edición: 2766 , Martes, 23 julio 2019
13/03/2012
Economía, obligada a pedir a la banca una ampliación del FGD
Unnim, embutido en BBVA, ha dejado exhausto el FGD

La reforma financiera dejó seco el Fondo de Garantía de Depósitos en febrero

Descontadas adjudicaciones y pérdidas asumidas en CAM y Unnim, no quedarían ni 60 millones de euros
Juan José González

En ocasiones es casi mejor no hacer cálculos, sobre todo si se sabe que van a dar muchos problemas. Y en el ministerio de Economía se hacían las cuentas a febrero vencido para comprobar cómo evolucionaban las cargas futuras de la reforma financiera, a penas días antes de la adjudicación de Unnim al BBVA por parte del Frob. La preocupación del ministro De Guindos, viene como consecuencia de que cada movimiento de esta reforma implica ayudas, inyecciones, asumir pérdidas y estimarlas a largo plazo, es decir, en períodos de diez años en los que el FGD deberá hacer frente a las pérdidas que asume en cada una de estas entidades financieras intervenidas. Pero el pagador de la reforma se viene desangrando desde octubre, cuando contaba con 6.600 millones de euros y que ahora, tras asumir las pérdidas de la cartera crediticia de CAM, el Epa de Unnim y la inyección a Banco de Valencia, se han quedado en 57 millones de euros. Las cuentas no salen, y aún faltan Catalunyacaixa y Novagalicia.

Estas son las cuentas a mediados de marzo, unos números que vienen deteriorándose desde poco después del verano, y cuyo origen esta en la situación catastrófica a la que llegó la CAM, que obliga al FGD a asumir las pérdidas, mecanismo del que siempre se muestran orgullosos en Moncloa cuando afirman que las pérdidas del sector las paga el mismo sector a través del FGD, evitando de esta forma aumentar el déficit público.

Pero la jugada no supone, ni mucho menos, que el Estado, el Gobierno, se aparte lo más mínimo de los efectos de la cargas de su reforma financiera, y así, el problema de la sequía de caja del FGD, pasa a ser un problema también del Ejecutivo. Y para resolverlo, una de dos; o se agotan las entidades financieras necesitadas de fusiones y otras operaciones de crédito, lo que significaría la culminación de la reordenación, o será necesariamente obligatorio una inyección de capital al mismo FGD, o sea, una ampliación de las aportaciones del sector bancario al Fondo.

La banca, la más saneada y la única que podría hacer frente a compras -BBVA, Banco Santander y Caixabank- no parece estar muy receptiva a peticiones del tipo ‘aportación de fondos’ para pagar las deudas de los intervenidos, porque, entre otras ocupaciones, el sector se encuentra inmerso en atender las exigencias de saneamiento que le obliga a hacer mayores esfuerzos en capital y en provisiones.

Así las cosas -así las cuentas- no será posible que el Gobierno pueda avanzar mucho más en su reforma financiera si antes no resuelve la dotación del FGD, organismo y mecanismo elegido por aquel para reducir al mínimo indispensable las aportaciones públicas y no cargar más el déficit del Estado. Y no será posible avanzar mucho más porque previsiblemente ninguna de las entidades solventes, capaces de involucrarse en las fusiones (que parece que es el deseo de la ley de reforma) si estas no van acompañadas por un Epa, puesto que el FGD no cuenta con recursos suficientes para, entre otros, hacerse cargo de las pérdidas de las dos cajas que esperan padre adoptivo.

Y en esta situación se encuentran Catalunyacaixa y Novagalicia, que si el dinero privado no lo remedia –que no lo remediará- están abocadas a un Epa. En ese ejercicio de hacer cuentas, la banca se hace las suyas. El Frob adjudicó Unnim a BBVA al precio de un euro después de inyectar cerca de 1.000 millones, ‘ayuda’ que fue asumida por FGD. Ese mismo esquema de protección de activos fue el utilizado en la adjudicación de la CAM a Sabadell, también por un euro, asumiendo el Fondo las pérdidas de la cartera de crédito de la alicantina y, finalmente, los 1.000 millones de capital inyectados por el Frob en Banco de Valencia deberán ser reconocidos (suscritos) por el FGD en 2012. Así, a este ritmo, el déficit público se recuperará, pero lo que es el Fondo…

Recordar que el sector bancario alimenta anualmente el Fondo de Garantía de Depósitos desembolsando el uno por mil de sus depósitos, unos 2.100 millones de euros, a todas luces insuficiente para cualquier descalabro imprevisto y, por supuesto, para ‘pagarle’ al Ejecutivo la reforma financiera.

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