edición: 2557 , Miércoles, 19 septiembre 2018
20/09/2011

La sexta derrota de Merkel preludia un cambio político radical en Alemania

Pedro González
Pese a un ascenso de dos puntos (23,5%), la CDU de Angela Merkel no compensó suficientemente el descenso del SPD (29%) en las elecciones locales de Berlín, el séptimo test de la canciller en este “superaño electoral”, previo a los comicios generales de 2013. Solo una victoria en Sajonia-Anhalt por seis derrotas, las más dolorosas las que han supuesto la pérdida de los gobiernos regionales de Hamburgo y Baden-Württemberg, además de la imposibilidad de remontar en otro länder decisivo como es Schleswig-Holstein.

La capital germana seguirá teniendo como alcalde al socialdemócrata Klaus Wowereit, cuya vagancia legendaria se ha visto compensada por el continuo recurso al populismo. Wowereit, que no hace ascos a quienes le proponen que aspire a liderar la candidatura socialdemócrata a la cancillería en las próximas elecciones generales, proclama haber puesto de moda a Berlín, como lo demuestra la masiva afluencia de alemanes y europeos con ánimo de instalarse, lo que ha provocado una nueva eclosión inmobiliaria y el consiguiente aumento de los precios. Un escaparate que oculta el incremento del desempleo y de la pobreza, hasta el punto de que el 20% de quienes viven en Berlín, lo hacen gracias a la asistencia social.

Sin embargo, Wowereit deberá cambiar de aliado en el gobierno de la ciudad, ya que los ex comunistas de Die Linke (La Izquierda) también han retrocedido hasta el 11,6%. Los nuevos socios serán Los Verdes, cuyo ascenso hasta casi el 18% les consagra como la única fuerza en crecimiento permanente y sostenido, hasta convertirse en imprescindibles para las nuevas alianzas que sin duda van a rediseñar el mapa político de Alemania. No en vano han logrado ya estar presentes en todos los parlamentos regionales y hacerse con el gobierno de la populosa e industrial Stuttgart.

Los grandes perdedores, una vez más, son los liberales del FDP, que se han hundido y desaparecen de las instituciones berlinesas, lo que acentúa la inestabilidad del gobierno de coalición federal, en el que son socios de la CDU de Angela Merkel. El partido de Philip Rössler y Guido Westerwelle se ha deslizado por la pendiente de un populismo nacional que remolonea a la hora de defender tanto el euro como los avales a las economías más endeudadas. Una deriva que se ha convertido en un quebradero de cabeza para la propia canciller, cuya labor de pedagogía política a favor de la tradición europeísta y solidaria alemana se ve saboteada sistemáticamente por sus propios socios de gobierno. Muy lejos del prestigio y carisma de su líder histórico, Hans Dietrich Genscher, el actual FDP va camino de convertirse en una fuerza extraparlamentaria, sin capacidad por lo tanto de ejercer el histórico y decisivo papel de bisagra en la conformación de gobiernos, cristianodemócratas o socialdemócratas, que siempre han sido de coalición con los liberales desde la fundación misma de la RFA en 1948.

En la fragmentación del mapa político alemán también habrá que tener en cuenta al nuevo Piratenpartei (Partido de los Piratas). Anterior al movimiento de “los indignados”, recuerda bastante a las primeras reivindicaciones de éstos, especialmente las que exigen transparencia a los políticos. Los Piratas nacieron en 2006, calcando su escueto programa del partido sueco denominado Anti Copyright. El punto esencial de ambos era la demanda del libre acceso a la red. Del 1,4% de votos que obtuvieron entonces al 9% que lograron en las elecciones berlinesas del pasado domingo media un ascenso meteórico, pasando por el 3,4% de las últimas elecciones generales, insuficientes entonces para entrar en el Bundestag, pero que ahora lo contemplan como una posibilidad cercana.

No parece necesario para ello un programa muy elaborado. En concomitancia con el 15-M, Los Piratas exigen que todo alemán, por el hecho de serlo, tenga un ingreso mínimo garantizado; que el transporte público  sea gratuito y que la enseñanza, también gratuita, no abandone ni siquiera a los más reacios a conseguirse un título. Que las propuestas sean vaporosas no son óbice, a la vista de los resultados, para que les sonrían las urnas. Los Verdes han necesitado de 30 años para conseguir asentarse en su ya insoslayable situación actual. También entonces  se les consideró un movimiento anecdótico. Fijándose en ese ejemplo, el líder de los Piratas, Sebastian Nerz, aspira a tener voz y voto en  este nuevo y cada vez más fragmentado mapa político alemán.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...