edición: 2764 , Viernes, 19 julio 2019
31/05/2011
Mientras se acerca la explosión del impago de Grecia

La reforma financiera, en su recta final con menor tensión política

Las cajas van cubriendo –despacio- las etapas de su reestructuración
Juan José González

Buenas sensaciones. Con dos palabras de uno de los máximos responsables de la política monetaria española, venía a definir el actual momento del sector financiero, en plena fase de reestructuración. Y es que comienza a verse alguna luz de esperanza en esa fase de reforma, con varias entidades financieras en el proceso final de la operación, mientras otras siguen a la espera del milagro o a que, simplemente, haga su aparición el príncipe azul. Y azul es el color que distingue al británico Barclays Bank, entidad de azarosa y escabrosa trayectoria en el país y que ahora, a tenor de los últimos movimientos, parece que quiere redefinir su presencia en España. De ahí que cuente con muchas papeletas para ser un socio relevante en el nuevo mapa del sector financiero nacional.

Barclays al margen –es sólo una buena señal- los observadores parecen encontrar, además, otras razones para el optimismo. La primera, la sensación que se va generalizando en ámbitos empresariales, políticos y más domésticos, sobre la mejor posición de la economía española respecto a los maltrechos socios griegos, irlandeses y portugueses, para concluir en que España no sería un candidato a engrosar el trío del default. Pero hay alguna sensación más.

La sensación política es la que puede resultar más comprometida en ese análisis positivo de la coyuntura, con los partidos políticos en plena fase de digestión y planificación futura de estrategias tras las pasadas elecciones del 22-M. Fase en la que los responsables económicos del Gobierno parecen haber disfrutado de unas largas vacaciones, pues la economía ha permanecido ausente en la campaña y sus responsables ni se han despeinado en la refriega posterior del partido gobernante, en la elección de su candidato a los próximas generales de marzo de 2012.

Otra sensación, ésta más en línea con la actualidad económica, es la que surge de la actividad de las entidades financieras más activas. Las cajas de ahorros se mueven, algunas apuran el SIP y otras siguen ahí, a la espera de que Unnim –por ejemplo- dé el sí a Cajastur. Las dos más grandes tienen batallas diferentes pero no están precisamente quietas. Por una parte, La Caixa, el modelo de gran entidad por recursos, solvencia y rentabilidad, es un espejo al que parecen mirarse aquellas que comienzan una nueva andadura en el presente ejercicio. Esta entidad, difícilmente entrará en juego en esta fase, más propicia para las entidades de mediano tamaño que aspiran a hacer un grupo mayor. La Caixa sacará su banco al mercado a principios de julio. Luego, ya veremos.

Caja Madrid también se esta moviendo a buena velocidad, tras haber incorporado a un timonel, Francisco Verdú, para que dirija la mayor entidad nacional por activos, una nave (Bankia) que navega hacia un complicado caladero donde tiene que pescar 4.000 millones de euros, cifra respetable para la que deberá tirar las redes con suma agilidad y maestría. Que las dos cajas se encuentren metidas de lleno en la construcción del futuro edificio es lo mejor que le puede suceder a un sector como el financiero, necesitado del ajuste, ahora en marcha. Por esta vía, la sensación es igualmente positiva, pues produce un efecto contagio que alcanza al resto de entidades, algunas de las cuales están a punto de cerrar en las próximas horas acuerdos de fusión.

Los grandes jugadores no entrarán en esta fase, caracterizada por la definición de estrategias y por la limpieza de la casa, lo que lleva a una limpia y clarificación de balances. Esos grandes jugadores quieren el camino más despejado, incluso a riesgo de un mayor precio, siempre asumible según se quiera modificar el plazo de amortización. Grandes jugadores que desde hace meses aseguran que ven oportunidades, que hablan con todos, que no se cierran a nada ni a nadie, que cuentan con ofertas, en fin… que ya veremos a partir de 2012. Porque el mapa bancario definitivo, ese que parece estar dibujado ya en Cibeles, se diría que para el próximo Gobernador, no tiene en la actualidad más que las primeras columnas de unos incipientes cimientos que serán la base del futuro sector a partir de 2015. Hasta entonces; concentrarse, fusionarse, comprar y vender.

Y mientras tanto, las entidades de crédito españolas permanecen a la espera, en cualquier momento, de la explosión final del drama griego, cuya solución final salpicaría al sector financiero europeo con carácter general, si bien, los riesgos de las españolas por la exposición a la deuda pública del país heleno, no alcanza los 500 millones de euros, siguiendo las cifras de Goldman Sachs. Una posible quita –estimada en el 20% de la deuda- que no quita para que los mercados sufran una nueva sacudida durante varios días, en los que previsiblemente, las bolsas se vengan abajo, los diferenciales se disparen, etc, y todo ello, a pesar de que el evento se da, en buena parte, por descontado.

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