edición: 2451 , Viernes, 20 abril 2018
23/01/2013
La banca europea presiona para obtener una moratoria en la aplicación de los nuevos requisitos de capital

La transposición de Basilea III a una directiva de la UE puede complicar el escenario para los bancos

Carlos Schwartz

El denominado “paquete CRD IV” llevado por el Comisario de Mercado Interior, Michael Barnier, al Parlamento Europeo a comienzos del otoño ha sufrido varios retrasos y su negociación entre el Consejo Europeo, la Comisión y el Parlamento prosigue a lo largo del mes de enero. La normativa debería haber entrado en vigor el uno de enero pasado. Una portavoz de Mercado Interior señaló a ICNreport que “es un trabajo en curso y esperamos que obtenga su aprobación durante este mes”. Sin embargo, la Federación Europea de Banca solicitó a finales de noviembre una moratoria de un año en la aplicación de la directiva de requisitos de capital (CRD IV) que implementa las exigencias en materia de capital del acuerdo Basilea III a la Unión Europea argumentando que la postergación en Estados Unidos de requisitos similares dejaría a la banca europea en desventaja. A comienzos de noviembre las agencias reguladoras de la banca estadounidense postergaron la entrada en vigor de las nuevas normas de capital de forma unilateral sin fijar fecha para su aplicación.

La normativa, que afecta de forma muy diversa a las necesidades de capital, incluye la revisión de la situación de los activos transformados en títulos. Es el caso de cédulas y títulos hipotecarios. Ha existido en Europa un arbitraje entre las carteras de negociación y la medición del capital ponderado por los riesgos que ha esquivado este tema. Los reguladores se han ocupado de vigilar esta transformación de créditos en activos que salen de los balances sobre la base del concepto de “significativa transferencia del riesgo”. La idea ahora es que no se pueda utilizar ese concepto con los activos en la cartera de negociación. Este es sólo un ejemplo de como Basilea III, transformada en una directiva europea, puede alterar la forma de evaluar las necesidades de capital de las entidades de crédito. Los bancos están sumamente preocupados por el efecto de las crecientes necesidades de capital sobre los mercados, ya que puede haber una avalancha buscando liquidez.

En los últimos tres meses se ha registrado una verdadera primavera en materia de obtención de capital fresco por parte de los bancos en los mercados de capitales. No sólo en España -como el caso de Banco Popular- sino en el resto de Europa. Sin embargo este clima favorable se puede convertir en sequía en cualquier momento. La emisión de acciones o títulos convertibles contingentes han sido colocados por los bancos y aceptados con fruición por los gestores de los fondos de inversión. Sin embargo este ciclo puede tocar a su fin en pocos meses y dejar a los bancos sin recursos para reforzar capital mientras las condiciones de los reguladores se hacen más exigentes a la hora de los requisitos. No cabe duda de que la primavera la desató el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, con su respaldo verbal al euro en el verano pasado. Pero el frío puede reaparecer fácilmente con las elecciones italianas, algún traspié en España o la falta de un acuerdo de fondo sobre la forma de actuación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) que Alemania y sus aliados quieren revisar de aquí a julio.

Un elemento de éxito en el reforzamiento del capital de los bancos en meses recientes han sido los bonos convertibles contingentes, denominados “cocos”. Su éxito se debe en buena medida a los tipos de interés que pagan. Sin embargo los cocos son en si mismo un elemento de riesgo para los gestores de fondos. Estos instrumentos, denominados híbridos, se convierten en acciones en general cuando los requisitos de capital caen por debajo de un determinado límite regulatorio que en España es del 9% del capital ponderado por el riesgo. Por lo tanto la renta fija se puede transformar de buenas a primeras en renta variable y romper las expectativas de rentabilidad de una cartera. La aprobación de la CRD IV puede hacer que haya un cambio de clima de la noche a la mañana, y eso es uno de los elementos que preocupa a la banca. Sin embargo los funcionarios de la UE afirman que existe la determinación de llegar a un acuerdo sobre la directiva, que viene a reemplazar a las otras tres anteriores, en enero. Habrá que ver si ese objetivo que implica una negociación trilateral que ya ha fracasado tres veces se alcanza antes de marzo.

Otra cosa es que la normativa que debería haber entrado ya en vigor sea objeto de una moratoria en Europa si la presión de la Federación Europea de Banca a través de su lobby consigue su propósito. Para ello debería contar con el apoyo de algún país central, como Alemania, cosa que no está clara que haya conseguido de momento. Es este escenario el que está pesando sobre lo que se denomina vulgarmente crisis de liquidez. No cabe la menor duda que si los mercados de capitales se secan los bancos volverán a acudir a los bancos centrales para pedir dinero contra activos para hacer frente a los nuevos y más exigentes requisitos de capital. Como se comprenderá reforzar el colchón de capital con dinero de corto plazo no es eficiente y supone un riesgo en la transformación de plazos. En este panorama pensar que la banca española vaya a abrir el grifo del crédito es morir de optimismo.

Este escenario está detrás de los esfuerzos de los propietarios de los mercados organizados por ofrecer unos repositorios de activos de primera calidad que permitan su permuta por activos de menor calidad para acudir a los bancos centrales a solicitar financiación. Pero todas estas son soluciones que no hacen a la esencia del problema. Los bancos necesitan capital de primera calidad para formar su Tier 1. Es decir algo tan simple como acciones. Si los bancos no consiguen aumentar su capital de forma ortodoxa y deben apelar a la ingeniería financiera es que estamos muy lejos de haber salido de la crisis iniciada en 2008. Basta echar una mirada en derredor para ver el universo de los muertos en vida encabezados por Bankia con su capital inflado con papel emitido por el MEDE. Mientras el calentamiento de los mercados y el retorno de los bonos basura no anuncian nada bueno.

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