edición: 2612 , Lunes, 10 diciembre 2018
17/10/2009
Informe de KPMG

La RSC es un factor relevante a la hora de elegir empresa para trabajar

La mitad de los encuestados trabajaría “exclusivamente” en compañías con programas de RSC
La confianza externa, la imagen de marca y la reputación corporativa son conceptos vitales en el nuevo panorama empresarial
Beatriz Lorenzo

Cada vez son más, cada vez más exigentes, los grupos ante los que rendir cuentas y explicaciones. Si en sus orígenes las compañías se erigieron sobre la base de la caza insaciable del beneficio, del capitalismo despiadado y de la opacidad de sus informes, la crisis económica les ha obligado a dar un giro de 180 grados en sus políticas de gestión corporativa, que han encontrado en las herramientas de responsabilidad social la última tabla salvavidas que las libre de ahogarse en la tormenta de recelo y desconfianza que su anterior quehacer había provocado en sus grupos de interés. Los empleados-stakeholders internos de las compañías y parte esencial de éstas-no son una excepción. A pesar de la crisis económica, a pesar de las alarmantes cifras de paro, las políticas de RSC y el paquete de beneficios sociales de las empresas son factores que cada vez se tienen más en cuenta, tanto por los profesionales con experiencia como por los jóvenes que buscan su primer empleo, tal y como desvela el informe “Empleadores de Referencia”, de la consultora KPMG, basado en encuestas realizadas en España, Alemania, Noruega, República Checa, Rusia, Sudáfrica, Francia  y Reino Unido.

Una vez más, aspectos como la confianza externa, la imagen de marca y la reputación corporativa, demuestran ser- además de inseparables entre sí- realmente esenciales en el nuevo panorama empresarial que se está perfilando a los pies de un nuevo juez y jurado, la RSC.  Según el estudio de KPMG, uno de los aspectos más relevantes a tener en cuenta por los encuestados es la imagen que la compañía tiene en el mercado de trabajo.

El 50% de los entrevistados opina que es importante que la empresa en la que vaya a trabajar haya recibido premios que reconozcan su gestión de personas. También valoran de modo sustancial que la organización tenga desarrollados planes que faciliten la conciliación de la vida privada y profesional. Para el 82% constituye un factor decisivo cuando seleccionan la empresa, lo que vuelve a demostrar que los modelos laborales arcaicos, voraces, y plagados de horas extra, causan cada vez más rechazo en la sociedad. En cuanto a España, a pesar de que sólo un 50% de los entrevistados afirma que trabajaría “exclusivamente” en compañías que adoptasen programas de RSC, este es un aspecto “importante” o “muy importante” para el 67% de los encuestados.

En general, más que un elevado nivel retributivo, los futuros profesionales están interesados en desempeñar un trabajo que les motive y valoran que la firma sepa reconocer su esfuerzo y favorezca la existencia de un ambiente laboral agradable, donde fluya la comunicación y se establezca un modelo de trabajo colaborativo.

LA IMPORTANCIA DEL SALARIO EMOCIONAL

El informe de KPMG no hace más que poner en evidencia una situación cada vez más patente en el mercado laboral: el salario emocional, esa retribución no tangible, “a la carta” para cada profesional según sus necesidades específicas, cobra cada vez más importancia, casi tanta como la retribución contante y sonante.

Las ventajas para la compañía que introduzca la retribución emocional en su política retributiva serán importantes, una plantilla que trabaja satisfecha obtiene unos índices de rotación menos elevados, con la consiguiente reducción en gastos relativos a selección, formación y administración, igualmente, presentará un nivel de absentismo, ansiedad, estrés, burnout, depresión y acoso laboral menor, como consecuencia de ello, los empleados contentos con su vida laboral y personal dotarán a la empresa de un plus en productividad, competitividad y rentabilidad. Una vez más, se demuestra que las políticas de RSC son un apoyo y un estímulo también para la rentabilidad monetaria.

Indudablemente, el salario emocional es una de las herramientas más poderosas de alineación del capital humano con el proyecto empresarial de la empresa, asimismo, se convierte en una fórmula de compromiso vital y profesional para el empleado.

Se impone, por lo tanto, la retribución en especie. Cada vez mas empresas optan por las rentas en especie para retribuir a los empleados que además de no suponer un aumento notable en los costes de las mismas, presentan ventajas fiscales para éstos.

El principal motivo que argumenta un profesional cualificado al abandonar una empresa y su puesto de trabajo en ella es la ausencia de salario emocional o la poca adaptación o adecuación del mismo a sus necesidades, por delante de otros factores, es decir, el profesional cualificado exige contraprestaciones emocionales a la empresa para permanecer en ella.

La optimización de la gestión de la Responsabilidad Social Corporativa Interna supone una relevante diferenciación y una verdadera ventaja competitiva para aquellas que deciden integrar en sus estrategias, planes y modelos de negocio las referidas políticas sociales de gestión interna.

Actualmente, existe una necesidad fundamental por parte de las empresas de diseñar y crear nuevas fórmulas y estructuras de retribución para adaptarlas a una  creciente corriente sociolaboral formada por profesionales cualificados que cada vez más interesados en unas empresas socialmente responsables, transparentes y respetuosas con sus empleados.

La retribución variable se perfila como la herramienta fundamental para los nuevos paquetes retributivos, así como una mayor flexibilización de los costes salariales y la conciliación de los objetivos de la empresa con los de las personas que trabajan en ellas, acerándose así al sueño de todo departamento de recursos humanos, que las metas de la compañía y de los empleados sean comunes e unidireccionales.

RECURSOS HUMANOS “RESPONSABLES”

La RSC como herramienta indispensable para gestionar a los stakeholders internos ha tomado tal relevancia, que son cada vez más las empresas que se embarcan en proyectos -ya sea a corto plazo, ya sostenibles en el tiempo- que ensalcen los valores de la RSC, ya sea a nivel social, integrador, o de conciliación familiar y laboral.

Así pues, BBVA ha convocado la 2ª edición de su premio Integra, dirigido a proyectos de inserción laboral de personas con discapacidad y Sanitas ha anunciado que alcanzará el 10% de personal discapacitado en 2010. A su vez, Unión Fenosa se compromete a ofrecer igualdad de oportunidades a sus empleados, en un entorno de trabajo respetuoso con ellos y con su propia diversidad y garantizar su formación y desarrollo profesional y personal a través de la Universidad Corporativa Unión Fenosa (UCUF), en el marco del modelo de Gestión por Competencias y de la promoción de los Valores corporativos del grupo.

Éstos y otros proyectos demuestran el grado de importancia de la RSC para los empleados. Desde el momento en que todos los grupos de interés- accionistas, empleados, clientes, proveedores, competidores, etc- muestren el mismo interés por las herramientas responsables, podrá decirse que la RSC no sólo ha llegado para quedarse, sino que se queda en un hueco amplio y suyo por derecho.

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