edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
19/12/2008

La promiscuidad de Walsh pierde a British Airways

Dicen quienes conocen al presidente de British que es un adicto al trabajo. Y al juego de espejos de las fusiones pordemos añadir. Aunque ha empezado a comprobar en primera persona que en la ecuación de las aerolíneas, tres x tres puede ser igual a cero, British Airways quiso jugar la baza de los celos y adornar sus arras para la fusión con Iberia, pero las ‘calabazas’ de la alianza con Qantas le recuerdan el precio de los órdagos en falso. Australia ha vuelto a dejarle  a BA en carne viva las heridas de su erosión bursátil -un 47% en 2008- y las sombras de las minusvalías de su fondo de pensiones. Willie Walsh se empeña en repetir la jugada con Alitalia, aunque hasta ahora sólo le ha emponzoñado aún más a British el camino al altar español con Iberia, ahora que la española iguala su capitalización. Fernando Conte le prepara ya a Londres las facturas de la reconciliación, en calendario y en la ecuación de canje.

Qantas no juega a tres bandas. El gobierno australiano menos, ni siquiera para una unión de la dirección y corporativa y no accionarial. Y ahora sólo comparte con Iberia el enfado ante las maniobras de British Airways. BA aumenta la tensión y ha terminado por hacer lo último que necesitaba: a falta de la urgencia de una operación en la que las prisas destaparon sus zozobras, ahora tiene dos, de suma imposible. Y a todo fuego. British tendrá que dar señales, sostener el tiempo, aunque no le favorece. Y escoger. Y pagar algunas facturas de la reconciliación. Sólo ha perdido tiempo y armas, para alegría de beria. Noen vano William Walsh ha tenido que enviar a sus hombres -capitaneados por el director financiero Keith Williams-,  al redil de Conte y Blesa, para desatascar la fusión, con la bandera blanca en alto y el miedo en el cuerpo.

William Walsh viste de celos sus necesidades. Insiste en que un acuerdo con Iberia no será exclusivo y trata de reproducir la jugada que ensayó con la australiana Qantas en brazos de Alitalia, por más que otra vez las calabazas estén ya sembradas en los jardines de Air France y Lufthansa, los únicos con posibilidades de subirse a la aerolínea de bandera italiana. Todo con tal de tratar de mostrar que tiene nuevos ases en una partida de póquer con Iberia, en la que cada jugador no deja de subir la apuesta para ganar el premio de un acuerdo de canje ventajoso.

Willie Walsh jura que todo seguirá igual, que nada ha cambiado en sus negociaciones de fusión con Iberia. Quiere creelo, pero la vuelta al punto de partida la ha comenzado a orquestar en desventaja: ha perdido tiempo, ha ganado presiones, ha enfadado a Conte, Blesa y los australianos. Y ha mostrado una vez más sus debilidades. Hasta el Financial Times le recuerda que la ‘autopsia’ de su matrimonio con Qantas no le favorece, por más que el británico insista en que la aerolínea tiene 1.800 millones de libras en caja para salir de compras hasta 2012. Los accionistas de Iberia no tienen claras las cifras de los británicos, que calculan en 2.000 millones de euros -lo mismo que su capitalización- las minusvalías del fondo de pensiones de British. Pero quieren más que nunca garantías concretas para que el fondo no lastre las cuentas de la futura sociedad ya sea por la vía de la externalización, o por la de una mejora en la ecuación de canje, al menos un 45% del capital en manos españolas.

British Airways da un paso adelante y dos atrás, renquea con las pérdidas de 49 millones de libras en el segundo semestre y sus urgencias de no quedarse atrás en el baile de concentración de las aerolíneas. Y es que BA desluce metro a metro su camino al altar con Iberia. Vía libre para que la española engorde su ajuar. Ya ha comenzado a hacerlo con la renegociación de nuevas condiciones en  la ecuación de canje, un acuerdo para que el comité ejecutivo sea paritario y de composición simétrica y el reparto de rutas también; un 9,9% de British en la mano -que la convierte en el primero de sus accionistas- y la concesión del negocio de revisiones aeronáuticas de la británica. Por ahora, ya Iberia ya vale casi lo mismo que British Airways. Desde que se anunció la fusión, la capitalización de Iberia ha subido un 3% y la de BA ha descendido un 47%.

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