edición: 2766 , Martes, 23 julio 2019
29/12/2009
Si 2009 ha sido el año del despegue, 2010 será el de la consolidación

La revolución del e-book en España llega con una caída del IVA y sin canon digital

El sector editorial se lanza a la producción propia para evitar el monopolio de lectores como Kindle o contenidos como Googlebooks y no dejar sitio a la piratería
En este mes los fabricantes esperan vender 140.000 lectores en España -35 veces la producción de hace un año- y los editores tener más de 10.000 obras accesibles antes de mayo
Ana Zarzuela

Despegan. Tratan de ‘leer’ el futuro de un mercado que se empieza a mirar en el espejo de su definición nacional. Lo hacen en tiempo real, a contrapié del reloj de Moncloa, que aún le atrasa al sector. Nada de esperas. Supone aún sólo un 8% de la industria editorial en España, un negocio de más de 42 millones en 2008, pero el e-book mira a la avanzadilla del Kindle -que ya ha batido sus propios records de ventas en diciembre como el principal producto de Amazon y el objeto más regalado en la historia de la tienda- y a las previsiones que descuentan que en los próximos cinco años se venderán tres millones de lectores sólo en España. Y la industria se hace sitio en las primeras carreras de los libros digitales. No son sólo los estudios de Todoebook los que confían en los presagios de la firma de componentes informáticos Netronix: este año será el del “ebook” y diciembre su ‘bautismo’ en las aguas del mercado nacional. Según los primeros datos de la industria se están fabricando unas 60.000 unidades al mes aunque se espera un crecimiento a 140.000 unidades al cierre de este mes. Los fabricantes creen que el 2009 es clave para dar a conocer el producto entre los consumidores y convertirlo en un 'gadget' atractivo, pero 2010 será el año de la consolidación para los editores. Es el ahora o nunca para zambullirse en unas aguas a las que le han intentado tomar la temperatura durante meses en carne ajena –tras los pasos de lectores como el Kindle y editoriales como Amazon, o Todoebook en España-. Los cronómetros se aprietan. Ya hay 300.000 obras en español de dominio público en Internet; cuatro grandes plataformas de distribución buscarán su consolidación antes de que acabe 2010 -una agrupa a las tres mayores editoriales- y más de 10.000 e-books españoles estarán accesibles antes de mayo. El sector editorial español descuenta que sólo si hay una oferta razonable y a buen precio dejarán sin sitio al acceso ‘pirata’ a sus contenidos digitales. No quieren reeditar el fuera de juego de la industria audiovisual. La revolución del libro digital busca ventajas en los vacíos de Sinde: ya ha claudicado en los muros del e-book con la rebaja del IVA hasta un 4% que lo iguala al superreducido de las publicaciones en papel. Pero no habrá canon para los e-books hasta que llegue la reforma de la Orden ministerial de junio de 2008 que lo olvidó: no será, para enfado de las asociaciones de derechos de autor, hasta el verano de 2010 como pronto.

Ni la inseguridad  jurídica -sin ley de propiedad intelectual adaptada aún- ni las obligaciones de certificados digitales e identificación de tarjetas SIM y la indefinición de un mercado aún por modelar invitan a espantar los fantasmas de las editoriales, los libreros, los agentes o los autores, a invertir en la digitalización de libros, o a firmar acuerdos de cesión de derechos. Pero ni los recelos de Sinde, ni el impasse de Bruselas -aún sin modelo definido más allá de Europeana- ni la distancia española al Google Books lastran más el despegue de los contenidos editoriales digitales con apellidos propios. Ya hay lectores nacionales y las principales editoriales no quieren repetir los ‘fuera de juego’ de la industria audiovisual. Las editoriales  juegan a dos manos con Google books, a la vista del antecedente de las denuncias y las multas galas. Ya hay páginas gratuitas y accesos que consideran ‘piratas’ a libros electrónicos y quieren ‘mano dura’. CEDRO (la asociación que agrupa a autores y editores de libros y publicaciones) se ha hecho sitio en la Coalición de Creadores e impulsa su propia web de libros digitales por suscripción. Todo con tal de no repetir la demonización de las descargas en internet, pero tampoco las zozobras de su mercado.

