edición: 2828 , Viernes, 18 octubre 2019
02/06/2009
Un disidente en el pragmatismo europeo

La UE, a cara de perro con las tentaciones anti nucleares de Zapatero

La bandera electoral antinuclear le despliega la ‘alfombra negra’ de la discordia a España en Bruselas y el G8 y le siembra de minas la presidencia de 2010
Almunia, Solana, Ferrero, Piebalgs y la presidencia de turno advierten a Moncloa del coste del cierre “erróneo” de Garoña
José Luís Rodríguez Zapatero
Ana Zarzuela

 Insiste en ser la oveja negra de la energía europea. Zapatero mira a las elecciones del 7-J y entona a media voz el “Garoña no”. Es su último anzuelo para pescar en los recelos de las urnas, pero las contradicciones con el regulador y los argumentos técnicos que se le nublan en la ‘casa socialista’ son ya cañonazos por parte de sus socios europeos y de Bruselas. El cierre de Garoña dejaría a la Unión fuera de juego. Tanto que Bruselas ha pedido a mister PESC y al Comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, que hagan valer su españolidad y la hermandad socialista para recordarle al ‘compañero’ Zapatero cuál es la sinfonía energética común. El Comisario Piebalgs y el presidente checo dejan como legado el horizonte de un 30% del mix eléctrico de origen atómico para la UE y no quieren que las cabalgadas españolas y los pasos atrás en las centrales ya operativas se la chafen. Con una dependencia exterior del 82% de la energía -frente a un 52% de media europea-, un aumento de sus emisiones contaminantes que la aleja del objetivo de Kioto, sólo un 18% de su producción eléctrica de origen nuclear -frente al tercio de media europea, -conexiones de la red limitadas, un déficit de tarifa de más de 14.000 millones  y la imposibilidad –que le recuerda el último informe de la Comisión- de llegar más allá del 12 % en renovables en 2020, para España cerrar Garoña sería “incompensible” en lo económico, “contradictorio” en lo tecnológico y muy costoso en lo político. Solana se lo recuerda. Ponerle el candado a la central burgalesa retumbaría como un cañonazo en los muros de la UE, mancharía la presidencia española en 2010 y pondría en riesgo los apoyos para los presupuestos energéticos.

Lo saben en Industria: a pesar de ZP,  el plan energético para la presidencia de la UE en 2010 no dice nada sobre el cierre de centrales en sus propuestas sobre seguridad del abastecimiento y política exterior. El presidente se piensa soluciones alternativas para su cuadratura del círculo si el CSN augura larga vida a la central: taponar la vía electoral de las elecciones europeas y hacer frente a las necesidades energéticas sin facturas adicionales, aunque sea con una  prórroga menor para salvar el impasse. No sólo se trata de que una quincena de los 27 cuenten con centrales, de que Francia y Reino Unido piloten su nuevo impulso, o de que fortalezas antinucleares como Italia, Suecia, Suiza y algunos países del Este hayan vuelto por la puerta del pragmatismo y las urgencias energéticas a esta fuente. Es la mismísima UE la que sangra por los poros de la indecisión española y le marca en voz bien alta las barreras: se acabó esconder la energía nuclear tras los muros de la Vieja Europa. Mirek Topolanek no oculta que Praga mira a Moncloa a ‘cara de perro’. A la presidencia rotatoria checa, que ha capeado la guerra del gas ruso sobre la UE y ha impulsado durante seis meses la diversificación del mix energético para la Unión, no le hacen ninguna gracia los vaivenes atómicos de Rodríguez Zapatero. Menos aún a Suecia, que asume el cetro europeo en julio, después de haber regresado al redil nuclear este año.

El debate del pasado fin de semana en Bégica, apadrinado por la Comisión Europea ha comenzado a romper el cascarón de la ‘neutralidad nuclear’ de los Comisarios. La CE ha enviado a sus representantes a la reunión del Foro Europeo de la Energía Nuclear. Y no es casual que Benita Ferrero haya aprovechado la reunión de Euromed acerca de energías renovables para colar –de cara a la galería comunitaria- una cuña nuclear: si Europa no quiere caer en brazos de una crisis de suministro tendrá que investigar en latitudes atómicas. Hoy Bruselas es mucho más proclive –formalmente proclive- a reconocer que la energía nuclear es imprescindible en el mix nuclear y en la ecuación de la autosuficiencia energética de los Veintisiete. Los tambores del Parlamento, que desde febrero le exige un calendario con compromisos concretos de inversión comienzan a retumbar en sus muros. Si hace un año Andris Piebalgs se limitaba a defender el derecho de los gobiernos de los Veintisiete a elegir un mix energético y a pedir transparencia con la seguridad de las centrales, ahora el máximo responsable de la energía de la Unión exige -para poder hacer frente al cambio climático, la seguridad del suministro y la competitividad- un 30% de fuentes nucleares.

