edición: 2886 , Lunes, 20 enero 2020
18/09/2012

La propuesta de Bruselas para que el BCE actúe como supervisor único reserva amplias facultades a los supervisores nacionales

Javier Ardalán
Alemania quiere limitar el poder del Banco Central Europeo (BCE) supervisor único a las entidades sistémicas más grandes. Reino Unido y los países del este de Europa también recelan que el BCE acumule demasiado poder. Sin embargo, la propuesta de Reglamento presentada por la Comisión Europea establece que las autoridades nacionales compartirán la potestad sancionadora y los supervisores nacionales seguirán desempeñando un importante papel con la creación del mecanismo único de supervisión.

Por otra parte, todas las funciones de supervisión no atribuidas al BCE seguirán siendo competencia de los supervisores nacionales. Estos se encargarán, por ejemplo, de la protección de los consumidores, de la lucha contra el blanqueo de capitales y de la supervisión de las entidades de crédito de terceros países que establezcan una sucursal o presten servicios transfronterizos en un Estado miembro.

Incluso en relación con cometidos atribuidos al BCE, los supervisores nacionales podrán ejercer la mayoría de las verificaciones diarias y otras actividades de supervisión necesarias para preparar y aplicar los actos del BCE, en el marco del mecanismo único de supervisión.

Un mecanismo único de supervisión que afecte a todos los bancos de los Estados miembros participantes solo podrá funcionar sobre la base de un modelo en el que la experiencia y conocimientos técnicos de los supervisores nacionales desempeñen un importante papel.

La propuesta reconoce que, dentro de este mecanismo, los supervisores nacionales son los mejor situados en muchos casos para llevar a cabo estas actividades, debido a sus conocimientos de los mercados bancarios locales, regionales y nacionales, a los importantes recursos de que disponen y a consideraciones de índole lingüística y de ubicación, por todo lo cual la misma permite al BCE recurrir de forma significativa a las autoridades nacionales.

Entre las actividades de preparación y aplicación que las autoridades nacionales podrían desempeñar, en los casos en que un nuevo banco solicite autorización, el supervisor nacional podría ser responsable de evaluar el cumplimiento de las condiciones de autorización establecidas en la legislación nacional y de proponer una decisión al BCE, que podría autorizar al banco cuando le conste que se cumplen las condiciones establecidas en la legislación de la UE. Un procedimiento similar se aplicaría a la revocación de una autorización.

Los supervisores nacionales podrían llevar a cabo una evaluación diaria de la situación de los bancos y verificaciones in situ, aplicando las orientaciones generales o reglamentos del BCE. Para ello, podrían hacer uso de sus actuales competencias, por ejemplo para realizar exámenes in situ. Si, como resultado de una evaluación, se constatara que un banco se encuentra en graves dificultades, el supervisor nacional avisaría al BCE.

 Cuando un banco solicite autorización para utilizar un modelo interno de gestión de riesgos, el supervisor nacional podría evaluar la solicitud y su cumplimiento de la legislación de la UE y de las posibles orientaciones formuladas por el BCE, y proponer al BCE la conveniencia o no de validar el modelo y las condiciones correspondientes. Tras la validación, el supervisor nacional podría supervisar la aplicación del modelo y controlar su utilización.

Pero las limitaciones iniciales impuestas al BCE en la propuesta de la Comisión Europea no acaban aquí, puesto que no asumirá ninguna misión de la Autoridades Europea de Supervisión (ABE) y el ejercicio de sus competencias de reglamentación, se limitará a aquellos ámbitos que sean necesarios para el desempeño de las funciones encomendadas al BCE en virtud del presente Reglamento.

La composición de la Junta de Supervisores de la ABE no se verá afectada y los representantes de las autoridades nacionales competentes seguirán interviniendo en el proceso decisorio de la ABE. No obstante, a fin de reflejar las responsabilidades del BCE en materia de supervisión, los representantes de las autoridades competentes de los Estados miembros participantes coordinarán y expresarán una posición común respecto de las materias que sean competencia del BCE.

Además, la propuesta encomienda al BCE determinadas funciones esenciales de supervisión, necesarias para la supervisión de las entidades de crédito, mientras que todas las funciones no mencionadas en el Reglamento seguirán siendo competencia de los supervisores nacionales.

La propuesta también encarga al BCE la labor de supervisión de los conglomerados financieros. No obstante, el BCE solo será responsable de llevar a cabo sus funciones de supervisión adicional  de los conglomerados financieros a nivel de grupo, mientras que la supervisión prudencial de cada empresa de seguros será efectuada por las autoridades nacionales competentes.

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