Los lectores digitales saltan a las aguas del mercado español adelantando por la derecha -al menos mientras tanto- a la industria tecnológica (desde memorias USB, grabadores de televisión a copiadoras o discos y grabadoras de DVD), que paga entre 0,17 y 227 euros por el canon unitario por copia privada en cada dispositivo. Podrán aprovechar además, entretanto, el ‘fuera de juego’ de la ministra Sinde y la juventud de los contenidos editoriales digitales en España y eludir el pago del canon digital hasta el próximo verano, para disgusto de  los autores y creadores de obras protegidas. Como adelantaba el Economista, el soporte no existía cuando se reformó la Ley de Propiedad Intelectual, aprobada en diciembre de 2007, ni cuando entró en vigor la Orden ministerial de junio de 2008 que la complementaba, que no tiene prevista su revisión en los calendarios de Moncloa y Cultura hasta el segundo semestre de 2010. El Centro Español de Derechos Reprográficos (Cedro) ha recurrido una Orden que, -según las denuncias de la Federación de Gremios de Editores de España- favorecía con su "deficiente redacción" la exclusión del pago de canon de los e-books.

No es sólo el estudio específico sobre el mercado nacional de Todoebook (la primera librería electrónica para la venta de eBooks en español fundada en el 2000 por Publidisa) la que descuenta que el libro digital será “el regalo estrella de la Navidad”. La misma conclusión, hace apenas dos semanas, del seminario organizado por la Federación Española de Gremios de Editores de España (FGEE) para evaluar su incidencia en el mercado editorial y de los responsables del lanzamiento del reader de Sony en España. Y es que aunque sólo un 26% de los consumidores sondeados por Todoebook asegura que ya lo utiliza de forma habitual, al 60% de los encuestados le gustaría obtenerlo como regalo, la mitad de los españoles piensa que su llegada será muy positiva para los contenidos editoriales y un 23% asegura que leería más si tuviera un dispositivo digital. De hecho, las cifras de facturación españolas del e-book no han cesado de mejorar desde 1999: Ya en 2008 se editaron en España 8.447 libros electrónicos, frente a los 220 de 1994. Y la cuota de venta de los libros electrónicos en España en 2008 fue del 1,33% con 42 millones de euros, un 21% más que el año anterior, y se estima que ese incremento cerrará  2009 con un nivel será cercano al 10%.

Según el último informe del banco Credit Suisse, las ventas de e-books pasarán del millón de unidades registradas en 2008 a 32 millones en 2014. Ya en la Feria del Libro de Berlín 2009 le pusieron cifras a las líneas rojas de la industria en papel: los expertos del mercado germano calculan que en dos años el 25% del negocio será digital. Amazon, que se alió con el libro electrónico Kindle para crear un sistema de exclusividad similar al de iTunes y iPod de Apple, anunció a finales de noviembre que su libro electrónico era ya el producto más vendido de su página, 3 millones en lo que va de año y las estimaciones para 2013 son de 13 millones de ejemplares. Hasta ese momento, en 2010 el número de competidores en el mercado no hará más que crecer, para evitar que el e-book lleve sólo los apellidos de kindle y amazon. Spring Design y Plastic Logic, dos compañías de San Francisco, entrarán en escena en enero con dos lectores electrónicos enfocados no sólo a la descarga de libros sino también al sector empresarial, porque permitirán también navegar en Internet y trabajar con documentos de Excel, PDF o presentaciones de PowerPoint.  Y Apple está a punto de entrar en este sector con un aparato con más funciones que el sencillo Kindle y mucho más caro, aunque podría esperar para su puesta de largo –según descuenta la consultora Oppenheimer- al lanzamiento de su Tablet PC la próxima primavera o  el iPhone 4G en verano. Por ahora, no todos los fabricantes se han aventurado a poner en el mercado un lector de libros electrónicos, muchos lo están pensando, como Creative, otros prefieren atacar con los modelos más avanzados, en color, como Qualcomm Mirasol, y otros como el Nook vienen con fuerza para luchar contra el gigante que tiene el mercado americano a sus pies: Amazon y su Kindle. No lo tendrán fácil: aunque elude las cifras concretas, Amazon acaba de reconocer que el día de Navidad sus clientes compraron por primera vez más libros digitales que físicos y que su e-reader es ya el producto más vendido de su historia, para disgusto de Sony y Barnes & Noble, que, ante la avalancha de demanda, han agotado en EE UU las existencias de Sony Reader y Nook.

