edición: 2557 , Miércoles, 19 septiembre 2018
23/01/2012
EL DEDO DE MADOZ

La UE amanece a la espera de un acuerdo entre Grecia y sus acreedores que se resiste

Carlos Schwartz

La posibilidad de una acuerdo en torno a la quita sobre la deuda griega seguía sin concretarse mientras el copresidente del comité de acreedores que representan 206.000 millones de euros en bonos griegos, Charles Dallara del Institute of International Finance (IIF), abandonaba Atenas rumbo a París. Tras un principio de acuerdo el viernes y la expresión de deseos de una avance definitivo por parte de Dallara, funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Central Europeo (BCE) y Unión Europea (UE) llegados el pasado miércoles a Grecia, volvieron a exigir el viernes una reducción de los tipos de interés sobre los bonos que se deben emitir para reemplazar a la deuda en manos de los acreedores. En un principio Dallara y los funcionarios griegos habían acordado para los bonos a 30 años un interés del 4%. Sin embargo los funcionarios de la troika consideran que a la luz de la retracción de la economía griega, por encima de las previsiones y que se estima ahora del 6% en 2011, cualquier carga de deuda por encima del 3,5% sería letal. Es decir, insostenible.

En la mira está el problema teórico de que el FMI sólo considera sostenible una proporción deuda/PIB del 120% que se debería alcanzar para 2020. La cuestión central es que la quita sobre el nominal de la deuda -que desde luego afectará también al BCE con unos 60.000 millones de euros en deuda griega- del 50% es sólo eso... una cifra nominal. La deuda que se entregaría si se remunera al 3,5% ocasionará una pérdida del 70% sobre el valor presente neto. Es decir, anticipados los flujos de caja que rendirían esos bonos la pérdida comparada con el rendimiento actual de la deuda griega se sitúa en esa cifra. Los bancos no gustan en exceso de de este recorte. De acuerdo con fuentes de IIF el límite que los bancos están dispuestos a aceptar en materia de tipos de interés es un 4%.

Pero la situación se ha complicado por encima de las previsiones de ambas partes porque muchas entidades han liquidado deuda griega a precio de saldo y esta ha acabado en las manos de fondos de alto riesgo que no van a aceptar ninguna quita porque su negocio es otro. Es sentarse encima de la deuda y esperar a la suspensión de pagos para luego litigar y poner precio a su aceptación. Es una estrategia que se ha mostrado buena en algunos casos anteriores, como el de Argentina. Como la deuda se compra a precio muy por debajo del nominal, siempre hay margen para ganar dinero. Esto ha hecho que la posibilidad de un acuerdo unánime está lejos. Mientras, la retracción económica del país hace que cada vez que se ajusta un precio y se insinúa un acuerdo el escenario ha cambiado y el acuerdo deja de ser bueno.

Este escenario móvil es el resultado de una política de recortes disparatados que ha acentuado la crisis y la recesión en Grecia. El Gobierno ha hecho recortes por 2.000 millones en el presupuesto de 2011 que no han servido para cumplir objetivos porque la caída del PIB ha hecho que el déficit se quede por encima de los objetivos. El déficit será del 8,5% en comparación con el objetivo 7,6%. Cualquier objetivo que se fije será realmente una ficción mientras la economía en su conjunto continúe con su retracción, porque hará del escenario una diana móvil que una y otra vez quedará fuera del alcance de la artillería del gobierno. No hay por lo tanto ninguna garantía de que en caso de llegar a un acuerdo la nueva deuda resulte ser sostenible en el medio plazo, algo que los grandes operadores del mercado de deuda pública perciben con total claridad. A la vista de esta situación, no parece que los bancos vayan a ganar este pulso, y si quieren evitar un impago liso y llano deberán pactar aunque con la conciencia de que la crisis se puede replantear.

Alemania y Francia vienen vendiendo a la opinión pública la tesis de que el caso griego es “único” y que no entra dentro de las previsiones del Consejo Europeo que haya otro país que pueda verse obligado a reestructurar su deuda soberana. Pero hace sólo escasos días los analistas de los hedge funds que se ponen las botas derribando los precios de la deuda soberana consideraban que la deuda de Portugal, a quien de momento se tiene en el olvido necesario a la sombra de Grecia, se dirigía raudo hacia un panorama en el que le sería imposible sostener la deuda.

Las afirmaciones de Nicolás Sarkozy y Angela Merkel han perdido credibilidad. El presidente de Francia ve para colmo amenazada su reelección. El panorama electoral francés es lo suficientemente complejo en este momento como para preguntarse si en caso de ganar la primera vuelta en mayo próximo el candidato socialista François Hollande, en la segunda vuelta recibiría el voto del centro y la derecha para afianzarse ante Marine Le Pen del Frente Nacional. Ahí queda la pregunta.

No se puede descartar que una Le Pen con un discurso más moderado sea encumbrada a la presidencia de la república. Desde luego Hollande que pasa por un hombre moderado y de orden ha radicalizado un poco su discurso estos días. En cualquier caso Sarkozy no es el favorito. Con lo cual lo que pueda decir no es escuchado por la opinión pública como una promesa sólida. Vale la pena recordar que en ocasión de su anterior campaña electoral afirmó que si no era capaz de reducir el desempleo en Francia “que la patria me lo demande”. Ha llegado la hora en la cual los franceses puedan demandárselo en las urnas. Las elecciones francesas desde luego no han de marcar el destino de la Unión Europea. Pero no tener en cuenta que la primera vuelta es en mayo es una forma de negación en la que los analistas de inversión no caen. La palabra de Sarkozy está realmente puesta en cuestión.

Dentro de esta provisionalidad la directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde, dará un discurso hoy en Berlín cuyo texto que se iba a distribuir embargado hasta las 12.30 de hoy 23 de enero no ha sido dado a conocer. El viernes, el Fondo dijo que lo distribuiría el domingo a las 16.00 horas. Una fuente del FMI afirmó que el retraso se debe a la incertidumbre griega. Quizá Dallara y Venizelos le den una alegría a Lagarde a lo largo de la mañana. También hoy estaba prevista una reunión del ECOFIN en la que se esperaba una salva para saludar el acuerdo.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...