edición: 2469 , Viernes, 18 mayo 2018
11/04/2014
En la recta final

La venta de Catalunyacaixa Banc también será política

El Estado deberá conformarse con cubrir gastos generales y descartar la recuperación de los fondos
Juan José González

Triste -o feliz, según se mira- se presenta la venta de Catalunyacaixa Banc, el fleco pendiente o el grano incómodo de la reforma bancaria del Gobierno. Y de nuevo una operación donde parece estar primando en esta última fase de venta, la dimensión social, por encima de otras consideraciones técnicas. Se impone, por tanto, el criterio de solución política a la crisis de una entidad financiera, una caja de ahorros, que va a cerrar el círculo inicial de la crisis de las cajas. Esto es: lo que nació con un objetivo mutó por el camino en banco con problemas estructurales, convirtiendo las preferentes (por ejemplo) en un asunto de ajuste con criterios de capital. Sin embargo, lo que se calificó desde un principio como una crisis bancaria, terminó por llamarse por su nombre: mala gestión de los partidos políticos y sindicales, sin la atención debida (y obligada) del supervisor (cómplice) Banco de España. Y los Gobiernos han realizado con éxito la cobertura (encubridores) hasta convertir la solución en cuestión de Estado y, por tanto, de política. Como política va a ser la operación final para Catalunyacaixa Banc.

Se mantiene en términos generales la teoría que explica el camino recorrido por las cajas de ahorros en os últimos años, y que en pocas palabras se puede resumir como la secuencia del beneficio, es decir: ediles, consejeros, recalificaciones y crédito fácil para personas afines y partidos que acaban convirtiendo a las cajas en un problema estructural. Catalunyacaixa Banc encaja en esta tipología a la perfección, encontrándose actualmente en la parte final del camino y a punto de cerrar el círculo vicioso gracias a la acción política.

Al parecer, a la catalana le sobran ahora pretendientes, nacionales e internacionales, lo que deja al Frob, su dueño temporal por delegación administrativa del Estado, la capacidad de elegir entre los interesados e, incluso, decidirse por uno de ellos. Se ha visto a lo largo de los dos últimos años, que la oferta planteaba varias exigencias para aceptar la relación con la novia: solicitaban trato similar con la catalana similar o proporcional al dispensado por el Banco de España con otras entidades. Interesados que veían con buenos ojos una inyección del tamaño (proporcional) de la ejecutada en Bankia pero al mismo tiempo un esquema de protección de fondos como en alguna de las entidades medianas. En el fondo se pretendía una mayor limpieza de las cuentas y balances de la entidad catalana para expresar el `sí quiero´.

El proceso sigue adelante y la estrategia de los interesados avanza a pasos de gigante, razón por la que los observadores interpretan que se está cerca del final, de la venta de Catalunyacaixa Banc. En la práctica, los futuros dueños de la catalana ya han conseguido llevar al huerto a las autoridades, los dueños actuales por intervención de la caja, el Frob, y que al parecer podría anunciar la reprivatización a la vuelta de la Semana Santa. Al huerto quiere decir que las exigencias de los interesados, poco a poco y con la lentitud propia de los buenos negociadores, se van cumpliendo.

Según las últimas informaciones filtradas por la entidad bancaria que tiene la mayoría de las papeletas para liderar la operación, Economía habría conseguido despejar en Bruselas las pegas que interponía la Comisión Europea para que el Frob concediera más ayudas directas. Y la solución parece que pasa por `limpiar´ o dejar libre a la catalana del principal lastre: la gran cartera hipotecaria, valorada en 7.200 millones de euros. Cartera por la que se interesan, al menos, cinco pretendientes, grandes fondos internacionales que desde noviembre pasado no cesan de hacer presentaciones públicas y privadas a medios de comunicación. Como interesadas también están la docena de sociedades financieras menores con presencia en el mercado español y que han dejado su nombre en los libros de registro del Frob.

Sucede en toda venta política que el aspecto técnico, es decir, la valoración y el dinero, deben guardar las formas. La catalana ya ha recibido algo más de 12.000 millones de euros en ayudas directas, cantidad que bien puede servir como provisión y cobertura de operaciones hipotecarias. Lo cual no parece ser suficiente para que el novio acepte, finalmente, a la novia y ante lo que el Frob ha decidido aumentar la dote y segregar y vender la cartera hipotecaria de la catalana, poco más de 1.500 millones de euros. Ahora tan sólo faltaría por extender la alfombra roja para la entrada del nuevo dueño. Sensación de que el Frob, una vez en el huerto, ya se conforma con cubrir los gastos generales de la operación, aunque por la venta de la entidad no vaya a recuperar ni un euro.

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