BATALLA DE PRECIOS Y FORMATOS

Los lectores, juegan ahora a la carrera de precios y la versatilidad de los formatos; la industria de contenidos, a potenciar el impulso editorial en la red de redes. Lo reconocían hace menos de un mes, en la Cumbre de Durango los principales actores del sector en el País Vasco: de momento, a quien se aventure por la senda del libro electrónico le conviene hacerlo con el espíritu pionero de quienes se atrevieron con los primeros teléfonos móviles: aún a costa de pagar precios que dentro de unos pocos meses  parecerán exorbitantes y consciente de que tal vez no acierte a la primera con el modelo que finalmente se imponga. Es el riesgo que tiene estar en primera línea. Nada diferente al balance del analista Robert McDrum en su informe "nadie sabe nada y otros dilemas de la era del e-book", que concluye: "una cosa está clara: no es el principio del fin, sino es, probablemente, el final del principio". Muchas tiendas de eBooks incluso están ofreciendo actualmente un mismo título en tres o cuatro formatos distintos para poder comprar. Y es que los usuarios, hoy por hoy, aún tendrán que mirar a mucho más que el tamaño de pantalla, la resolución, escalas de grises, batería, pantalla táctil o la conectividad de los lectores. Hay una gran diversidad de eReaders pero cada modelo es capaz de leer una serie determinada de formatos. Epub es  el único con soporte Internacional, junto al PDF; eReader .pdb  es utilizado por los dispositivos móviles como iPhone, Symbian, Blackberry y Windows Mobile. Mobipocket (.mobi) tiene su propio formato, aunque pertenece a Amazon. Y PDF, que tiene como principal problema que no es repaginable. Recientemente Sony ha anunciado que pasará todo su catálogo de la tienda Reader Store al formato EPUB. De hacerlo, sería el formato más utilizado por la gran mayoría de los lectores.
Ahora, la carrera ya no es al del ‘bautismo’ de los lectores, sino la de precios, aplicaciones y ofertas. El Kindle ha bajado su precio hasta los 259 dólares; el lector de Sony y el Nook aceptan más tipos de archivos e introducen color; Google ha puesto ocho millones de libros disponibles on line y Marvell ha anunciado que presentará su e-book a comienzos de 2010 por 150 dólares. Amazon ya ha anunciado que venderá su producto con gastos de envío urgente gratuitos, para driblar a  su competidor Barnes & Noble, que ha sufrido retrasos a la hora de distribuir su lector electrónico Nook. Sony ha llegado a un acuerdo con News Corp para que The Wall Street Journal y otras publicaciones estén disponibles en su lector electrónico.
Las editoriales especializadas han comenzado a tender la mano al Ministerio, con la vista puesta en Bruselas, por detrás de las espaldas de Sinde. Quieren una reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, todo con tal de no repetir la demonización de las descargas en internet, pero tampoco las zozobras de su mercado. Los estudios de la Feria de Frankfurt y las previsiones que Líber hizo públicas descuentan que en dos años un 25% del negocio será digital y ni los editores, ni los autores y sus agentes, ni la industria tecnológica quieren quedarse sin sitio en el barco del e-book ahora que zarpa formalmente en España. Menos aún que el efecto del P2P y del streaming se ‘contagie’ desde la música y el vídeo y traspase a la industria de contenidos editoriales. Saben que los recelos oficiales, la orfandad de oferta digital real sería el mejor jardín para la piratería y que la oferta también jugará un papel clave en la consolidación de un mercado que ya ha incrementado su volumen de negocio en un 134% en apenas un año en EEUU. La industria editorial española no quiere pisar las huellas de la orfandad de ofertas comerciales que le han despejado el camino al comercio ‘pirata’ en los demás contenidos digitales audiovisuales. Aunque la Coalición se piensa aún su macroweb, Cedro (la asociación que agrupa a autores y editores de libros y publicaciones) presentó la web 'conlicencia.com' en el marco de la Feria Internacional de Contenidos Digitales (FICOD) de Madrid, para dejar a mano a los lectores millones de publicaciones -libros, revistas, partituras y periódicos- a través de licencias.

