edición: 2578 , Viernes, 19 octubre 2018
20/11/2013

La regulación de la banca sustituye la prudencia contable tras el ablandamiento de las normas por la crisis internacional

Los inversores institucionales recelan de los instrumentos de capital híbridos tras las exigencias de Basilea III
Carlos Schwartz

La regulación de la banca, en manos de los bancos centrales, y cuya expresión más reciente es el acuerdo alcanzado por éstos en el seno del Banco de Pagos Internacionales (BIS) denominado Basilea III viene a reponer en los hechos el abandono del concepto de prudencia por parte de los Estándares Internacionales de Información Financiera (IFRS, por sus siglas en inglés) acordados en septiembre de 2010 y su sustitución por el concepto de neutralidad. Los críticos de esta reforma encarada por el Comité Internacional de Estándares Contables (IASB, por sus siglas en inglés) afirman que la adopción del criterio de neutralidad ha llevado a que el concepto de pérdidas incurridas subestime las pérdidas por créditos dudosos, subestándar y en mora, y que la contabilidad a valor razonable permita anotar beneficios no realizados. Por el contrario el criterio de los reguladores ha sido aplicar el de pérdidas esperadas (Expected Losses, en inglés) que se basa en hacer una previsión de pérdidas sobre los activos bancarios en el año por venir, con lo cual la cifra es mucho más conservadora, es decir más alta.

Hay dos ejemplos claros y recientes de este efecto en la banca internacional. El Royal Bank of Scotland (RBS) ha constituido un banco malo interno a un coste de entre 4.000 y 4.500 millones de libras en pérdidas contabilizadas en el tercer trimestre de 2013. Pese a ello la valoración de los ratios que rigen el capital de máxima calidad (CET1) en las normas de Basilea III sólo se verán afectados en un 0,10%. El motivo para ello es que con el criterio de pérdidas esperadas (EL) las provisiones hechas contra 2013 fueron de entre 3.500 y  4.000 millones de libras para la cartera de crédito transferida al banco malo. Por tanto la diferencia que afecta al capital exigido por el regulador es muy pequeña por las provisiones basadas en las pérdidas esperadas, aunque en el balance se reflejará la pérdida por el criterio de “pérdidas incurridas”.

A la inversa, según un análisis de Fitch Ratings, Unión de Bancos Suizos (UBS) ha tenido que incrementar sus provisiones por riesgos de litigios, operativos y de regulación por importe de 23.000 millones de francos suizos por exigencia del regulador suizo, FINMA. El incremento es con efecto al cuarto trimestre de este año y resulta del aumento de la ponderación de riesgo. El incremento es transitorio, en tanto puede que los riesgos no se materialicen. Pero son superiores a lo que el banco había determinado para riesgos contingentes sobre la base de las normas IFRS que exigen una valoración estricta soportada por evidencias para incrementar esa cobertura. La cuestión que queda planteada es si este criterio del regulador en un periodo de la vida financiera en el que los litigios y la supervisión de los reguladores amenaza con multas de envergadura a los bancos -como es el caso de las infracciones en torno al Libor, por ejemplo- puede hacerse generalizado. Fitch afirma que no está al tanto de que otros reguladores hayan manifestado una conducta similar exigiendo una revisión de la ponderación de riesgo por contingencias y litigios. Pero la posibilidad queda abierta.

“Las diferencias entre el tratamiento por las normas contables de la información financiera y el abordaje por parte del regulador de riesgos clave de la banca pueden complicar las pruebas de esfuerzo, ya que una doble contabilización es una posibilidad. Una mayor transparencia puede aportar la mejor solución a los analistas, de forma que puedan hacer sus propios ajustes a las valoraciones, ingresos y capital regulado. El foco del regulador sobre la calidad de los activos y los riesgos contingentes ha sido evocado en sus varios escenarios de esfuerzo. Por ejemplo en el ejercicio de capital en 2013 el regulador británico ajustó el capital ponderado por el riesgo y los ratios de apalancamiento para la valoración de activos, los costes futuros de cambios de conducta y la ponderación de riesgos. Las pérdidas sobre créditos dudosos es una de las áreas que tiene en consideración el Banco Central Europeo para su revisión de la calidad de los activos de la banca”, de acuerdo con Fitch.

Mientras, los grandes inversores institucionales europeos han comenzado a manifestar incertidumbre respecto de los instrumentos de capital que se ajustan a las normas de Basilea III en tanto que son activos que quedan sujetos a absorber pérdidas. Los dos grandes temas en los que se agrupan esas incertidumbres son de un lado el desajuste regulatorio y el modelo de riesgos y la incertidumbre sobre el punto de detonación de la absorción de pérdidas incluido el de “no viable” de la entidad. A un banco se le puede limitar la capacidad para hacer pagos de cupón sobre su deuda ajustada a las normas de Tier1 si se registran modificaciones impuestas por los reguladores europeos en el nivel de colchón de capital, requisitos de capital o ponderación de riesgos, que ocasionen un desajuste en los requisitos combinados de su colchón de capital. Estos riesgos asociados al regulador y al modelo amplifican las incertidumbres de los inversores.

La posibilidad de la omisión del pago de cupón es un riesgo más palpable que las pérdidas a causa de la absorción de la deuda para tapar agujeros en el capital de los bancos para los inversores europeos, de acuerdo con Fitch. Aunque vale la pena recordar que la experiencia de las preferentes en las cajas de ahorros españolas han hecho una verdadera sangría entre los ahorradores. Así que no parece tan disparato que eso ocurra. Las entidades de crédito por su parte tienen un área de preocupación en estos temores de los inversores institucionales porque la posibilidad de que los bancos deban reforzar capital tras las pruebas destinadas a analizar la calidad de los activos de la banca europea por parte del BCE no es desdeñable diga lo que diga el ministro Luis de Guindos. Los bancos ya han pasado por Fráncfort a pedir que la deuda pública en la cartera de los bancos sea considerada igual sea cual sea el soberano que la emita, precisamente para evitar tener que engordar el capital a partir de noviembre de 2014. Pero claro que si la tasa de morosidad sigue creciendo se pueden encontrar con que igual tendrán que aportar más capital para hacer frente a la calidad de sus activos.

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