edición: 2935 , Viernes, 27 marzo 2020
22/01/2010
Informe del Observatorio de RSC

La transparencia es todavía una quimera para las empresas del Ibex 35

La fluidez de la comunicación y la generación de confianza con los stakeholders son esenciales para una mayor integración de la RSC
Beatriz Lorenzo

Se erigen como las más grandes, las guardianas de la economía española y las adalides de la recuperación económica.  No sólo cotizan en bolsa, sino que son también el rasero que mide los altibajos de la economía española. Las empresas del Ibex 35 -coartada por la crisis su voraz actividad empresarial de la época de bonanza- han comprendido que la Responsabilidad Social Corporativa ha de trascender el simple maquillaje corporativo al que muchas estaban acostumbradas, introduciéndose en el núcleo mismo de la actividad empresarial para servir de soporte a un desarrollo empresarial  sostenible en el tiempo y transparente con los stakeholders. La herramienta de gerencia empresarial conocida como “Triple Bottom Line”, que que hace referencia al desempeño de una empresa expresado en tres dimensiones, económica, ambiental y social, está comenzando a extenderse entre las compañías del Ibex, a pesar de que todavía se mantienen las prácticas arcaicas, la comunicación con los grupos de interés todavía no es lo fluida que debiera y la transparencia sobre su información económica, social y medioambiental en sus memorias de RSC es preocupante, tal y como ha demostrado un estudio presentado ayer del Observatorio de RSC, que analiza 541 indicadores de 35 corporaciones.

España ha sido protagonista de un fenómeno curioso en materia de RSC. Durante el pasado año las empresas españolas ocuparon el primer puesto en cuanto al número de informes de progreso -con un incremento del 21% respecto a años anteriores- según daba a conocer la Red Española del Pacto Mundial. Este dato, en apariencia ventajoso y halagüeño para la evolución empresarial española, esconde un regalo envenenado: lo cierto es que la Responsabilidad Social Corporativa sigue estando desligada de contenido para muchas empresas. Y es que en realidad el48% de los informes de progreso elaborados por las entidades que forman la Red del Pacto Mundial de Naciones Unidas en España para promover la responsabilidad social no incluyen ningún objetivo en el marco de los principios que trata de promover, según se deduce del análisis de los informes correspondientes al ejercicio del pasado año.

TRNSPARENCIA INEXISTENTE

El informe llevado a cabo por el Observatorio de RSC apunta en esta misma línea. La actual crisis de global ha puesto claramente de manifiesto la ausencia de transparencia en la actuación de una parte de los actores económicos. Esta falta de transparencia ha favorecido durante años la opacidad en las actividades empresariales y financieras y ha permitido comportamientos abusivos, poco éticos y en algunos casos ilegales Tal y como expresa el informe, “el acceso a información veraz y de calidad, y de la máxima transparencia, sobre impacto en los derechos humanos y el medioambiente no puede seguir dejándose en manos del autocontrol de las propias empresas multinacionales y de sus criterios arbitrarios y voluntarios, sino que deben existir unas reglas claras y normalizadas para el acceso a esa información.” La realidad es que las empresas siguen rindiendo sus cuentas anuales con la misma desidia y opacidad que en las épocas del keynesianismo más voraz, y son cada vez más las voces que se alzan clamando por la necesidad de una regulación específica que atenúe la voluntariedad que esgrimen las compañías en materia de RSC.