TIEMPO PARA LA RECTIFICACIÓN

El Comisario Piebalgs aún espera que Zapatero ‘evolucione’, lo que en lenguaje ‘comunitario’ pasa por recapacitar y dar marcha atrás. Por  eso dirige para los oídos de ZP, el nuevo mantra de la Comisión: “puede que toda la solución no sea la energía nuclear, pero no hay solución sin ella”. Y el Comisario, por si las dudas, le marca a Moncloa un camino fácil para tirar la bandera antinuclear sin complejos políticos: el que ya ha transitado el ministro británico de energía, laborista y antiatómico reconocido, que ha pasado a reconocer la ‘necesidad’ de esa fuente de energía. En Francia es nuclear el 77% de la energía eléctrica; el 54% de la Bélgica; el 46% de la sueca; el 40% de la suiza, el 29% de la filandesa; el 26% de la alemana y sólo el 10% de la española. 

Los documentos que sientan la posición energética de los Veintisiete, el sentir de la CE y del Comisario Pielbags y el horizonte de la presidencia checa han echado por tierra la dicotomía en la que Moncloa se empeña en encerrar el debate energético: “o nucleares, o renovables”. Es el propio Comisario Europeo de Energía el que le recuerda que la atómica  (como energía de base que es) no sólo no impide, sino que potencia el impulso de las renovables (de pico). Además, disponer de energía “abundante, barata y de buena calidad” -en palabras de Kindeblerger -y de un alto grado de producción energética nacional es ya una de las exigencias del Libro Verde de la Unión. Tampoco el  G8 le ha deja ningún espacio a ‘las musas’ a Ferraz: en su reunión de Roma han entronizado la nuclear como nunca antes, es desde ahora en adelante una de sus ‘armas’ para encarar el cambio climático y la reducción de CO2 y si algún país quiere un día sitio entre sus filas tendrá que entonar su credo.

El 'lobby' atómico confía en el 'sí' a Garoña. La CNE y el CSN dan signos de haberlo descontado también. Sus ‘buenas notas’ en todos los exámenes técnicos, más de 370 millones de inversiones, la sintonía con todos los requisitos del CSN y el visto bueno de la AIEA allanan el camino de la renovación a Garoña. Y ni la subida de la producción nuclear, ni el cálculo del precio del desmantelamiento y un 10% adicional en la factura energética -ahora que Sebastián cruza los dedos para que no se estropee la foto con las eléctricas- ni la demanda por lucro cesante que Nuclenor ejecutaría, ni el precio del incremento compensatorio en otras centrales obran a favor de las tesis del cierre que Moncloa trata de defender. Le obligarían a hacer valer lo que De la Vega  llama su “decisión política”.

AISLAMIENTO NUCLEAR

A España le duele la ‘soledad antinuclear’ de Zapatero: Bélgica, Holanda y Suecia han dicho que alargarán la vida útil de sus centrales y el resto no sólo prolongarán la energía atómica existente: además, construirán más centrales En Reino Unido, la izquierda dio un giro y hasta Tony Blair reconoció la necesidad nuclear. En Francia, el país con más nucleares, no se cuestiona el potencial para la nación de este sistema. En Italia, que no tiene centrales, el debate se ha vuelto a abrir en un momento en el que la izquierda está desmembrada y sin opinión firme y la alianza entre Enel y EDP planea construir 4 nuevos reactores.

Incluso en Alemania hay matices. En 2001, el partido socialista SPD y los Verdes aprobaron la ley “del abandono nuclear” por la necesidad del cogobierno. El actual gobierno de conservadores (CDU) y SPD ha mantenido la ley, pero para las elecciones de este año, el CDU aboga por las nucleares, con “el abandono de la ley del abandono”. Polonia y Lituania han decidido desarrollar conjuntamente la nueva central nuclear de Ignalina, aunque sea en 2016, les cueste inversiones entre los 2.500 y 4.000 millones de euros por un reactor y no tengan más remedio que aprovechar la infraestructura de la antigua central lituana, para disgusto de Bruselas. La “soledad” antinuclear española es aún más patente allende las fronteras de los Veintisiete: EEUU, referente de las energías verdes para Zapatero, está renovando licencias nucleares y va a instalar nuevos reactores. Más de 40 países van a construir centrales o renovar licencias existentes.

