edición: 2365 , Viernes, 15 diciembre 2017
15/10/2009

La presión estadounidense le despeja el camino cubano a Telefónica

Cuba busca blindar a su estatal Etecsa y necesita un socio industrial que reemplace -o al menos complemente- el 27% de Telecom Italia
Obama ha concedido las primeras autorizaciones para que empresas norteamericanas desplieguen fibra y antenas
César Alierta, presidente de Telefónica

A.Z.
Entreabre la puerta del núcleo de sus telecos. Le ha sacado brillo a Etecsa, la empresa pública de Telefonía cubana: el Gobierno de Raúl Castro ha tratado de blindarse en la autosuficiencia con el despliegue móvil desde hace un año, la rebaja a la mitad en las llamadas internacionales, la mejora de los servicios y las primeras fórmulas de convergencia. Se aferra a las comunicaciones móviles más caras del continente, de satélite en satélite, estrecha su puño sobre un mercado de sólo medio millón de usuarios (de 11 millones de habitantes) y cierra las puertas a la fibra ajena, aún a costa de engendrar el internet más lento de toda la región. Pero ahora que Obama ha dado por primera vez pista a las operadoras estadounidenses para desembarcar con fibra, cable y antenas móviles en el mercado cubano, La Habana quiere levantar aún más los muros de su suficiencia telefónica y despeja la vía libre a su operadora de mayoría estatal. Al menos, por primera vez, se lo piensan. Con 11 millones de potenciales clientes y una penetración móvil aún inferior al 10%, para Telefónica Latinoamérica es cuanto menos "un mercado interesante”, en el que si aún no han desembarcado es porque "no ha habido una oportunidad clara".

Se la deja en bandeja Telecom Italia: quiere decir adiós a su 27% en Etecsa, no lo esconde Franco Bernabé desde el mes de marzo. Hasta ahora no ha sido tan fácil: Raúl Castro tiene en su mano la llave de una subasta pública y el Estado ya redujo en un 2%, del 29,3% al 27%, el sitio para TI. Pero con la directiva de Etecsa recién renovada, la diplomacia cubana comienza a barajar alianzas, antes de que la apertura la fuercen otros.El deseo de salida de Galateri y la sintonía de Alierta con La Habana favorecen a la española.

Hasta ahora, las promesas de Barack Obama en abril de aliviar las restricciones en las telecomunicaciones con Cuba y permitir las inversiones de dólares americanos en un  sector aún incipiente en la Isla, sólo golpeaban en los planes de futuro de las empresas y en el mapa de la geoestrategia de La Habana. Pero la carrera y las presiones de nuevos actores han comenzado. TeleCuba Communications Inc, una pequeña empresa de Miami, tiene ya a mano la primera autorización del gobierno americano y la ventaja geográfica respecto a los planes de Hugo Chávez, que ha comenzado esta semana a desplegar una red cubano-veneszolana: la de Telecable sería la ruta más corta, 110 millas, en comparación con 966 millas desde Venezuela, 18 millones de dólares, financiados por inversores privados, frente a los 63,4 millones que tendrá que emplear el gobierno ‘bolivariano’.  El cable de fibra óptica de TeleCuba seguiría la ruta de un cable submarino de cobre tendido en los años 50 desde Cayo Hueso hasta Cojímar, con una capacidad de entre 8 y 10 terabits por segundo, suficiente para más de 160 millones de llamadas telefónicas simultáneas. El último cable operativo de cobre entre la Florida y Cuba tenía capacidad para 144 llamadas a la vez. El proyecto venezolano será ejecutado por la empresa mixta binacional Telecomunicaciones Gran Caribe, creada en enero de 2008, con dos pares de fibra, tuna capacidad 640 gigabytes y la posibilidad de multiplicar por 3,000 la capacidad de conexión de la isla con el exterior.

Cuba ocupa el último lugar de América Latina en penetración de telefonía celular e Internet, es el quinto entre los que menos densidad tienen de líneas telefónicas fijas y el único de todo el continente americano sin conexión con el resto de las naciones mediante fibra óptica. Pero aunque un cable de fibra puede abaratar las llamadas y mejorar el acceso de los cubanos a internet, las tarifas las fijaría el gobierno, que también puede implementar restricciones a la red de redes. Cuba cierra filas en torno a Etecsa: La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba ha reorientado su programa de inversiones hacia soluciones locales, con la instalación de pequeñas plantas telefónicas -Gabinetes Integrales- que permiten el incremento rápido de las líneas en servicios, especialmente destinados a zonas con baja densidad en la telefonía. Y asegura haber incrementado el peso relativo de las líneas telefónicas instaladas del 27% al 50% en el interior del país. 