La Federación de Gremios de Editores de España clama a las puertas de Moncloa, ya han conseguido la primera de sus reivindicaciones -el paso del IVA general del 16% al superreducido de los libros en papel del 4%, el único que no subirá a partir de julio del próximo año- . Será sin modificar ninguna ley, sólo con una interpretación del concepto de libro de la ley del IVA para adecuarlo tanto a la citada directiva comunitaria como a la definición de "libro", la de la RAE y la contenida en la Ley del Libro, de la Lectura y de la Biblioteca. Pero el sector busca garantías contra la ‘piratería’: No le ha puesto cifras a la erosión de las copias ‘ilegales’ -como ha hecho la Coalición con las descargas audiovisuales- pero Cedro -la asociación que agrupa a autores y editores de libros y publicaciones- a lo largo de este año ya ha recibido más de 200 notificaciones de sus socios referidas a sitios de Internet que, generalmente, han terminado por retirar de sus servidores las copias ilegales. Cedro ya obtiene una remuneración a través de la concesión de licencias que autorizan, por ejemplo, la digitalización de capítulos de libros o artículos de revistas para ponerlos a disposición de alumnos y profesores -bien mediante campus virtuales o bien mediante las intranets de las empresas-. Se acaba de incorporar antes de la polémica de la Ley de Economía Sostenible a la Coalición de Creadores y exige nuevos muros legales ante la digitalización. Pese a las declaraciones de Zapatero, apoya la iniciativa antipiratería de la disposición final de la LES y ha empezado a Moncloa que sostenga la persecución a las  webs de descargas que alojen o faciliten sin permiso vínculos a ficheros sujetos a derechos de autor durante el trámite parlamentario.

LA TRANSICIÓN YA COMENZÓ

Nadie espera que el libro digital desplace al papel, no al menos en los próximos veinte años, como mucho otean un 2% para el conjunto del mercado digital y 10.000 lectores en el primer trimestre de 2010. Incluso en EEUU, su mercado puntero, el libro más vendido en formato digital ha sido el último de Dan Brown: 60.000 del primer millón de ejemplares, sólo un 6%. En Estados Unidos, Forrester calcula que se venderán este año unos 3 millones de lectores y los editores americanos aseguran que los títulos digitales representan aún sólo el 1,6% de los libros vendidos en la primera mitad de año, apenas un 0,6% de las ventas totales en Inglaterra. De hecho, como recuerda la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), desde hace 15 años, el 10,5% de la facturación de la industria del libro ya se hace en un soporte distinto al papel -un porcentaje que alcanza el 70% en el sector de las editoriales jurídicas-. Justamente los sectores académico, científico y técnico serán los graneros más efectivos para los e-books, al menos al principio.

Kindle ha desembarcado en el mercado ibérico desde el 19 de octubre con ofertas aún reducidas en español entre su medio millón de títulos. No deja de ser un sistema cerrado -sólo para los libros de Amazon- y con aún pocos best-sellers. Pero el ‘efecto Kindle’-que permite a sus clientes buscar un libro y descargarlo de forma inalámbrica en menos de 60 segundos y suscripciones a 85 medios de todo el globo y almacenar una biblioteca personal portátil de 1.500 libros- ha destapado formalmente la carrera del e-book en el mercado español, aunque sea como revulsivo. Son sus propios fabricantes los primeros en reconocer que la industria se la juega esta Navidad con los e-readers. Todos han apostado a hacer de ellos el ‘gadget’ estrella y a poner de largo en España el boom de su comercialización y con ella, de sus contenidos. Grammata confía en vender este año 50.000 unidades del Papyre (más del doble de lo previsto), y alcanzar las 100.000 durante 2010 y los distribuidores del lector COOL-ER calculan unas 20.000 unidades este año. Más aún cuando bajen los lectores de los 200 euros.

Ya existen unas 300.000 obras en español de dominio público en Internet y, además, se pueden comprar libros electrónicos en webs como Leer-e, Luarna, El Corte Inglés, Todoebook, Grammata y Harlequin. En este Líber se presentó la nueva web de Leer-e, empresa de dispositivos y libros de tinta electrónica que ya distribuye hasta 2.000 títulos a través de su web, pero la oferta de ‘e-books’ se disparará en diciembre: los agentes literarios han llegado a preacuerdos para empezar a ceder los derechos de sus autores en versión digital. La primera gran plataforma de distribución, 36L(formada por el grupo Vicens Vives, el Grup Cultura C3 y Abacus y con acuerdos con editoriales como RBA y el Grup 62), ha lanzado este mes, en su propia web -'Leqtor.com', la primera gran librería digital - y en las demás grandes librerías on line, un millar de títulos de editoriales medianas y grandes. El nacimiento del portal – que va acompañado de la salida al mercado del Leqtor, por 199 euros- ha visto la luz con 500 títulos en castellano y catalán, y cada semana se añadirán 200 más. Y tres grandes grupos editoriales (Planeta, Random House y Santillana) fijan el mes de mayo para lanzar una plataforma de distribución. Actuará como las actuales distribuidoras del libro de papel o como la central de reservas Amadeus: pondrá los servidores y gestionará las descargas y los pagos entre el editor y la web del librero. Para el lector, el punto de venta serán las webs de las librerías ya existentes. Arrancarán ofreciendo 6.000 títulos de sus editoriales y de las que cuenten con ellos como canal de distribución. Siguen abiertos a nuevos socios, con Anaya en cabeza. Las tres plataformas tendrán competencia como mínimo de una tercera, el proyecto ultimado por Edhasa y su participada Castalia, a partir de su distribuidora, Melisa, que se ha unido con Softline, empresa de software, especializada en el sector y apunta a alcanzar los 200 títulos y estar operativa antes del primer trimestre de 2010 con su plataforma, Zona e-books. Y grupos (como Urano, Edicat) aspiran a consolidar otros proyectos independientes.

