edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
06/06/2017

La rápida difusión de la cadena de bloques en la industria financiera desata una fiebre inversora

La adopción del estándar de las ciber monedas promueve varios consorcios para desarrollo de registro
Carlos Schwartz
Desde que estalló la controversia sobre la paternidad del sistema de registro de la primera ciber moneda, el bitcoin, hace poco más de un año la carrera por patentar distintas variedades de la cadena de bloques como sustrato de sistemas de registro público se ha multiplicado. Las grandes expectativas de la industria financiera internacional de que este sustrato tecnológico sea de aplicación a una amplia variedad de operaciones en el sector ha promovido además el surgimiento de empresas noveles dedicadas al desarrollo de aplicaciones informáticas destinadas a este nicho. Una de las peculiaridades de estos desarrollos y que supone la diferencia básica con las cadenas de bloques del bitcoin es que el registro es abierto, es decir se puede corregir en caso de errores, algo que en el caso de la cripto moneda no es factible. Este elemento ha abierto además un debate dentro de la comunidad de desarrolladores. De un lado se han alineado los ortodoxos del bitcoin que afirman que la integridad del sistema queda cuestionada si es posible corregir el registro, que ellos califican por definición como inviolable. Del otro, los hijos de la necesidad: para el sistema financiero es necesario que un registro se puede corregir, con los permisos adecuados previamente establecidos dentro del sistema. No es un debate disparatado ya que afecta a la seguridad del sistema, y es cierto que el hecho de que el registro se puede corregir la altera y genera dependencia del grado de inviolabilidad de los permisos.
El delincuente que se haga con los permisos, como ya ocurrió con las claves de swift en un caso reciente por dar un ejemplo, puede hacer de las suyas con lo que está registrado en la cadena de bloques. Mientras tanto el sustrato tecnológico ha pegado un salto significativo este año con su adopción por la entidad central de contrapartida (ECC) estadounidense Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC) para su inmensa base de datos de derivados.

En el proyecto intervienen partícipes del mercado como Barclays, Citi, Credit Suisse, Deutsche Bank, J.P. Morgan, UBS y Wells Fargo, y proveedores de infraestructuras de mercado como IHS Markit e InterContinental Exchange (ICE). IBM es el gestor del programa, aportará tecnología DLT y servicios de integración mientras que la empresa Axoni aportará la infraestructura de cadena de bloques para el registro distribuido, y otra start up del sector, R3, será asesor de soluciones.

En la medida que DTCC es el compensador y liquidador de derivados más importante de Estados Unidos el proyecto ha sido un fuerte respaldo para esta solución tecnológica. El protocolo de registro distribuido que se utilizará es Axcore de Axoni. En el momento que entre en funcionamiento el sistema en 2018 el protocolo será sometido a Hiperledger, un proyecto de colaboración de código abierto de la Fundación Linux. La semana pasada un consorcio de bancos junto con Intel y el fondo soberano Temasek, que forman parte del tejido que respalda a R3, anunció que había recaudado  107 millones de dólares en siete meses para financiar el desarrollo de una plataforma de cadena de bloques de esta start up con sede en Nueva York. En el proceso de recogida de capital algunas entidades que formaban parte del consorcio inicial se han mantenido al margen por dudas sobre qué modelo se debe financiar. Goldmann Sachs, JPMorganChase y Morgan Stanley son algunos de los que se han abstenido.

Sus alternativas de inversión son esencialmente Axoni o Digital Asset Holdings. Pero en la base de todas estas experiencias está la misma expectativa: una fuerte reducción de costes en los procesos de registro que son intensivos en personal.

Las expectativas puestas en la idea de registros distribuidos mediante el uso de cadenas de bloques todavía deberán convertirse en realidad. De momento todo parece indicar que las start up que se han montado con celeridad y a veces con precipitación, sin saber cuántas van a superar el umbral de lo factible, “van por buen camino” de acuerdo con una fuente del sector. Pero esas mismas expectativas han inflamado los ánimos de un número muy grande de otras start up que se han montado sobre la cresta de esta ola con nuevas cripto monedas de dudoso futuro que en parte salen con gran empuje por que prometen soluciones parciales a problemas reales. Un ejemplo de esta aventura es Ripple, una moneda digital que surgió como solución a los pagos entre entidades en el mercado internacional. A poco de salir al mercado logró tener como clientes institucionales a un grupo de grandes bancos. A resultas de su aparente éxito su capitalización de mercado se multiplicó por 10 en un mes alcanzando los 13.000 millones de dólares sin haber desarrollado todavía nada.

La experiencia es una verdadera luz de alarma en las tinieblas de la innovación. “Esto puede estallar de seguir así”, dice una fuente del sector recordando la experiencia de las dot.com a comienzos de este siglo. Todas las empresas nóveles que orbitan en torno a las monedas criptográficas tienen el mismo objetivo. Buscan fórmulas criptográficamente seguras de canalizar transacciones entre partes que no tienen otra forma de entrar en contacto ni de verificación mutua. Si esa transacción acaba en un acuerdo entre usuarios irreversible, verificable, e irrevocable y quedan codificados en una cadena de bloques pública y criptográficamente fuerte el intermediario quedaría excluido para el bien de las partes.

El auge de la cadena de bloques deberá dar paso a una racionalización del mercado. De momento la pujanza del sector se refleja en el hecho que la demanda de profesionales con dominio de la programación de cadena de bloques se ha triplicado en un año en Linkedin, de acuerdo a los técnicos del sector. La demanda ha superado a la oferta de lejos a causa de los miles de empresas nuevas dedicadas a esta tecnología que abarca desde el sector financiero hasta las cadenas minoristas. De acuerdo con medios de prensa especializados los sueldos de los buenos “ingenieros de cadenas de bloques” se han disparado por encima de los 250.000 dólares anuales. La especialidad junto con la nube digital y la inteligencia artificial están en la cima de la demanda.

Habrá que esperar para saber como de profunda va a ser la corrección, porque si algo está claro es que no habrá sitio para todos cuando el panorama se aclare.

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