edición: 2788 , Viernes, 23 agosto 2019
18/05/2012
Crisis de la deuda

La prima de riesgo, arma de presión política contra el Gobierno

Las proyecciones del Banco de España no gustan al Ejecutivo
El bono a dos años español supera al portugués en el momento de la intervención
Juan José González

En el Tesoro Público aseguran contar con margen suficiente como para aguantar chaparrones y borrascas hasta el 17 de junio, fecha de la “segunda vuelta” de las elecciones griegas. Por margen de aguante dan a entender que los 500 puntos básicos alcanzados el martes, pueden quedarse cortos a nada que se complique ligeramente el escenario. El riesgo soberano de la deuda, pende de un hilo y depende de numerosas variables de difícil control, situación vulnerable que invita a sospechar que la prima de riesgo en cuestión se aproximará a los 700 puntos. Serían, por tanto, 350 puntos sobre el nivel crítico que todos los agentes del mercado convienen en señalar gráficamente como “punto de no retorno”. Esta misma semana, el “marginado” Banco de España manejaba una previsión que no llegó a hacerse pública, al considerarla como un “elemento de presión hacia el Gobierno”, y que recogía -y desarrollaba- el camino más probable para que el `spread´ de la deuda española, aunque peligroso en su nivel actual “no recupere en el ejercicio (2012) la senda del 3% de diferencial respecto al bund”.

La previsión del Supervisor tan sólo era una hipótesis, “una proyección de las que se hacen en la casa”, explicaba una fuente. Pero lo cierto es que sirve para calibrar alguna postura. La primera, la relativa al reconocimiento de que se trata -500 puntos básicos- un diferencial extremadamente gravoso para la financiación pública y como referencia de mercado para la privada. De esta forma, el estado de ánimo no puede esconder la escasa convicción de que las cosas vayan a cambiar en el medio plazo, toda vez que un análisis cualificado, como es el del Supervisor, apunta a las dificultades para recuperar, siquiera, los 300 puntos de spread sobre el bund.

Por otra parte, el hecho de que una opinión recogida en un informe, sea considerada en medios próximos al Ejecutivo como una "presión” y no como una opinión cualificada con las mejores intenciones, da una idea del estado de celo y enfrentamiento entre las dos partes; Banco de España y Gobierno central, indicativo a su vez, del desplazamiento del debate económico hacia un plano político.

Un Gobierno tan obsesionado por la prima de riesgo, como demuestran las constantes declaraciones de los miembros del Ejecutivo, acaban convirtiendo en cuestión de Estado un indicador económico secundario en otras situaciones anteriores de crisis y que, como asegura un experto “siempre es mejor que se reduzca la rentabilidad que el mercado exige por cobrar la deuda”.

Incluso en las últimas semanas el foco de atención de los ciudadanos estaría situado en la cifra alcanzada por la prima de riesgo como base de cálculo del tiempo que le quedaría a la economía española para ser intervenida por la Unión Europea. Hay que recordar que cuando Portugal solicitó medidas de rescate a la Unión (abril de 2011) su bono a diez años superaba con creces el 12%, frente al 6% actual del español. Por tanto, si la referencia elegida para hacer comparaciones y así poder estimar la distancia que separaría a España de una intervención, sería más eficaz tomar medidas de los plazos más cortos, y en concreto de los bonos a dos, tres y cinco años.

Por el momento, el ruido y la alarma creados tras haber superado los 500 puntos de spread, no parece muy justificado si de lo que se trata es de medir la distancia que resta hasta la intervención. Es el caso de los bonos españoles a dos, tres y cinco años, aún lejos de los de Portugal y Grecia, a pesar de que en los últimos diez días hayan repuntado en torno a 100 puntos básicos. Las dos economías intervenidas contaban en las jornadas previas al rescate con diferenciales en los bonos de tres y cinco años que doblaban a los registrados actualmente por los bonos españoles, luego la distancia que mediaría hasta el rescate de España podría “medir” entre dos y tres meses en la hipótesis más adversa, y de cuatro a seis meses si se mantuviera invariable y constante la situación actual. En todo caso, queda abierta la puerta de la duda con el bono a dos años, en el que España, aunque muy lejos del griego, ya supera ligeramente al portugués.

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