edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
19/01/2010
Proveedores responsables, los cimientos de una buena gerencia empresarial

La RSC se codifica en guías e informes para integrarse en la cadena de suministro

La Red Española del Pacto Mundial, Ecodes o Eiris ofrecen indicadores para la gestión ética de los proveedores
Beatriz Lorenzo

Incluso  durante las etapas más voraces de la gestión empresarial, incluso cuando primaba la búsqueda incansable de beneficios a toda costa y los tiburones corporativos ni siquiera se molestaban en disimular sus fauces, la buena imagen de las compañías estaba considerada ya como el grial empresarial por excelencia, el intangible más valioso para una empresa. Y si ya entonces las campañas de marketing empleaban todos sus esfuerzos en mostrar la cara más amable, más sugestiva de la compañía en cuestión, los esfuerzos se han redoblado en la actualidad, con la reputación corporativa de las empresas tambaleándose  ante una opinión social más exasperada y susceptible que nunca. Sin embargo, tanto entonces como ahora, un aspecto clave de la gestión empresarial, oculto e invisible a la mirada de casi todos, ha quedado desatendido-y en ocasiones hasta desprotegido –en materia de Responsabilidad Social Corporativa.

Si  hoy en día los grupos de interés exigen transparencia, está claro que la gestión de la cadena de suministro, el cordón umbilical de la gestión empresarial, ha brillado tradicionalmente por su ausencia; y a la cojera crónica en una de las patas más importantes del soporte empresarial pueden atribuirse multitud de errores posteriores-algunos tan fatales que derivaron en la quiebra o cierre de la compañía en cuestión- en una gerencia ya lastrada desde sus inicios. Dirigir una cadena de suministro que admita y sortee las situaciones imprevistas en un mundo globalizado donde la incertidumbre empresarial va en aumento, es misión imposible a menos que los pilares que la soporten sean realmente firmes, robustos y revestidos de una pátina de transparencia y veracidad en lo que se refiera a la puesta en contacto con los grupos de interés.

En los casos en que se ha prestado atención a la gestión ética de la cadena de suministros, los motivos han radicado en problemas de gran alcance, como la explotación infantil, la ausencia de derechos laborales, o las catástrofes ambientales acaecidas en filiales de multinacionales en el tercer mundo, siempre graves crisis que deterioraban muy rápidamente la imagen de la compañía y la propia marca, como en los sonados casos de Adidas o Nike. Más recientemente, en Uzbequistán, el tercer exportador de algodón en el mundo, se han descubierto trabajadores infantiles en los campos de algodón forzados por el propio Gobierno. Empresas como Wal-Mart y Tesco, entre otras, han dejado de comprar algodón a Uzbequistán y están fomentando mecanismos para asegurarse de dónde viene su algodón, intentando alcanzar el difícil grial de una supervisión responsable de la cadena de suministro. Sin embargo, y pese a estas acciones puntuales de amplio alcance, la cadena de suministro ha visto mucho más desprotegida en los casos de compañías que no cuentan con filiales en países emergentes, y por ello no se sintieron en la obligación de consolidar una vigilancia o control más exhaustivo sobre su cadena de suministro.
 
LAS GUIAS RESPONSABLES

Ante esta situación, durante los últimos tiempos han proliferado los informes y guías, tanto en España como a nivel internacional, que trataban de adentrarse en los resbaladizos terrenos de la gestión responsable de la cadena de suministros. El más reciente de estos documentos es el elaborado por Eiris, organización experta en RSC que ahonda en la idea de que los estándares laborales de la cadena de suministro son un elemento clave para los inversores puesto que pueden afectar desde el punto de riesgos a su situación financiera y reputacional. Así, se recomienda la necesidad de comprobar que los códigos de las empresas cubren estándares laborales como la prohibición del trabajo infantil y el trabajo forzoso, la no discriminación, la libertad de asociación, la salud y seguridad en los centros de trabajo, los salarios, las horas extraordinaria, y las prácticas disciplinarias. Además, deben tener en cuenta factores como la existencia de canales de participación de los grupos de interés, considerada por Eiris como vía para que las empresas mejoren las condiciones de los proveedores al ofrecer una oportunidad de trabajar conjuntamente.