La industria académica tampoco se resiste al big-bang del e-book, son los pesos pesados del sector los primeros en descontar que los formatos educativos en papel pueden dejar paso en pocos años a sus versiones electrónicas. El presidente de la unión de editoriales universitarias españolas, Francisco Fernández, es el primero en reconocer que el futuro de la edición universitaria para los 59 asociados a su red pasa “por el libro digital y el ámbito de la publicación en abierto. La futura Ley de la Ciencia ya establece que en un plazo máximo de un año los investigadores que reciban fondos públicos tienen que publicar en abierto los resultados de esa investigación, con un solo año de carencia para publicarlo en cerrado. Las editoriales comerciales y los best-sellers respiran por otros miedos. Recelan del Googlebook y miran mayoritariamente a los impulsos de Bruselas y proyectos como el español Enclave, que permitirá consultar a través de su página obras en catálogo sujetas a derechos de autor y  acceder a través de la Biblioteca Digital Hispánica (BDH), a libros digitales que están en catálogo en las editoriales: en la primera fase, 90 editores han ofertado 1.500 títulos de los que se aceptaron 790 de 64 editoriales y ya están incluidos 629 en la plataforma. El mercado editorial encara la expansión del libro electrónico y zigzaguea con el acuerdo pendiente con Google: el sector español busca una compensación en el marco de la creación de su biblioteca virtual google books se comprometió, entre otras cosas, a abonar una indemnización a los titulares de derechos de todas las obras que hubiese escaneado sin autorización previa, independientemente de su nacionalidad. En España el Gobierno no sabe, no contesta, aunque el año pasado unas 200 editoriales de las cerca de 900 asociadas a su federación (FGRE) publicaron obras en formatos distintos al papel y más de 600 editores españoles han autorizado a CEDRO, entidad española de gestión de derechos de reproducción, a negociar en su nombre con Google.

DE LA CARRERA DE LOS LECTORES A LA BATALLA DE LOS CONTENIDOS

Lo reconocían hace menos de un mes, en la Cumbre de Durango los principales actores del sector en el País Vasco: de momento, a quien se aventure por la senda del libro electrónico le conviene hacerlo con el espíritu pionero de quienes se atrevieron con los primeros teléfonos móviles: aún a costa de pagar precios que dentro de unos pocos meses  parecerán exorbitantes y consciente de que tal vez no acierte a la primera con el modelo que finalmente se imponga. Es el riesgo que tiene estar en primera línea. Muchas tiendas de eBooks incluso están ofreciendo actualmente un mismo título en tres o cuatro formatos distintos para poder comprar.  Más aún en los contenidos. Lo advertía Ignacio Latasa, director de Leer-e, en entrevista con La Voz de Galicia: las editoriales no están aún preparadas del todo para los libros electrónicos y de acuerdo entre "los afectados" dependerá la superviviencia de la industria, ahora que el boom del e-book llama a las puertas del mercado español. En 2007 se vendieron 300 dispositivos, pero  este año esperan acercarse a los 10.000. Solo entre Sony y Amazon colocarán en el mercado más de tres millones de e-books este año. Lo sabe Latasa, ha entrado en el mercado de contenidos de la mano de Carmen Balcells y ofrecen a 5 euros 120 títulos de autores como Vargas Llosa, García Márquez, Vázquez Montalbán o Terenci Moix que se suman al catálogo propio de Leer-e, con casi 4.000 referencias, con precios de 2,5 a 25 euros.

