edición: 2850 , Miércoles, 20 noviembre 2019
17/05/2011
Descabezado en vísperas de la segunda parte de un fuerte reajuste

La revolución interna del FMI pasa la factura a su autor

Juan José González

Se dijo en su día que Rodrigo Rato Figaredo, antecesor de DSK, exclamó tras la salida de su despacho en el Fondo, que si algún día publicase sus memorias, no sabría muy bien dónde situar la etapa en ese organismo. Declaración que, curiosamente, comparten algunos de sus antecesores y que sirven para ilustrar el carácter atípico de dicho cargo en tan peculiar empresa. Lo cierto es que, apunta el técnico conocedor de al menos tres directores generales del Fondo, que todos llegan al despacho con ansias de reformar todo, pero que hasta la fecha no ha conocido a ninguno que haya entrado con un plan bajo el brazo, algo que sí sucedió con DSK.El ahora imputado, encarcelado y sin fianza, por un presunto delito de extrema gravedad, levantó ampollas entre los 387 cargos de 2.680 que sentenció de un plumazo hasta diciembre de 2010, así como numerosas heridas al enviar a casa, a la Universidad, a su empresa o al despacho al 60% de los 1.312 economistas que vivían a cuerpo de reyes en el citado organismo, donde un excesivo y condescendiente estatuto permitía la compatibilidad del cargo en el Fondo con numerosas ocupaciones externas, también de carácter profesional.

Las ampollas siguen ahí, causando molestias y las heridas abiertas, algunas supurando sangre, y ambas en actividad hostil hacia el imputado número uno del Fondo que les enseñó la puerta de salida. En definitiva, cerca de mil trabajadores cualificados que entre despidos forzosos -DSK se mostraba escéptico ante las separaciones voluntarias- y sustituciones por otros expertos, externos al organismo, en mercados financieros, tienen motivos para no sentir cariño hacia el director gerente.

Lo cierto es que DSK entró en el despacho, despachando a economistas, contratos de asistencias técnicas, así como un sinfín de gastos históricos, porque el plan era terminar 2010 con un déficit anual inferior a los 380 millones de dólares. Y, por si todo esto fuera insuficiente, un funcionario del Fondo recibió el encargo de reducir las tres toneladas del papel que el citado organismo compraba anualmente como soporte de sus informes, análisis y demás estudios, convencido DSK –y con razón- de que la institución era una auténtico máquina de generar papel. Se sabe que el funcionario continúa en sus labores, volcado en los primeros meses de 2011 en potenciar el trabajo en la Red.

Pero donde parece haber encontrado mayor resistencia el imputado DSK es en el asunto de la reforma financiera del propio Fondo. El todavía número uno del organismo, no se cansaba de repetir que con un billón de dólares poco se puede hacer a nada que se compliquen las cosas. Y, en efecto, las cosas se habían complicado en extremo, en un colectivo de 182 países miembros que no dejaban de enviar a diario solicitudes de ayuda financiera.

DSK tenía un ambicioso plan en marcha, en el que se había volcado a lo largo de los últimos años, puesto que se trataba de alcanzar el máximo apoyo institucional, Gobiernos incluidos, y que tenía como objetivo final vender las reservas de oro del organismo financiero para, mediante una gestión conservadora de carteras, obtener los dividendos necesarios para autofinanciar, en parte, la actividad del Fondo. Los últimos informes conocidos al respecto, indican que el trabajo iba en la buena dirección, que contaba con el mayor de los consensos posibles, a excepción de un pequeño detalle: Europa y EE UU no estaban de acuerdo en que este fuera el momento más adecuado para lanzar al mercado toneladas del preciado metal.

El destino de Dominique Strauss-Kahn (DSK) hace tiempo que estaba ‘visto para sentencia’. Una larga lista de incidentes de todo tipo, ninguno de ellos en la buena dirección que debería marcar la trayectoria de un personaje de prestigio, ha venido alimentando en los últimos quince años el currículo de este brillante economista galo. Con independencia del juicio final –ante la justicia norteamericana y que significará su ‘muerte’ política- los seguidores del género triller se aprestan a demandar a los escritores la rápida conversión a novela del episodio del número uno del FMI. Hasta entonces, señalar que esa futura novela, si quiere ser fiel a los fundamentos de la historia, deberá tener en cuenta algunas hipótesis que aún no han trascendido del asunto, a propósito del cual un colaborador de uno de sus antecesores advertía sobre la oportunidad de la noticia.

En las últimas horas, se están conociendo las reacciones a la detención de DSK de personajes y también de Gobiernos que se mueven entre ampollas y heridas abiertas hacia el director gerente del Fondo, de los ya contribuyentes netos y emergentes China, Brasil e India, así como de aquellos que no ven con buenos ojos la intervención de la institución financiera en el rescate de los periféricos europeos. A todo ello, deberá enfrentarse el norteamericano John Lipsky, número dos del organismo y nuevo director gerente en funciones, quien en los últimos tiempos mostraba su desacuerdo con las líneas de gestión de DSK, motivo por el que ya había solicitado la búsqueda de un sustituto que se incorporaría en septiembre. El contratiempo obliga a Lipsky a dejar a un lado, unos meses más, cerrar las maletas que ya estaba haciendo.

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