A su vez, también la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas ha presentado la titulada como “Guía de Implantación: La empresa y su cadena de suministro: una alternativa de gestión”, cuyo objetivo principal es ayudar a las empresas a gestionar su cadena de suministro de forma más responsable, con el fin de generar un beneficio sostenible en todas las áreas y actividades del negocio. La Guía ofrece un sistema de evaluación de dichos riesgos en base a las características de la empresa y de sus proveedores. Estos riesgos serán mayores dependiendo del país en el que opera, el porcentaje total de productos o servicios que provee y del tipo de suministro del que se trate. De esta forma, con la ayuda de la Guía las entidades pueden diseñar mecanismos de corrección y mejorar la relación con sus proveedores, promoviendo relaciones comerciales a largo plazo que mejoren la confianza entre las partes.

Por la particular idiosincrasia de la economía española, esta guía alude específicamente a la gestión responsable de la cadena de suministros en el adolecido sector de la construcción. La integración de prácticas de RSC en sectores en crisis puede funcionar como una de las vías más seguras para su rehabilitación y reconstrucción, puesto que los sistemas de gestión responsables siempre tienen a la larga beneficios económicos (reducción de costes, mejora de la gestión interna de la empresa, etc.) y reputacionales (cuidado de la imagen corporativa respondiendo a las exigencias de la sociedad).

También la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) se ha manifestado al respecto de la importancia de la RSC en la cadena de suministro, destacando que toda empresa debe responsabilizarse de sus acciones así como de los riesgos que se derivan de la gestión de la cadena de suministro. Por esta razón, ECODES hace hincapié en la importancia de transferir los valores de la empresa a todos los eslabones de la cadena de suministro, sin importar el país en el que se opera.  Así pues, los proveedores deben ser considerados como parte integrada en la compañía, para poder aplicar a ésta la etiqueta de sostenibilidad. Tiene también un papel destacado el departamento de compras a la hora de gestionar de forma adecuada todo lo relacionado con los proveedores.

EL FUTURO DE LA RSC EN LA CADENA DE SUMINISTRO

Parece obvio que en España se está impulsando a las compañías a ser mucho más transparentes en el área de contratación y compras. Todo parece apuntar al futuro desarrollo de proyectos similares a los que campan ya a sus anchas en países como Inglaterra, donde se están llevando a cabo programas para contabilizar el carbono que se usa para crear un producto y, para determinar la cantidad, la empresa deberá  tener en cuenta toda su cadena de suministro. De este modo, el consumidor final contará con toda la información para decidir si compra ese producto o no.

Es de destacar también que desde la creación en 2007 del índice bursátil español FTSE4Good, las empresas han adoptado un mayor ahínco a la hora de sopesar la RSC en todas y cada una de las fases de su gestión empresarial, con vistas a que se les permita cotizar en el mercado bursátil responsable. La expansión internacional de algunas de las más potentes compañías españolas-como el caso de Inditex, cuya red extranjera comenzó a tenderse desde los años 80-ayuda también en este aprendizaje, al tener que lidiar con diferentes culturas corporativas y stakeholders con expectativas no comunes.

Por otra parte, en un área mucho más cualitativa que cuantitativa como es la Responsabilidad Social, no debe olvidarse que en relación a los proveedores hay un fuerte componente numérico.  Es necesario contar el número de auditorías que se llevan a cabo, el número de fábricas, el número de infracciones y sus posibles soluciones, si existen o no  herramientas propias de la cadena de suministro como la gestión “aguas arriba”, el “postponement”, etc.

Por último, se hace cada vez más esencial que los grupos de interés cuenten con un informe o documento justificativo de los principios éticos que rigen en la cadena de suministro, como complemento al tradicional informe de gobierno corporativo que recoge las bondades de la gerencia de “cara a la galería”.

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