La transición española de los contenidos en soportes físicos a digitales  se ha acelerado: según el II Informe de Contenidos Digitales de ASIMELEC, el mercado digital cerró 2008 con un crecimiento superior al 12%, pero "la industria española de música no logra rentabilizar el aumento de la demanda y el consumo", por lo que irrumpirán nuevos modelos de negocio basados en la suscripción tanto para descarga de música como para streaming. Para compensar las carencias, la FGEE ha puesto en marcha, junto a la Biblioteca Nacional, el programa Enclave, con el que los editores pueden hacer más visible su catálogo y que a partir del 30 de noviembre da acceso a 1.350 obras digitalizadas sujetas a derechos de autor.

Además, con Telefónica en cabeza, las operadoras españolas han comenzado a estudiar las posibilidades del libro electrónico («e-book») para entrar en este nuevo negocio junto a las editoriales y fabricantes de dispositivos. Cuenta con la tecnología para la digitalización de contenidos, plataformas de distribución online - el teléfono móvil iPhone que comercializa tiene ya una aplicación del libro electrónico-; tarifas planas de datos de móviles y presencia en países de habla hispana. Y espera hacerse con una de las llaves a  “la puerta 'online’ a la cultura impresa” con su apuesta por un nuevo entorno de disfrute de los contenidos informativos y editoriales, junto a los actores implicados del sector. La modificación de la forma de vender los libros permitirá que entren en el negocio nuevos agentes como son los buscadores y las operadoras de telecomunicaciones. Por eso, los de Alierta proponen la creación de un ecosistema de desarrollo con editoriales, proveedores de contenidos, universidades y centros de investigación para ayudar a completar el nuevo concepto de «uso conectado» de los textos digitales.

SINDE RINDE SU ‘ASUSTANTE’

El ‘asustante’ de la Ministra Ángeles González- Sinde -su adjetivo para los libros en la red- aún resuena en la industria editorial española y la ha apartado hasta ahora del futuro del libro digital. Los desencuentros con Bruselas la han colocado en la galería de la Comisión de las ‘bestias negras’ de la regulación de internet y los contenidos digitales. Criticaba la falta de fondos de la Biblioteca pública Digital Europea justo horas antes de que la Comisaria Reding anunciara más financiación. Intenta ahora negociar con la Comisión todo lo que reconoce que no se consensuó por adelantado. Ha tenido que sacar a la artillería de la vicepresidenta De la Vega. Y es que la ministra ya no sabe qué hacer con el e-book. Después de meses de recelos ante los contenidos digitales, ha tenido que rendir las espadas de su “asustante”, reconocer que ya suponen un 8% del total de los ingresos de la industria editorial y entonar el “sí, claro “digital. Pero sacude aún más el enfado de la industria, de espaldas a la regulación del sector y a destiempo de Bruselas.  La Comisión le recuerda el descuido de su regulación en el mercado español.  Ni la falta de adecuación de la ley de propiedad intelectual, ni los recelos de la ministra y el auge de la ‘piratería’ en internet le permiten lucir los galones de la Biblioteca Nacional, uno de los países que más documentos ha podido digitalizar para Europeana. A pesar de estar ya digitalizados, la mayor parte de los documentos aportados por España no han podido entrar aun el sistema.

Europeana tiene a disposición de los internautas casi 5 millones de documentos digitalizados, frente al avance de proyectos privados como google books, pero aún lejos de los 10 millones que se fijó Bruselas para finales de 2010. Sinde dispara ahora de nuevo los dardos de su desconfianza con Google Books, los mismos que la han empujado a darle la espalda a los acuerdos del buscador con gobiernos autonómicos y con instituciones como las bibvliotecas de Cataluña o de la Universidad Complutense de Madrid. Y, mientras espera por el informe del grupo de trabajo del Ministerio de Cultura sobre el libro electrónico en España, el 14 de enero, Sinde  se ofrece ahora a impulsar la creación de un grupo de expertos políticos para el estudio y el diseño de una estrategia común para la digitalización de de contenidos culturales, la misma que ya hace una semestre lanzó -con miembros técnicos- la Comisaria Reding y que pelea desde entonces con los planes de París. Sinde ya sabe  -tras el aviso para navegantes a la ministra de Cultura y sus miedos ante el e-book- que la Comisaria Neele Kroes buscará -como su predecesora- en el próximo semestre una regulación comunitaria y homogénea de los derechos de autor y un modelo unificado para potenciar la digitalización editorial.

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