edición: 2575 , Martes, 16 octubre 2018
10/09/2009

La UE insta a los países en desarrollo a que colaboren en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero

La Comisión Europea presenta hoy una propuesta para conceder a los países en desarrollo hasta 15.000 millones de euros anuales para combatir el cambio climático
China desbanca a Estados Unidos como principal emisor de CO2 del mundo
Agujero de ozono en la Antártida, Foto de la NASA
Beatriz Lorenzo

La pelota no deja de saltar de tejado en tejado. Las emisiones de gases de efecto invernadero, una de las principales causas del cambio climático, han pasado de ser un grave problema mundial a convertirse en las protagonistas de los regateos y trifulcas de unos estados que hacen lo posible por relegar su parte de responsabilidad. Si bien buena parte de las emisiones procede de la actividad industrial de los países desarrollados y el Departamento de las Naciones Unidas de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) ya advirtió que si los países desarrollados no se comprometen seriamente a la financiación para hacer frente a las emisiones de CO2 en los países pobres, el PIB mundial se podría reducir de manera permanente hasta en un 20% Sin embargo, ahora ha surgido un nuevo punto de conflicto motivado por el  reciente requerimiento de la Unión Europea a los países en desarrollo para que intervengan de forma más activa en materia de cambio climático.

La primera Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), celebrada en Bonn (29 de marzo- 8 de abril) puso en marcha las negociaciones para un proyecto de acuerdo en vista de la final de la conferencia en Copenhague a finales de este año.El proyecto de texto de negociación ya reveló una división entre países ricos y pobres. Las naciones en desarrollo exigen a sus homólogos industrializados que se comprometan a reducciones importantes de CO2 , pero los países desarrollados no han hecho ningún compromiso firme y sólo la UE ha asumido un firme objetivo de reducción de CO2, que sin embargo no logra satisfacer las demandas del mundo en desarrollo. Mientras tanto, el texto de negociación se ha disparado a cientos de páginas, plagadas de quejas de ambas partes en lidia. Se ha avanzado poco en las conversaciones de junio sobre la financiación para los países en desarrollo, y ahora son éstos mismos los que, colocados en el punto de mira de la UE, son requeridos también para colaborar en la reducción de emisiones.

El Comité Económico y Social Mundial ha solicitado unas inversiones anuales equivalentes al 1% del PIB mundial para hacer frente con eficacia al cambio climático; y a pesar de que admite que el desarrollo económico sea la máxima prioridad para los países en desarrollo, éstos, dice, deben contribuir también a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero que producen. Para ayudarles a solventar un problema que les viene demasiado grande, la Comisión Europea presentará hoy mismo una propuesta para conceder a estos países hasta 15.000 millones de euros anuales para reducir las emisiones.

FINANCIACIÓN POR EL MEDIO AMBIENTE

Y es que muchos países emergentes se sitúan ya en los primeros puestos de la lista en cuanto a emisiones de CO2 y otros gases efecto invernadero. China, a la cabeza, ha desbancado ya a Estados Unidos como el mayor emisor mundial de gases contaminantes y, de mantener un ritmo similar al de los últimos años, el gigante asiático alcanzaría en 2040 los 3.500 millones de toneladas anuales emitidas. Desde hace tiempo, la UE ha tratado de presionar a China para que establezca objetivos cuantificables sobre sus emisiones de cara al nuevo pacto mundial que se espera cerrar en Copenhague. Hasta ahora, tanto China como otros países desarrollados se han negado a asumir niveles concretos, aunque recientemente, el representante diplomático de Pekín en las negociaciones para la cumbre del clima, Yu Qingtai, dijo que su Gobierno quería reducir lo antes posible los niveles de gases contaminantes que emite su país a la atmósfera, pero añadió que su objetivo prioritario, antes que el cambio climático, seguía siendo el de reducir la pobreza. Brasil es otro de los afectados, la deforestación de la selva amazónica es una de las grandes culpables del recalentamiento de la superficie terrestre. También la India, con su economía expansiva, está aumentando de modo muy considerable las emisiones de gases de efecto invernadero.

El debate sobre la responsabilidad que las naciones industrializadas, emergentes y en vías de desarrollo han de asumir en esa lucha ha centrado las negociaciones para buscar un acuerdo que reemplace el Protocolo de Kioto, que vence en 2012. Ese convenio, que entró en vigor en 2005, obliga a 36 países desarrollados a reducir en 2012, respecto al nivel que tenían en 1990, un 5% sus emisiones de dióxido de carbono, que suponen el 85% del total de los gases de efecto invernadero.Insta también a las demás naciones a esforzarse para disminuir la contaminación, pero no fija para ellos objetivos concretos, un escollo que no se ha podido superar en las reuniones de Bali (India) en diciembre de 2007 y de Postdam (Alemania) en diciembre de 2008.

Así pues, y con las tornas a punto de girar de nuevo con las nuevas peticiones de la UE a los países en desarrollo, solo queda esperar que en el gran tablero de ajedrez en que se ha convertido la gestión del cambio climático, las casillas oscuras disminuyan cada vez más y el mundo asuma de forma global la responsabilidad contraída con el medio ambiente.

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