LA ‘FLEXIBILIDAD’ HACIA EE UU

Aún no está clara su disposición a permitir conexiones desde EE UU, Raúl Castro no se ha pronunciado sobre las propuestas de inversión en cable y en antenas móviles estadounidenses que ya cuentan con el visto bueno de Washington; Etecsa tiene ya tiene acuerdos de cobertura con los proveedores de otros países, por lo que los turistas europeos pueden utilizar sus teléfonos en sus visitas y tiene convenios de Roaming con unas 300 operadoras de más de 100 países.  Las llamadas telefónicas a Cuba desde Estados Unidos se canalizan a través de terceros países, pero desde el año 2000 ETECSA mantiene el impuesto y recibe su parte, unos 100 millones de dólares al año por servicios telefónicos a Sprint/Nextel, AT & T y Verizon.

Hasta ahora, el desencuentro se ha enraizado también en el sector de la telefonía. No hace ni dos semanas que Etecsa le recordaba a EE UU el coste del embargo: 54 millones de dólares sólo en el último año por la “imposibilidad de comprar piezas y equipos especializados en Estados Unidos”, que  La Habana carga a factura de las inversiones pendientes. La Habana expande los tentáculos de su telefonía, intenta hacerlo con sus propias fuerzas. A la vista del aumento del tráfico, Etecsa ha prorrogado al menos hasta diciembre las reducciones de más de un 40% en las tarifas internacionales desde Cuba, tanto en telefonía fija como en celular y permite el pago en pesos convertibles. Pero no suelta la pinza del impuesto del 10% establecido por decreto ley en 2000 para las llamadas a EE UU -el precio de las llamadas es de 1,80 dólares por minuto- y la destitución del presidente de la  Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S. A. (Etecsa), José Antonio Fernández, es interpretada por el propio Ramiro Valdés -nombrado a fines de agosto ministro cubano de Informática y Comunicaciones- como  un intento por cercenar los “excesos” de independentismo y estrechar el control estatal sobre la única operadora de telefonía cubana, una de las compañías más poderosas de la Isla, con más de 400 millones de dólares de ingresos anuales.

OPORTUNIDADES PARA TELECOM ITALIA Y TELEFÓNICA

Los italianos quieren salir de Latinoamérica, salvo de Brasil. Y están dispuestos a hacerlo, incluso abandonando el atractivo de un mercado como el cubano, que se ha abierto al móvil hace menos de un año (es el más inmaduro de la región), en el que Etecsa sostiene el monopolio de unos contratos de prepago y con las tarifas más altas de toda la región. Ya ni siquiera han puesto el suelo de sus ambiciones en  los 500 millones de dólares que pedían al principio.

Telecom Italia quiere decir adiós a Cuba, pero no ha sido tan fácil. Galateri lo sabe, hizo valer los encantos de su 27% de Etecsa ante Carlos Slim cuando el mexicano se disponía a redoblar sus inversiones en el Caribe. Pero Franco Bernabé mira  a España. Nada de secretos: necesita una inyección de 3.000 millones de euros. En el baile de su diplomacia ‘preventiva’, Telefónica y Telecom Italia se miden las fuerzas, las alianzas y las impaciencias. Las prisas juegan a favor de la española. Bernabé no olvida que las ventas -al menos en la alemana Hansenet Telekommunikation y la cubana ETECSA- requieren la última palabra de Telefónica, que comparte con la alpina intereses convergentes y canales de distribución y provisión. Pocos más que la española tienen hoy el músculo en Europa para poder hincarle el diente a algunos de los activos en el escaparate de Telecom Italia.

Telefónica sigue siendo la mejor opción cubana, tanto que Roma rebosa los medios italianos con promesas de que la oferta de Alierta está ya sobre la mesa y hace ver que el paquete de su acuerdo puede ser completo: en una mano Hansenet y en la otra Etecsa y con ella la vía libre a la española para competir con toda la artillería pesada del mercado de las telecomunicaciones estadounidenses gracias a la llave cubana. La relación del gobierno de La Habana con Telefónica no es mala, con César Alierta es aún mejor: fue el primero en conseguir para una empresa extranjera -Tabacalera- la luz verde para fabricar puros con apellido foráneo y les conoce las distancias a los Castro.

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