edición: 2594 , Martes, 13 noviembre 2018
12/03/2012
EL DEDO DE MADOZ

La presión de la eurozona sobre Grecia detona el mecanismo de los CDS para su deuda

Carlos Schwartz

La Asociación Internacional de Derivados y Swaps (ISDA por sus siglas en inglés) anunció que la reestructuración de la deuda griega constituye un “evento crediticio” contra sus anteriores afirmaciones en el sentido de que esa situación no se presentaría, la última vez hace un par de semanas. Una fuente de ISDA consultada por ICNreport indicó que “hasta el viernes pasado no había indicios de que Grecia fuera a aplicar cláusulas de acción colectiva (CAC) contra los acreedores que no acudieran al canje”. La calificación de “evento de crédito” detona el pago de los credit default swaps (CDS). Bajo la presión de algunos ministros de economía de la zona del euro con los cuales el Gobierno griego mantuvo una videoconferencia el pasado viernes, el ministro de Economía Evangelos Venizelos propuso al consejo de ministros la aplicación de las CAC. El motivo para dar este paso es que el total de acreedores dispuestos a participar de forma voluntaria en el canje de deuda era del 85,8% del total.

Los ministros de la eurozona, y en particular Alemania, no están dispuestos a aceptar una participación inferior al 95% que estaría en línea con el objetivo de reducir el porcentaje de la deuda griega sobre el producto interior bruto (PIB) hasta el 120% en 2020 desde el 160% actual. De acuerdo con esta óptica, por lo tanto, el canje ha sido un fracaso y Grecia debió aplicar las CAC para llegar a la banda de “aceptación” deseada. La aceptación voluntaria representaba unos 152.000 millones de deuda soberana, y la aplicación de las cláusulas supone un incremento de 25.000 millones en la cuenta para llegar a los 177.000 millones de deuda emitida bajo legislación griega. El total de deuda en reestructuración es de 206.000 millones de €.

La decisión de la eurozona es un riesgo medido ya que la cifra total de CDS que los bancos aseguradores deberían pagar no sería muy alta, de acuerdo con fuentes de ISDA. Estas señalaron que el total de CDS vendidos por los bancos activos sobre deuda soberana griega es del orden de los 3.200 millones de dólares a dos de marzo de 2012. El Comité de Determinaciones de ISDA ha anunciado que hará una subasta el 19 de marzo para establecer el volumen de pagos que deberán afrontar los aseguradores. La manera en que se determina es mediante una subasta en la cual queda fijada la media de recuperación sobre el nominal de deuda. El establecimiento del volumen nominal que se recuperaría se detrae del volumen nominal total de los contratos. Es decir que si los tenedores de deuda estiman que en promedio van a recuperar un 25% de sus posiciones, sobre un total de 3.200 millones de dólares asegurados los aseguradores deberían pagar un 75% del total es decir 2.400 millones de dólares.

La cifra, considerada como asumible por ISDA, no parece que vaya a levantar ampollas. Sin embargo pone de relieve las graves dificultades para sacar adelante este plan de reestructuración. Por añadidura los analistas de renta fija de los grandes bancos que forman parte de ISDA consideran muy difícil que el programa de saneamiento que la eurozona ha pactado con Grecia permita al país incrementar sus ingresos fiscales, y Grecia se verá abocada en el corto plazo a la imperiosa necesidad de más ingresos que no podrá generar. Esto va a determinar que el segundo plan de ayudas a Grecia de la UE por 130.000 millones de euros se quede corto a poco de andar y la crisis de deuda soberana se transforme en una posibilidad sobreañadida de impagos.

Los planes de privatizaciones del gobierno de la República Helénica no podrán generar recursos significativos en ningún caso. Mientras, de acuerdo con los datos disponibles de los contratos de CDS el banco con mayor exposición como pagador es UniCredit con unos 240 millones de dólares, mientras que del lado de los que deben cobrar estaría Royal Bank of Scotland con unos 177 millones de dólares. Las cifras no parece que vayan a dar un golpe serio ni siquiera a las entidades más débiles. Entretanto la inmensa reestructuración pondrá a prueba el mecanismo de determinación del pago de los CDS, algo que difícilmente va a contentar a todas las partes. En principio se discute cuál será el instrumento sobre el cual se determine la diferencia entre lo que se va a recuperar y el nominal de la deuda asegurada. Puesto que incluso en lo casos en los que no haya deuda, sino sólo contratos sin activos subyacentes, está definido el instrumento. Fuentes próximas a ISDA señalan que es probable que para esa determinación se utilice el bono más barato con vencimiento en 2042. La subasta del 19 deberá aclarar todos esos elementos en este mecanismo. En el caso de los que tengan activos reales la diferencia se materializa por su venta.

Es decir que la venta de los activos les permitiría recuperar la diferencia entre el nominal y lo que los aseguradores hayan pagado sobre esos activos. Pero como el mercado no es estático, y las cotizaciones fluctúan, la cifra real de recuperación final es incierta. En cualquier caso hay tenedores de deuda soberana por un nominal de 25.000 millones que no deseaban acudir al canje y se han visto forzados. Tanto la UE como Grecia no ven con buenos ojos la posibilidad de interminables litigios sobre el buen fin de los bonos en manos de tenedores reticentes de la deuda. Muchos fondos de inversión se dedicaron a adquirir deuda griega a su cotización más baja a los largo de 2011 a la espera de una negociación en la cual lograran un beneficio significativo. Algo que seguramente lograrán una parte considerable de los inversores profesionales oportunistas. Algunos de ellos por cierto forman parte del mismo Comité de Determinación de ISDA. Así que de momento la crisis de deuda soberana de Grecia pasa, sin mayores agobios para los especuladores, a una nueva fase.

El peso de la deuda soberana desde luego se sigue descargando sobre las espaldas de la sociedad griega, en medio de los recortes de inversión pública, planes de privatizaciones, recortes salariales y despidos en la administración pública. Los pronósticos distan mucho de ser buenos. Grecia se verá hundida aun más en el proceso de deflación lo que implica agravar el peso de la deuda y las cargas fiscales sobre el conjunto de la población. El segundo paquete de ayuda de la UE no aportará ningún alivio a esa situación. Es de prever además que las próximas elecciones que se realizarán a finales de abril o principios de mayo den como resultado un gobierno que no muestre la más mínima disposición a hacer reales parte de los compromisos asumidos ahora por el gobierno de tecnócratas de transición.

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