Las centrales nucleares han sido la fuente de electricidad que más horas han funcionado a lo largo de 2008. La mayor disponibilidad ha permitido que los ocho reactores que funcionan en España hayan producido en 2008 un total de 58.997 millones de kWh, lo cual supone el 18,29% de la electricidad consumida -con tal sólo un 8,14% de la potencia instalada- y un incremento del 6,6% respecto a la producción eléctrica de 2007. Sólo el cierre de Garoña obligaría a subir las tarifas eléctricas un 10%. Incluso, si se cierra Garoña y su producción se sustituye por fotovoltaica -tres plantas por central al menos- el recibo subiría un 10%, gracias al pago de las indemnizaciones por inversiones realizadas y los costes de la energía de sustitución. Si se entiende por vida útil lo que entienden los técnicos, Garoña puede seguir abierta otra década. El 93% de los reactores gemelos de Garoña -tecnología de agua en ebullición BWR de origen norteamericano y anteriores a 1975 -ya han sido autorizados o están en ello para seguir operando a largo plazo.

El ahora o nunca está servido para la tercera vía atómica. Moncloa está elaborando los planes energéticos hasta 2030. El capotazo de la ONU -gracias al informe de la OIEA sobre la seguridad española- ha llovido sobre mojado con las encuestas  más favorables que en la última década y la grieta de la dependencia surcando el patrón energético. Como le recuerda Juan E. Iranzo desde el Instituto de Estudios Económicos, Garoña produce el 1% de la energía consumida en España, (lo mismo que la fotovoltaica pero con un coste de producción 10 veces inferior) y no está el patio energético para prescindir de ninguna capacidad productiva. Zapatero propone como alternativa las energías renovables, pero éstas son demasiado costosas, dependen de factores climáticos y no pueden satisfacer la demanda a gran escala de una ciudad o una planta industrial.

SIN ALTERNATIVAS A GAROÑA

Al Foro Nuclear, el CSN y el sector de la energía atómica española la ‘guerra del gas’ les suma y sigue con el arsenal de sus municiones. Le envidian la suerte a Gran Bretaña, Francia, Italia o Finlandia, de vuelta a la energía nuclear para reducir las emisiones contaminantes, diversificar y evitar la dependencia exterior. Las centrales nucleares de Francia producen más del 75% de la energía eléctrica consumida, mientras España es dependiente del exterior en un 85%. Pero a falta de un Pacto de Estado de la Energía con Industria, se conforman, por ahora, con abrir un debate nuclear en España y espantar el fantasma de la isla energética, condenada a importar de sus vecinos la energía que repudia. Abogan por potenciar las renovables, vaticinan un desajuste entre la oferta y la demanda de hidrocarburos y urgen a atender la ecuación energética para despejar la incógnita de la dependencia europea.

El Foro Nuclear y la CEOE le ponen cifras: el sistema eléctrico español debería contar con un tercio de la potencia de origen nuclear (11.000 megavatios nuevos), frente al 17% actual, para converger con el mix energético de la UE. Y eso pasa no sólo por sostener Garoña, sino por crear una decena de centrales nuevas, que aportarían un 3% del PIB. No renuncian a seguir intentando hacer de Miguel Sebastián la brecha por la que horadar el blindaje atómico del gobierno, impenetrable por Zapatero. Los planes del ministro -un millón de vehículos eléctricos para 2014- requerirían según las empresas del sector al menos dos nuevas centrales nucleares para sostenerse, con un aumento de producción de energía eléctrica en más de 17.000 millones de kilovatios por hora. Por eso  le hacen cuña al Sebastián en sus propias lagunas.

ZP le prepara el expediente a Garoña. Trata de tejer todos sus círculos viciosos: cómo ser rentable y segura y cerrar, cómo hacer que no parezca una decisión política, (ya ha desechado que el CSN entonara sus partituras), cómo hacer que parezca que las renovables pueden con ella, cómo solucionar las demandas y cómo opacar las cifras que emergen ahora sobre la mesa. Pero Europa le saca los ‘colores verdes’ a Moncloa y a Miguel Sebastián y le chafa lo que en Ferraz pensaron que sería una ‘tercera vía’  para el cierre de Garoña.  En su “Informe de avance sobre la energía procedente de fuentes renovables”, le recuerda que el progreso de España está por debajo de la media de la UE-27 y será imposible alcanzar el objetivo del 12% de electricidad verde en 2010. 

El horizonte de un 20% de producción renovable en el año 2020 (en energía final ya elaborada y apta para ser utilizada) se le queda aún grande a una España que trata de subirse al vagón de cabeza de la UE a toda máquina. Un sector que lejos de pensar en una cuota de mercado del 100% en 2050, aspira hoy a cumplir los ya inalcanzables objetivos previstos para 2010. Si en 2003 las renovables representaban en España el 7% del consumo primario, en 2008 sólo el 7,6%. Según los diferentes escenarios previstos por los expertos, la generación renovable tan sólo alcanzará en España en 2020 una cobertura de consumo comprendida entre el 9% -previsión más pesimista- y el 15% -cálculo más pesimista-, ambas cifras ya en energía final.

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