El informe denuncia también que 24 de las 35 empresas analizadas, el 69 por ciento, operan en paraísos fiscales, de las cuales, seis son entidades bancarias y, la mayoría no ofrecen datos sobre sus actividades en esos países. En ese sentido, se deduce que la transparencia en el uso de paraísos fiscales es "muy limitada" porque apenas se aportan datos e información sobre sus actividades y operaciones en el ejercicio. Cinco de los seis bancos incluidos en el alcance del estudio presentan sociedades participadas en paraísos fiscales y, sólo en el caso de Bankinter no hay evidencia de presencia en estos territorios. De todas las compañías del Ibex 35, sólo Red Eléctrica desglosa los impuestos que paga por cada país en el que opera, y ninguna de ellas desglosa las subvenciones que recibe país por país, lo que provoca que no se tengan conocimiento de los impuestos que aporta cada empresa para desarrollar políticas públicas de desarrollo.  Además, las cifras emitidas por diversas organizaciones internacionales estiman que el valor de las perdidas por evasión de capitales en los centros 'Off Shore' supera los 250.000 millones de dólares, una cantidad que sobrepasa con creces lo que el Banco Mundial considera necesario para llegar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El polémico debate en torno a la transparencia de los sueldos de los consejeros encuentra también  respuesta en el informe del observatorio de RSC, que expone que el 60% de las compañías analizadas no proporciona datos sobre las remuneraciones de los consejeros de administración, y sólo el 37 por ciento informa de forma desglosada sobre la remuneración individual y los conceptos retributivos de los consejeros. En ese aspecto, se muestra un "retroceso" con respecto a 2008, cuando un 43 por ciento de las empresas informaba de forma desglosada.

MANIFIESTO RESPONSABLE

El Observatorio de RSC, junto con Intermon Ofxman, Greenpeace, CECU y Economistas sin Fronteras han emitido un manifiesto en el que instan a la presidencia española de la UE a la regulación y definición de un marco normativo que asegure la transparencia y el derecho de acceso a la información económica, social y medioambiental de las empresas multinacionales. Piden también que la información suministrada sea verificable,  comparable y con un desglose suficiente por país y empresas filiales.El marco regulador debe ser también  desarrollado sobre la base del paraguas legislativo europeo, basándose en el principio de armonización mínima.

Según los firmantes, la búsqueda de una mayor transparencia será vital para “garantizar un desarrollo sostenible y un respeto al medio ambiente, así como facilitar el acceso a información sobre el impacto que producen las actividades de las multinacionales en sus operaciones, o los consumos, emisiones y residuos asociados a las mismas. También es preciso conocer si existen compromisos y sistemas de prevención y precaución. Por su parte, también la lucha contra la corrupción se hace solamente posible si se asegura la transparencia y el acceso a la información sobre aspectos claves en la relación entre actores privados y públicos, como las contribuciones de las empresas a partidos políticos, las subvenciones percibidas e impuestos pagados en los países donde operan, o los sistemas de prevención que hayan podido implantarse. Esto también afecta a la transparencia en las actuaciones de las administraciones públicas.

Vital es también, según el manifiesto, la generación de confianza entre los inversores y la sociedad. Para ello es necesaria más transparencia en información sensible como la gestión de riesgos, aprobación de blindajes o remuneración de los directivos. Muchos administradores y directivos de sociedades cotizadas, cuya propiedad está diseminada entre miles de personas, perciben remuneraciones multimillonarias sin someter la política de remuneraciones a la junta general de accionistas. Estas políticas retributivas están basadas en muchos casos en objetivos a corto plazo, que han derivado en la toma de decisiones de carácter especulativo con graves consecuencias negativas sobre los mercados y la sociedad.

Además, no debe perderse de vista la importancia que la globalización concede a las empresas multinacionales en la actualidad. Un 60% del comercio mundial se realiza a través de paraísos fiscales permitiendo, en algunos casos, la evasión de impuestos, no sólo a través de depósitos en bancos sino también a través de manipulación de precios, transferencias de beneficios y activos, ocultación de pérdidas, y derivando responsabilidades jurídicas sobre impactos generados, según el informe. Es éste otro aspecto al que se debe conceder una importancia que durante los últimos tiempos no se ha prestado.

Por último, y según expone el documento, a pesar de que muchas empresas cotizadas están publicando memorias de responsabilidad social, estas responden más a un ejercicio de marketing que de rendición  de cuentas. “La decisión sobre qué grado de información se debe dar, sobre qué aspectos y con qué criterios, sigue siendo voluntaria y está en manos de las propias empresas”, expone el informe. Son entonces necesarias, en opinión de los autores del manifiesto,  normas desde el ámbito público que determinen el alcance y objeto de esa información, para que no sean las empresas, actores interesados, quienes lo hagan.

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