edición: 2806 , Miércoles, 18 septiembre 2019
08/01/2015
Cameron se adelanta a la Unión

La tasa Google pretende `vengar´ la tasa Tobin

Para frenar especulaciones financieras, con efectos recaudatorios y proteccionistas, como un arancel
Juan José González

David Cameron contraataca. El paso del tiempo (Davos 2012) no ha conseguido borrar de la memoria la opinión del líder británico ("simplemente una locura") a propósito de la tasa sobre las transacciones financieras, asunto que defendían galos y germanos. Aducía el premier británico que el impuesto llegaba en un momento en el que, precisamente, "deberíamos esforzarnos por asegurar el crecimiento de nuestras economías". Con independencia de la oportunidad del impuesto (tasa Tobin) franceses y alemanes razonaban (con razón) que era "inaceptable" que las transacciones financieras fueran las únicas exoneradas de todo impuesto. Y Cameron perdió la batalla. Lejos de olvidar la derrota, el británico, que se había guardado el razonamiento del entonces eje franco-alemán, ha decidido retomar el sistema (la tasa) y regresar a la contienda con la tasa Google, aunque en esta oportunidad aparecen otras implicaciones económicas y políticas.

La tasa Tobin, por ejemplo, no es cualquier cosa: son casi 60.000 millones de euros los recaudados al año que serían destinados a alimento del presupuesto europeo y del que se beneficiarían los presupuestos nacionales. Lo que sucede es que británicos, checos, luxemburgueses y malteses están en contra, y el primero de ellos tiene planteado un veto particular contra la tasa. A pesar de todo, de la fuerte resistencia ofrecida por Reino Unido y sus tres ocasionales acompañantes, la mayoría de los socios europeos, de acuerdo en aplicar la tasa Tobin, han restado eficacia a cualquier veto.

Pero el regreso al campo de batalla de Cameron con su tasa Google, bien puede parecer muchas cosas, aunque no cabe la menor duda de que busca adelantarse a una Comisión Europea que ya tiene en imprenta futuras directivas llamadas a combatir los variados métodos de elusión fiscal de las empresas. Con el anuncio a cuatro meses vista del nuevo ejercicio fiscal en Reino Unido, Cameron se adelanta con su `tasa Google´ y evita que la Comisión le fije lo que serían `referencias´, a la imposición de gravámenes encaminados a combatir la ingeniería fiscal de las multinacionales.

Y es que el premier británico no estaba dispuesto a dejar escapar la ocasión -a modo de venganza por la tasa Tobin- de establecer un gravamen que, si bien, no reúne las características ni, por supuesto, el tamaño de la Tobin, sí parece que puede ser una vía de mayores ingresos para el Estado bajo la pretexto de paliar la elusión fiscal de las multinacionales que trasladan los beneficios obtenidos en suelo británico hacia otros territorios con menores impuestos. La tasa que entrará en vigor el 1 de abril en Reino Unido, y que gravará el 25% del beneficio que sea trasvasado fuera del país, está previsto que genere unos ingresos en torno a los 34 millones de libras en el primer ejercicio y que posteriormente pasarán a ser de unos 350 millones de libras de media anual.

Puede decirse también que Cameron ha llegado antes que la Unión Europea en adoptar medidas para frenar la elusión de las multinacionales, lo cual no parece que tenga mayor problema dada la lentitud en el trabajo y en las decisiones de las autoridades de la Unión. Sin embargo, la decisión entraña riesgos no de presente pero sí de futuro, pues un gravamen del 25% sobre el beneficio puede volverse en contra del establecimiento en Reino Unido si el que establezca la Unión Europea en el futuro es menor (que se espera que lo sea) lo que supondría una nueva situación de competencia. El riesgo puede alcanzar grandes y graves dimensiones para Cameron si las casi 400 compañías que serían objeto del nuevo gravamen deciden un cambio de planes y también de aires y abandonan la isla.

En los últimos años y siguiendo la estela de la crisis financiera, los gobernantes se han habituado a ejercer el poder, a solucionar problemas, a corregir errores y desviaciones a golpe de gravámenes. Puede ser coherente que los déficits fiscales deban de ser cubiertos con mayores ingresos fiscales. O puede ser que la circulación de capitales o la especulación financiera en períodos de crisis ocasionen desequilibrios en las cuentas de los Estados. De ahí la sospecha de que algunas de las novedosas tasas en marcha respondan más a un interés proteccionista, como si se tratase de un nuevo arancel, que como un impuesto. O es posible que las dos.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...