edición: 2329 , Martes, 24 octubre 2017
25/09/2017
banca 
Mala calificación y peor deuda pública

La teórica insolvencia de España decidió la resolución del Popular

El informe Deloitte tiene la clave de todo, entre otros, consideraciones sobre su posible aval, el Estado español
Juan José González
No hubo declaración de situación de emergencia en la crisis del Popular. Sí la hubo, en cambio, en la del Deutsche Bank, y no precisamente porque ésta fuera una "entidad sistémica" europea y el español no. Puestos a marcar diferencias entre uno y otro, el germano es un coloso global del que penden buena parte de numerosas grandes empresas del país. Y el Popular no. La enumeración de diferencias sería prolija y, llegado el caso, favorables a la `salvación´ del Deutsche y la defunción del Popular. Pues algo así aparece en el capítulo de "Considerandos" -valga aquí el término jurídico- que sirvió a los consejeros del mecanismo de resolución bancaria (MUR) para sentenciar, decidir, la resolución del Banco Popular. Pero no sólo ni tampoco más importante pues, sin duda, el elemento con mayor peso en la decisión fue el económico, el que valoró la solvencia del avalista teórico público, el Estado español, de quién se dijo "mala calificación de la deuda y déficit público del 100%". Algunos detalles del misterioso informe Deloitte ya han comenzado a revelarse.
Y es que a propósito de la resolución del Banco Popular, las autoridades económicas españolas han querido conocer más a fondo alguno de los detalles que llevaron a los técnicos y consejeros del MUR a concluir que la solución más ajustada a los nuevos criterios de Bruselas fue la resolución. Según medios conocedores de la misma, además de los aspectos relativos a la situación de la entidad bancaria, cuentas de resultados, balances y proyecciones para los próximos ejercicios, las autoridades españolas pudieron conocer también la existencia de opiniones negativas que, a la postre, jugaron un papel decisivo.

Se trataría de las razones que bloquearon las ayudas de emergencia establecidas por el banco Central Europeo destinadas a solucionar problemas transitorios de liquidez. Y en este caso, el Popular, no sólo reunía el requisito básico de emergencia, sino que además estaba en una clara posición de insolvencia. Por si no fuera suficiente, el Popular, al contrario de lo que se aseguró en su día por el último presidente, Emilio Saracho, la entidad española no contaba con garantías ejecutables suficientes ni activos de calidad para lograr el auxilio y apoyo del BCE.

Razones no sólo técnicas fueron las que jugaron un papel decisivo en la aplicación de la resolución al Popular, sino que también pesaron, y mucho, las económicas del país y la situación de las finanzas públicas. Unas y otras fueron valoradas -según reconocen los medios próximos a la resolución- en el a día de hoy `clasificado´ informe Deloitte. En este se señala que a pesar de los avances de la economía española en los dos últimos ejercicios y en el actual de 2017, la recuperación económica no alcanza todavía para reducir en endeudamiento público en niveles del 100% del PIB y la calificación de la deuda y el riesgo-país se resiste a bajar de los 120 puntos básicos.

Por tanto, si la situación de las finanzas públicas españolas -ya en el inicio de 2017- no era suficiente, según el informe Deloitte, como para conseguir las ayudas del BCE, el MUR concluyó que el aval del Estado difícilmente podía ser suficiente para sacar al Popular de la grave situación en la que se encontraba. Un análisis similar -recuerdan analistas financieros- fue el que llegaron a realizar los técnicos del MUR en la crisis de Deutsche Bank, pero con un matiz tan importante como diferente; Deutsche tenía capacidad suficiente para contagiar a todos los bancos europeos pero también contaba con el aval del Estado más fuerte de la Unión Europea.

Quizá la clave de la salvación del Deutsche Bank haya sido, entre otras cuestiones, que su país es el dueño y señor del euro, el líder económico de Europa, con poder suficiente de voto y veto en el Banco Central Europeo como para imponer el razonamiento que justifica esos 100.000 millones de euros que el supervisor europeo le inyectó a la entidad germana. Claro que, al contrario de algunas opiniones interesadas, el BCE `salvó´ al Deutsche y dejó caer el Popular al entender que Alemania tiene la "Triple A" y España no y que la deuda pública germana es del 63% del PIB y la de España del 100%. En suma, la misma distancia que media entre un país solvente y otro insolvente, entre un país que protege a los pequeños ahorradores y otro al que le da igual. Y el del Popular no será la última muestra.

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