.

Y finalmente, se impulsará la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS) , que asumirá la supervisión del sistema financiero en la Unión a fin de contribuir a la prevención o mitigación del riesgo sistémico para la estabilidad financiera en la Unión que surge de la evolución del sistema financiero, y teniendo en cuenta la evolución macroeconómica".

La junta desarrollará, en cooperación con las autoridades de supervisión, un conjunto común de indicadores cuantitativos y cualitativos que servirán como base para atribuir una clasificación de supervisión a las entidades transfronterizas que puedan plantear un riesgo sistémico. Asimismo, la junta elaborará un sistema de códigos de colores que corresponda a las situaciones de diferentes niveles de riesgo.

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